Convergència i Unió logró todo un hito al conseguir la Alcaldía de la ciudad condal en las últimas elecciones locales, tras algo más de tres décadas en manos del PSC. Gran parte de este éxito se debe al nuevo alcalde, licenciado en Medicina y Cirugía, y con amplia experiencia en el sector público sanitario, quien asegura haber llegado con un programa de gobierno “coherente y responsable”. Entre sus prioridades más acuciantes, la lucha contra la crisis, la mejora de la calidad de vida de los ciudadanos de Barcelona y garantizar la solvencia fiscal del Consistorio. De estos y otros muchos temas habla Xavier Trias en esta entrevista concedida a TRIBUNA MUNICIPAL.
PREGUNTA. ¿Qué valoración hace de los
resultados electorales del pasado 22 de mayo? ¿Y de las generales del 20-N?
RESPUESTA.
Creo que en mayo los ciudadanos y ciudadanas de Barcelona querían un
cambio, tanto en el fondo como en las formas. Y votaron en consecuencia.
Veníamos de años en los que había faltado un liderazgo firme, en donde las
prioridades no estaban claras, en donde muchas personas se habían sentido
olvidadas por parte del Ayuntamiento. Los votantes nos otorgaron su confianza
porque sabían que nosotros apostamos por el rigor y la seriedad, porque
presentamos un programa de gobierno coherente y responsable, y porque sabían
que el centro de nuestro pensamiento lo ocupan las personas. Ahora que ya
llevamos seis meses en la Alcaldía hemos dado pruebas de que se podían hacer
mejor las cosas y esto ha devuelto la ilusión por este proyecto común que es
Barcelona. Se necesitaba un nuevo impulso para esta ciudad, un nuevo estilo que
le devolviese el esplendor y que la volviese a situar en el lugar donde
realmente le corresponde. Y en esta línea estamos trabajando.
Respecto a los resultados de las
generales del 20-N, Convergència i Unió obtuvo un muy buen resultado porque los
votantes comprendieron que somos personas serias y responsables que presentamos
un programa que no negaba en ningún momento la difícil realidad económica, sino
que proponía iniciativas concretas y coherentes para salir del túnel de la
crisis. Fuimos completamente sinceros a la hora de exponer la situación
económica en la que nos hallamos, no escondimos ni disfrazamos la realidad por
dura que ésta sea. Como también fuimos consecuentes y explicamos que teníamos
que tomar decisiones difíciles porque la crisis exige un esfuerzo por parte de
todos. Hay que apostar, ahora más que nunca, por la austeridad y, sobre todo,
por el rigor. Las personas entienden que la salida de la crisis requiere
medidas extraordinarias, pero exige al mismo tiempo que estas medidas se
planteen desde la absoluta responsabilidad y rigor. Y es como se está haciendo.
P. Lo conseguido no es fácil, pero ahora
vienen cuatro años de trabajo muy duro. ¿Nos podría explicar las prioridades de
su gobierno municipal y los proyectos más ambiciosos para esta legislatura?
R. Tengo dos
prioridades: la primera, la lucha contra la crisis económica, dando respuesta a
la crisis con la creación de nuevos puestos de trabajo. En paralelo, la mejora
de la calidad de vida de las personas con un fuerte acento social y de
bienestar.
Estamos inmersos en una crisis económica
muy fuerte, las consecuencias sociales de la cual son muy dolorosas. Hay que
darle la vuelta a la situación y esto requiere un esfuerzo por parte de todos,
de las Administraciones Públicas, las empresas, la sociedad civil…
Como también requiere poner las bases de
un nuevo modelo de crecimiento sostenible y duradero a largo plazo. Un modelo
que arremeta contra ciertas inercias que han estado enquistadas durante
demasiado tiempo y que se aleje de un estilo de gobierno obsoleto, insostenible
y, sobre todo, agotado. En este sentido, desde el primer momento en que juré el
cargo de alcalde estoy trabajando para fomentar la emprendeduría, la formación
con mayúsculas, la internacionalización de nuestras empresas y la atracción de
capital extranjero. Me he propuesto que Barcelona se especialice en actividades
productivas, competitivas en el mercado global, de alto valor añadido.
