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Editorial |
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| Las complejas relaciones con Marruecos |
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Al monarca alauita no le resulta nada fácil mantener un equilibrio dentro de los círculos concéntricos de los grandes intereses que mantienen su reino, a pesar del gran control policial ejercido en todo el país. Pero hay poderes políticos y económicos radicales que ejercen presiones para que no cambie nada en Marruecos, impidiendo que el país se democratice progresivamente.
Estos círculos son los dueños y
señores, en un segundo escalón, y controlan especialmente los puestos
fronterizos donde la gendarmería marroquí "les deja hacer”. Estos grupos, que
"apoyan al rey”, reciben a cambio "ciertas libertades” que les permiten hacer
grandes negocios y a su vez ejercen presiones políticas hacia el gobierno
marroquí, aprovechando así cualquier oportunidad, como el último conflicto de
Melilla, para alterar las buenas relaciones existentes entre España y Marruecos
trabajadas a pulso en los últimos años.
¿Por qué se quieren ignorar cosas
tan fundamentales como que Marruecos tiene el respaldo total de Estados Unidos?
Esta alianza constituye la base de la lucha contra el radicalismo islámico en
el norte de África. Marruecos tiene una ubicación estratégica dentro de este área,
siendo uno de los principales objetivos de Al Qaeda, herederos de los violentos
islamistas argelinos que antaño asolaron de crímenes pueblos enteros de
Argelia. Su frontera con Argelia ha convertido a Marruecos en un peligroso
polvorín que sin la alianza y la ayuda de Estados Unidos ya habría estallado.
Esto lo debe saber el PP, y no obstante no deja de incordiar sobre Marruecos.
Estos grupos utilizan con
habilidad la religión y aprovechan el último incidente denunciando las agresiones
con las policías españolas. Son patriotas radicales que defienden sus símbolos
atrayendo la simpatía del radicalismo islamista, provocando intencionadamente
una postura incómoda y a su vez ante la opinión pública de Marruecos que el
Gobierno de Rabat, complaciente por un lado, le condiciona a no ser más
autoritario con estos grupos. Como hemos dicho más arriba, están apoyando al
régimen del rey pero toman el té con los descontentos radicales complicando la
"extirpación de raíz” de estos círculos de poder que podrían crear serios
problemas al rey alauita haciendo crecer el terrorismo islamista en Marruecos.
La situación es muy compleja y
los patriotas de salón españoles, con los aznaristas al frente, mantienen un
radicalismo ignorante que no favorece para nada la situación del problema. Son
dos radicalismos que se autoalimentan enfrentados entre sí y que no ayudan a suavizar
las tensiones actuales. Afortunadamente, España junto con Estados Unidos y
Marruecos, trabajan en la misma dirección.
El tema de Ceuta y Melilla sólo
se solucionará desarrollando un proyecto político, económico y social en el norte
de Marruecos donde las dos ciudades autónomas sean la base del desarrollo de la
zona. Esto queda demostrado con la reunión mantenida ayer entre el ministro del
Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, con su homónimo marroquí y Mohamed VI.
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