Es un tema de Estado por el que los políticos españoles
han preferido pasar de puntillas. Ahora, con la crisis que padecemos, aflora el
verdadero talón de Aquiles que se refleja fielmente en los más de 5.2 millones
de parados (cifra oficial), de los cuales dos millones vienen de largo por la
carencia de esa economía productiva, señalada en Confidencial 2000 Press desde
el número cero de septiembre de 1992.
Primero, los más de 20 billones de pesetas de los Fondos
Europeos y después el ladrillo, han sido las ‘vallas de la vergüenza’, son las
que han tapado las carencias de la economía española. Las ‘vallas de la
vergüenza’ son las que utilizaba el régimen para esconder o tapar las miserias
de España cuando el turismo comenzó a visitar nuestro país entre finales de los
sesenta y principios de los setenta. Una anécdota curiosa fue cuando Fraga,
siendo Ministro de Turismo, le dijo a uno de sus directores generales que
taparan con vallas todas las chabolas para que no las viesen los turistas. Uno
de ellos le dijo que eso era propio del surrealismo italiano, a lo que Fraga
respondió: "usted no es Fellini ni Bertolucci, usted me esconde todas las
chabolas y punto”.
Anécdotas aparte, y sin vallas protectoras, estamos
con el ‘culo al aire’ como se dice vulgarmente. Este es nuestro verdadero mal.
Treinta años después, la cultura del rentismo sigue vigente y prueba de ello
son las privatizaciones de las joyas de la corona, tanto las llevadas a cabo
como las que se piensan poner en marcha próximamente. Asimismo, un sector
industrial sin renovar por la escasez de inversión en I+D+i ha sido
determinante en este aspecto. Este es el verdadero origen que tanto alarma a la
UE.
Para terminar, queremos denunciar una vez más la
falta de visión de todos los políticos de la transición y posteriores a esta,
que tras recibir más de 20 billones de las antiguas pesetas procedentes de los Fondos
Estructurales y de Cohesión de la UE no han sido capaces de construir una
economía productiva y competitiva. Solamente se acometieron las
infraestructuras de las que hoy gozamos, como el tren de alta velocidad y
muchas autovías, acompañadas de una economía basada en los servicios cuya
aportación más destacable es la industria turística, insuficiente para alcanzar
una tasa de paro semejante a la media de la UE.
La reciente reforma laboral por sí sola no será
suficiente para combatir la actual tasa de desempleo. Es una herramienta útil y
puntual, pero solo para bajar el déficit y dar confianza a la UE y a los
mercados. El Gobierno de Rajoy tiene la voluntad de implementar las bases que
faciliten el crecimiento sostenido en el futuro, pero si no se potencian los
sectores exportadores - como la agricultura - en las que podemos ser
competitivos y fluye el crédito, el paro en 2012 puede llegar a rozar los seis
millones de personas, cifra totalmente inasumible para las arcas públicas y la
paz social.
España tiene un 50% de una economía moderna, pero
le falta el otro 50%, que debería basarse
en una economía productiva solida y competitiva. Sin ella, jugará siempre en
segunda división.