Como también quiero dar un nuevo impulso
a sectores estratégicos como el sanitario, el de la biotecnología, el de la
telefonía móvil, el de las nuevas tecnologías en sentido amplio. Quiero,
además, que Barcelona sea una "smart city” de referencia internacional, una
ciudad que aproveche las nuevas tecnologías para mejorar los servicios a las
personas. Y quiero que seamos la capital mundial de la economía verde y los
servicios energéticos con la vista puesta en la autosuficiencia energética y
las cero emisiones.
P. ¿Cuál es la situación financiera real
del Ayuntamiento? ¿Tienen prevista la subida de algún impuesto?
R. La situación financiera del Ayuntamiento
es por el momento correcta, pero no tan buena como nos quisieron hacer creer en
un principio. Una de las primeras medidas que adoptamos fue precisamente la de
adaptar las finanzas municipales a los criterios del Sistema Europeo de
Cuentas, mucho más rigurosos. Es un sistema que establece sencillamente que no
te gastes lo que no tienes: es poner como ingresos aquello que tienes
asegurado, no aquello que te gustaría tener. Es aplicar el sentido común. Me
parece increíble que la contabilidad pública del Ayuntamiento todavía no
estuviese armonizada con unos criterios aprobados por la Unión Europea en 1995.
Si se hubiesen aplicado desde aquel momento en nuestro país, sin duda nuestra
salud financiera sería mucho mejor.
Ahora nuestra prioridad es garantizar la
solvencia fiscal del Ayuntamiento para poder ayudar realmente a hacer frente a
la crisis, reactivar la economía y proteger a los colectivos de personas con
más dificultades. En este sentido, hemos lanzado medidas de estímulo fiscal y
también hemos establecido bonificaciones del IBI para colectivos especialmente
vulnerables, como son, por ejemplo, los viudos y viudas con pocos recursos o
las familias numerosas.

P.
¿Nos podría explicar qué recortes ha puesto en marcha su gobierno y cuáles son
sus resultados?
R. Mi gobierno no ha recortado ningún
servicio público y el catálogo de prestaciones municipales sigue intacto. Lo
que sí que hemos recortado son los gastos superfluos: eliminamos el 20% de los
cargos de confianza, pusimos fin a presupuestos desorbitados en comunicación y
propaganda (por ejemplo, dejamos de producir la revista "Barcelona Información”
que nos costaba tres millones de euros al año) y también detuvimos proyectos
que no suponían ningún beneficio directo para la ciudadanía, como el Zoo
Marino.
Yo siempre insisto en que la gestión
pública debe regirse únicamente por criterios de excelencia y esto exige rigor
y mucho sentido común. Y cuando tienes rigor y sentido común entonces puedes
fijar bien tus prioridades y hacer políticas de bienestar al mismo tiempo que
estableces medidas de austeridad. Es lo que estamos haciendo en el Ayuntamiento
de Barcelona: hemos presentado unos presupuestos que, si bien son austeros
porque la situación económica así nos lo requiere, no dan un paso atrás en
cuanto a prestaciones sociales se refiere. De hecho, las partidas
presupuestarias en políticas sociales han crecido un 7,5% y también se recogen
medidas concretas para reactivar la economía.
P. En relación a la creación de la
comisión para ayudar a las familias desahuciadas. ¿Qué puede hacer el
Ayuntamiento en este sentido?
R. Éste es un tema
importante y desde el Ayuntamiento hemos querido que se hable abiertamente de
la situación de estas familias. La creación de esta comisión fue un paso
decisivo para poner en común a todas las partes implicadas y fomentar así un
diálogo que permita buscar soluciones de consenso. En estos momentos, la
comisión está explorando fórmulas para aliviar la situación en la que están
inmersas estas familias.
P. ¿Pondrá en marcha medidas contra el
desempleo a nivel local? ¿Cuáles son?
R. Estoy seguro de
que saldremos de la crisis si somos capaces de aunar formación, emprendeduría e
inversión. Como le comentaba antes, quiero fomentar la formación con mayúsculas
en Barcelona, convertir a esta ciudad en un referente mundial en cuanto a másteres,
posgrados y doctorados se refiere porque el talento humano es la clave de
futuro. Al mismo tiempo, quiero ayudar a los emprendedores. Esta ciudad es muy
emprendedora, lo hemos sido siempre, porque tenemos activos únicos que permiten
a muchas personas plasmar sus ideas. Yo siempre digo lo mismo: "el Ayuntamiento
apostará por quien apueste por Barcelona”. Y esto quiere decir muy
especialmente apostar por los emprendedores.
