“El Purple puede colgarse la medalla de haber impulsado la recuperación de un grupo que suena vigente desde sus propias esencias: Los Barracudas”.
El Purple Weekend, una de las demostraciones de que León
existe, vuelve con una máxima hecha filosofía: abierto hasta el amanecer.
Actitud saludable en los tiempos que corren, para dejar claro que este festival
pretende ser un contenedor cultural de diversas expresiones artísticas, un
catalizador de las bondades leonesas para ser disfrutadas por la gente de
fuera, y, claro, un festival que, en lo musical, con cada cartel ha hecho
historia.
"Más de treinta
medios, especializados en música y generalistas de fuera de León, de España e
internacionales, se han acreditado para informar en previas e informaciones
sobre el terreno acerca del Purple"
| Por tanto, encuentros en las calles leonesas, conciertos en
varios escenarios, allnighters y alldayers, y mucha iniciativa personal para
disfrutar de la ciudad, sus locales y gastronomía, su tradición musical moderna
o sus tapas, son las instrucciones de cabecera para saber manejarse por el
Purple city. Eso y muchas ganas de ser parte del colectivo, ser cívico y
pacífico, y alguien dispuesto a sorprenderse, serían el resto de
prescripciones.
Sorprender con la calidad de las bandas del Purple Weekend
es una obligación por parte de la organización, en una voluntad de hierro por
aportar tanto novedades como rescatar a históricos que tienen mucho que contar
y cantar, y que además sirven, casi en disposición didáctica, para entender
este tinglado que es la música popular reciente (pop, rock, blues, acid jazz,
funk) y que no deja de ser un fenómeno con poco más de 50 años. Todos pasarán
la ITV más exigente: la del Purple.
Este año hay nombres que son indiscutibles. El Purple puede
colgarse la modesta pequeña medalla de haber impulsado la recuperación de un
grupo que suena vigente desde sus propias esencias: Los Barracudas, autores de
inolvidables himnos del pop-rock. The Lambrettas son otro nombre que remite a
la efervescente new wave, en lo que en su caso fue una inteligente subida al
carro de los 80 sin perder las esencias mod y sixties que figuran de manera
indiscutible en su ADN musical. Y lo de The Buzzcocks ya es harina de un costal
que remueve tiempos en los que primaban las bandas de personalidad
indiscutible.
"En lo tocante
a lo local, el Purple Weekend agradece sobremanera la atención que ya se está
prestando sobre la celebración del evento desde los medios leoneses, que, en
definitiva, son los que sostienen el interés del festival desde sus primeras
ediciones”.
| Son solo tres botones de muestra de un traje Purple en el
que el cuarto podría ser Roy Ellis, un animal de escenario al que solo se hace
justicia viéndole en el escenario. Y así, hasta una veintena de artistas.
En definitiva, desde el primer acorde que lancen The Go
Freaks, en el concierto inaugural, al último suspiro, cuando las luces se
apaguen en el concierto de The Buzzcocks, ya el 5 de diciembre, habrá pasado el
Purple Weekend.
Pasó un Purpel, ángel de música, una forma de hacer cultura,
crear ciudad, aportar imaginación, y poner León en el mapa de los grandes
acontecimientos. Porque podría decirse que el Purple Weekend es més que un club,
digo un festival.
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