Todo el mundo habla de reformas. Patronal, sindicatos, banqueros, expertos y sobre todo los menos expertos tienen en la boca continuamente la palabra reformas. Reformas y más reformas…
La pregunta es ¿qué reformas? Que las expliquen alto, claro
y con todo detalle para que la calle sepa para que sirven las demandadas
reformas ya que es la verdadera pagadora de la crisis.
Si creemos que solo con unas cuantas reformas solucionamos
la crisis y el problema del paro estamos nos están equivocando.
La única verdad es que la economía española entra en
recesión tal y como se venía anunciando desde antes del verano con los datos
extraídos de los estudios del equipo académico de Tribuna Municipal.
Vayamos a los datos, no sin antes decir que con más rebajas e
impuestos y sin inversión pública se corre el peligro de provocar una hecatombe
social.
La Encuesta de Población Activa (EPA) confirmará a finales
de enero los 5,125 millones de parados, dato que venimos señalando desde hace
el último trimestre de 2011, junto con el dato de la tasa de decrecimiento en
menos de dos décimas. Estos datos sitúan a España en recesión, al menos para
los dos primeros trimestres de 2012. Estos datos son confirmados ya por
Eurostat para el cuatro trimestre y el total anual de 2011.
Por otra parte, la falta de transparencia de los datos dificulta
saber exactamente el coste real de la desviación del PIB desde el 6% hasta el
8% en 2011. La desviación del 0,4% de superávit
en un 0,06% menos puede suponer una cifra de entre 35.000 y 40.000 millones de
euros, cifra que supera en más de 20.000 millones de euros a los 16.500
millones de recortes anunciados por Rajoy cuando se sabía (o no) el dichoso 6%.
Por todo ello, habrá que esperar al 31 de marzo para saber
las cifras de los nuevos presupuestos y de los nuevos recortes y subidas de
impuestos, a pesar de haberlo negado durante la campaña electoral.
España tiene que asumir que se necesitará de dos años
(2012-2013) de recortes salariales, más impuestos, más horas de trabajo y más
sacrificio de beneficios. Todo ello sin olvidar los más de 700.000 prejubilados
camuflados por las diversas fórmulas vigentes entre sindicatos, patronal, fondos
de pensiones y el papa Estado. 700.000 personas que no se pueden ubicar en el
debe y haber de unas cuentas del Estado laboral.
A pesar de todo ello, el Gobierno de Rajoy lo tiene
claro pues ya todo el mundo ha asumido la necesidad imperiosa de realizar duros
sacrificios. Lo importante es que los sindicatos y la patronal cierren este
período con claridad. |