A pesar de su juventud, Alejandro Fernández acumula una densa experiencia política que le ha llevado a convertirse en uno de los activos con más proyección del PP de Catalunya. No olvida, sin embargo, a su Tarragona natal y los muchos problemas, según su parecer, que debilitan la confianza de una ciudad que 'necesita volver a creer en ella misma'. Para ello se presenta como alternativa al actual alcalde y defiende un programa que ponga su punto de mira en las personas y sus preocupaciones. De todo ello, habla en esta entrevista para TRIBUNA MUNICIPAL.
PREGUNTA. ¿Qué temas son los que le preocupan
más en estos momentos como oposición?
RESPUESTA. La ciudad de Tarragona ha alcanzado
la cifra histórica de doce mil parados. Ante esta situación, el gobierno de la
ciudad (PSC-ERC) se ha instalado en la inacción, dedicándose a vender humo
sobre algunos de los temas históricos por resolver en la ciudad de Tarragona.
P. ¿Qué balance hace de la gestión de
gobierno en lo que va de legislatura?
R. La ciudad de Tarragona dio un voto
de confianza, de amplio margen, al candidato del PSC, Josep Fèlix Ballesteros.
Cuatro años después, podemos decir que aquel cambio nunca llegó y la ciudad se
ha instalado en un estado de decepción por todos los anuncios incumplidos por
parte del equipo de gobierno. Tarragona necesita confianza, creer en ella misma
y alguien dispuesto a defenderla con la máxima ilusión y eficacia.
P. ¿Cómo se lleva el alcalde con
ustedes? ¿tiene en cuenta sus propuestas?
R. Josep Fèlix Ballesteros es una buena
persona que ha impreso a su mandato el sello zapateril de gobierno: buenas palabras, mucha sonrisa y pocos
resultados pese a su dilatada experiencia (es concejal desde 1983). Propusimos cinco planes de ocupación
destinados a dar empleo a 1.000 personas y desde el PSC nos respondieron con
cajas destempladas.
P. ¿Qué opina acerca de la sentencia
dictada sobre el Estatuto de Autonomía de Cataluña?
R. Para la ciudad de Tarragona fue, sin
duda, una buena noticia ya que blindaba su capitalidad provincial frente a los
ataques del nacionalismo trasnochado que pretendía implantar una nueva
administración, como las veguerías, basadas en conceptos medievales y que
reducían la influencia de Tarragona, una capital milenaria.
P. ¿Cómo está afrontando el Ayuntamiento
la crisis? ¿Está muy endeudado?
R. Desde el año 2007 los presupuestos
municipales han gastado cada vez más en el mantenimiento de la propia
administración y menos en servicios a los ciudadanos. Por ejemplo, en políticas
de ocupación se han aprobado presupuestos continuistas pese a cuadriplicar la
cifra de parados. El gobierno del PSC no está haciendo nada nuevo para ayudar a
crear empleo. La deuda municipal tras constantes
operaciones de crédito y refinanciación sitúa a Tarragona, probablemente, entre
las dos o tres ciudades más endeudadas de España, pero con todos los deberes
por hacer.
P. ¿En qué temas está trabajando
prioritariamente el PP desde la oposición? ¿Cuáles son sus alternativas de cara
a las próximas elecciones municipales de mayo?
R. Tarragona tiene ante sí varios retos
que consideramos básicos para ganar el futuro. En primer lugar la necesidad de
garantizar la capitalidad provincial de la ciudad. Pese a que CiU ha anunciado
que aparca la Ley de Veguerías, la amenaza sobre Tarragona seguirá pendiente
hasta que no se derogue el texto. En segundo lugar, es obligatorio
luchar contra el paro que en Tarragona alcanza la cifra histórica de doce mil
parados. Ballesteros es el alcalde del paro. Apostamos, también, por defender la
independencia de nuestro modelo portuario frente a los ataques del centralismo
barcelonés y aspiramos a lograr que la futura estación del AVE esté en el
centro de la ciudad. Trabajaremos para acabar con el
problema de la suciedad así como el de los edificios abandonados. Y por último, estamos preparados
para afrontar el reto de la inmigración.
P. ¿Cómo llevan el tema de tasas e
impuestos? ¿Temen subidas?
R. Pese a haber prometido en campaña la
congelación de impuestos, el Gobierno municipal ha subido todos los ingresos
coactivos por cuatro vías: impuestos, que han subido todos, incluido el IBI;
servicios, con subidas de todos los precios públicos desde el autobús al
aparcamiento; multas, con una recaudación duplicada; y deuda, el impuesto que heredarán
nuestros hijos.
El capítulo de deuda obligará en
poco tiempo a subir impuestos y a recortar gastos. No es que temamos subidas, es
que tendremos que lidiar con ellas. 
P. ¿Cree que la Construcción tienen
un excesivo peso en la economía y el desarrollo de su municipio?
R. Sin un sector de la construcción
fuerte Tarragona no podría hacer frente a algunos de los retos urbanísticos que
tiene. Es evidente que no se puede basar un modelo económico en un solo sector
de crecimiento pero, a su vez, resulta ilógico intentar demonizar a un motor de
la economía como ha sido la construcción.