También quiero ayudar a que las empresas
se internacionalicen. Tenemos ya una economía abierta al mundo, con una marca
de prestigio y de referencia indiscutible. Tenemos, además, empresas y sectores
productivos que son famosos a nivel internacional por su calidad y valor
añadido. Poca gente sabe, por ejemplo, que tenemos un clúster agroalimentario
en Cataluña que es de referencia en Europa. Y yo lo quiero fortalecer
aprovechando las sinergias con otros clústeres que también son muy fuertes.
Hay otro elemento clave que es la
atracción de más inversión extranjera. Ésta es una de mis obsesiones: conseguir
que más empresarios internacionales apuesten por Barcelona, que vengan a
invertir. Porque como yo les digo, aquí hay un potencial humano enorme, tenemos
mucho talento, activos únicos, una posición privilegiada como capital de
Cataluña y como la capital económica sur de Europa y del Mediterráneo, con una
marca muy potente. Barcelona, siempre lo remarco, es sinónimo de éxito.
P. ¿Cómo ve el futuro de los
ayuntamientos?
R. La gran mayoría
de los ayuntamientos viven ahora mismo en una situación financiera crítica,
prácticamente al límite. Prestamos un amplio abanico de servicios, pero
contamos con muy pocos instrumentos para sufragarlos. Además, la reforma
constitucional de este verano, hecha desde la improvisación y con falta de
consenso, nos ha ahogado aún más al eliminar de un plumazo la capacidad que
teníamos para hacer inversiones productivas de futuro, una posibilidad que en
cambio sí nos reconocía la Ley de Estabilidad Presupuestaria y que nos ayudaba
para generar oportunidades de futuro. He reiterado en diferentes ocasiones que
exigiremos al gobierno estatal que contemple adecuadamente la situación de los
Ayuntamientos en la Ley Orgánica que desarrolle el nuevo precepto
constitucional.
P. ¿Es partidario de la fusión de
municipios? ¿Y de la supresión de las diputaciones provinciales?
R. De lo que soy
partidario es de aplicar el sentido común y el rigor. Hay cuestiones concretas
que hay que revisar y adecuar a las necesidades actuales, pero en cualquier
caso estas revisiones se tendrían que realizar en el marco de una reflexión
serena y contando con todas las partes implicadas.
P. ¿Qué opina sobre los "indignados” y
el "movimiento 15-M”?
R. Estamos en una
situación de crisis económica muy grave, las consecuencias sociales de la misma
son innegables. En este contexto, comprendo que haya un descontento generalizado
y lo respeto profundamente. Creo que la indignación es un sentimiento
plenamente democrático y como tal se ha de poder expresar. Eso sí: desde el
absoluto rigor, respeto institucional y adhesión plena al Estado de derecho.
También creo que es muy positivo que
haya una reflexión en profundidad sobre la calidad democrática, porque todos
los que creemos de verdad en la política entendemos que hay que profundizar en
el diálogo entre ciudadanos y administraciones. Desde mi punto de vista, todo
lo que ayude a mejorar el sistema democrático y la calidad de las
administraciones públicas, siempre que se exprese desde el rigor y el respeto,
es bienvenido.
Ahora bien, me gustaría también decir
que el movimiento 15-M como tal es un movimiento muy plural, con muchas voces
internas. Hay algunas de sus propuestas que defiendo y otras que creo que
requieren una mayor reflexión y concreción.
P. ¿Quiere añadir algún tema?
R. Me gustaría, si me lo permiten, lanzar un mensaje de
optimismo. Yo soy un optimista nato, lo reconozco, aunque no de los que creen
que los problemas desaparecerán simplemente porque dejemos de pensar en ellos.
Creo que tenemos retos importantes, muchos desafíos, pero que, si trabajamos
todos juntos, si aportamos cada uno nuestro grano de arena, si estamos
dispuestos a volver a poner el sentido común en el centro de las decisiones y a
trabajar desde el rigor y la responsabilidad, entonces no me cabe la menor duda
de que saldremos adelante. Estoy convencido. |