El ‘corralito’ de los minicongresos del PSOE durante el pasado fin de semana no ha desvelado con claridad ventaja alguna para ninguno de los dos candidatos aspirantes a la Secretaría General del PSOE…
Sevilla será el testigo de excepción los próximos 3,4 y 5 de
febrero, donde habrá entre bambalinas un cuerpo a cuerpo entre los escuderos de
ambas candidaturas.
La elección del secretario general tiene de fondo un cambio
importante en las entrañas del PSOE y el vencedor o vencedora hará una buena
limpia de aquellos que optaron por el compañero opositor, ‘digan lo que digan
los demás’.
Uno de los ejemplos claros es Madrid. Tomás Gómez, que obtuvo
la mayoría con 49 puntos, está con Carmen Chacón, aunque tenga la boca
semicerrada y no se haya pronunciado con claridad. Muchos recuerdan que les
dejaron en la cuneta en las primarias de mayo para la Comunidad de Madrid,
cuando Trinidad Jiménez les pidió su apoyo. Entonces Rubalcaba le puso una cruz
a Tomás Gómez por no retirarse y dejar el camino libre a la exministra de
Sanidad y Exteriores.
Por otra parte, hay un fuerte descontento generalizado
dentro del partido. Algunas voces influyentes dicen que es el momento para que
hablase todo el partido, y no solo 995 delegados, los que son políticos en
activo. Esto limita la democracia interna de la que presumen en los medios de
comunicación. Hoy en día, con los medios que existen, podrían intervenir en la
votación todos los militantes a través de Internet. El momento actual y la
fuerte derrota sufrida tanto en las últimas elecciones locales como en las generales,
exige que hablen todos.
Solo quedan diez días para despejar la incógnita. Todo está
listo para la sentencia final.
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