P. ¿Cuál sería la alternativa del PP a
este asunto?
R. Tarragona tiene el privilegio de
poder apostar por los tres sectores productivos: el primario, el secundario y
el terciario. Hay que potenciar tanto el músculo industrial y del conocimiento
de nuestro entorno como el atractivo turístico y patrimonial de la ciudad.
P. ¿Qué opina de la política de
sostenibilidad del Ayuntamiento?
R. La sostenibilidad, que puede ser
enfocada desde diferentes ángulos, ha pasado a ser, como la participación o la
proximidad, un mero eslogan propagandístico sin contrapartidas tangibles. La sostenibilidad financiera es y va
a ser precaria durante mucho tiempo; la difícil sostenibilidad del gasto
operativo limitará la capacidad de maniobra del Ayuntamiento en los próximos
mandatos; la sostenibilidad medioambiental ha brillado por su ausencia más allá
de cuatro anuncios tan bien intencionados como impalpables. En definitiva y se mire por donde se
mire, para el PSC la sostenibilidad se quedó en los discursos de campaña
electoral de 2007.
P. ¿Qué introduciría en la Ley de Financiación de
municipios?
R. En primer lugar que se corrija el
desajuste entre los servicios sociales que se ven obligados a prestar los
ayuntamientos sin tener las competencias ni la financiación adecuada. En segundo lugar que las operaciones
de endeudamiento estén vinculadas a la capacidad de recuperar la inversión o de
generar riqueza del municipio. Es injusto que se puedan endeudar más los
ayuntamientos que más impuestos cobran. En tercer lugar, que no se trate
igual a los ayuntamientos saneados que a los que han observado gestiones
irresponsables.
P. En cuanto a las competencias
municipales ligadas a lo anterior, ¿cuáles cree que serían los asuntos en los
que los ayuntamientos deberían intervenir más o asumir a partir de ahora, y en
cuáles no?
R. En servicios sociales y dependencia,
sin duda. En Educación probablemente habría muchas decisiones que se deberían
tomar desde el propio municipio para evitar desajustes en las matriculaciones,
por ejemplo. Es ilógico que haya matriculaciones cruzadas entre barrios con
movimientos de vehículos doblemente innecesarios. Los ayuntamientos deberían tener
derecho a recibir de manera automática espacios e inmuebles de otras
administraciones que estén inutilizados o que hayan cambiado de uso. En el caso
de Tarragona, por poner dos ejemplos, nos encontraríamos con el edificio del
Banco de España o con el espacio liberado por la N-340 al abrir la variante.
P. ¿Hasta qué punto consideran la inmigración
un problema o una ventaja? ¿cómo abordan este asunto y cómo lo ven con
perspectiva de futuro?
R. Como dijo Ronald Reagan, "toda gran
nación fue construida con la ayuda de los inmigrantes”. Ahora bien, el discurso
políticamente correcto ha impedido que se gestionara la inmigración
correctamente cuando no lo ha hecho de manera injusta y discriminatoria. El
multiculturalismo y el buenismo socialista acaban desembocando, como ya ha
pasado en otros países, en problemas de convivencia. Varias asociaciones de
vecinos han denunciado la existencia de pisos patera. Hay que tomar medidas y
hay que tomarlas con firmeza. La ley así lo contempla, sólo falta voluntad
política.
P. ¿Qué opina de la prohibición del
velo integral?
R. Desde el Grupo Municipal del Partido
Popular en el Ayuntamiento de Tarragona impulsamos la moción inicial
solicitando la prohibición del velo integral, no sólo en dependencias
municipales sino en la calle. Nos cuesta entender por qué es discriminatorio
llevar velo en el interior de una dependencia municipal y no es discriminatorio
llevarlo en la calle. Además, no entendemos porque desde las filas socialistas
se niegan a reconocer que se trata de un elemento denigrante para la mujer
cuando no hay ningún hombre que lleve velo integral.
P. ¿Cree que han sido suficientes las
inversiones y lo que se ha desarrollado en cuanto a Educación, Cultura,
Deporte, políticas de igualdad, etc.?
R. Basta pasear por la ciudad para
darse cuenta que el cambio prometido por el PSC ha generado decepción y eso
debido al poco peso del socialismo tarraconense que, con todo a favor, con
gobiernos socialistas en Barcelona y en Madrid, no supo atraer las inversiones
necesarias para Tarragona. Los centros educativos se retrasan
curso tras curso; algunas inversiones estrictamente autonómicas las ha acabado
asumiendo, tarde y vía deuda, el propio gobierno municipal; algunos proyectos
deportivos del Fondo de Inversión Local han querido tapar las promesas de una
revolución deportiva en la ciudad; y, por último, muchos proyectos se han
acabado posponiendo sine die con una
ristra de anuncios de pronto inicio de las obras. Demasiados proyectos se han quedado
encallados en un render hecho por
ordenador.
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