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La Entrevista |
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| ‘Txema’ Oleaga Zalbidea, portavoz del PSE-EE en el Ayuntamiento de Bilbao |
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| ‘Bilbao no puede cerrar a las 7 de la tarde’ |
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Preocupado por la seguridad ciudadana y el alto nivel de crispación política que existe en Euskadi, Txema Oleaga, portavoz de la oposición socialista en Bilbao, asegura que el PNV “no ha sabido asumir de forma razonable lo que es una sustitución democrática en el Gobierno”. En una entrevista concedida a TRIBUNA MUNICIPAL, el portavoz socialista nos confiesa que uno de sus mayores retos es retomar la dimensión internacional de la ciudad “que un día tuvo y ha perdido”.
PREGUNTA. ¿Qué temas son los que le preocupan
más en estos momentos como oposición?
RESPUESTA.
No es que me preocupen como oposición, sino como ciudadano y responsable
político me preocupa la crisis económica y que está provocando que muchas
familias tengan dificultades muy serias para llegar a fin de mes y hacer una
vida razonable. Y me preocupa, especialmente, que la violencia todavía esté
presente en nuestras calles y en nuestras plazas y que todavía haya ciudadanos
privados de libertad. Y esto no puede seguir así.
Por último, me inquieta, y
mucho, el nivel de crispación política que existe en Euskadi, y que se ha
acrecentado de manera espectacular en los últimos meses. Sobre todo desde que
el PNV, por primera vez en la historia, ha pasado a la oposición. Parece que no
ha sabido asumir de forma razonable lo que es una sustitución democrática en el
Gobierno.
En el ámbito más local, en lo que estamos
trabajando fundamentalmente, es llegar a conseguir que los grandes proyectos de
la ciudad, muchos de los cuales están comprometidos por una gestión muy deficiente, salgan adelante.
Y junto a ellos, algo que es una seña de identidad
del PSE-EE y de mi trabajo en el Ayuntamiento; muchos de los barrios de la
ciudad no están dotados de los equipamientos necesarios. Lo que está provocando
importantes diferencias en nuestra ciudad.
P. ¿Cúal es
su valoración acerca de las medidas tomadas en el nuevo Decreto Ley sobre el
déficit de los ayuntamientos?
R. Los ayuntamientos tienen la
obligación de contribuir a reducir el déficit general del Estado. Pero es
cierto que hay ayuntamientos que han hecho bien sus deberes, o por lo menos lo
han intentado, y hay otros que no se han comportado de esta forma.
Estos últimos
han provocado unas deudas exageradas, que no tienen ninguna razón de ser y que
han motivado además la necesidad de reajustar las cuentas de otros muchos
ayuntamientos.
Por lo tanto, hay que hacer un llamamiento a la
responsabilidad a aquellos responsables de algunos municipios que piensan que
el dinero público puede estirarse como un chicle. El ejercicio de contención,
que nos compete a todos, compete especialmente a aquellos que han hecho mal los
deberes.
P. ¿Qué balance hace de la gestión de gobierno
en lo que va de legislatura?
R. El
Gobierno Local está realizando una gestión, sobre todo en los últimos tiempos, renqueante.
Se le ve agotado, sin ideas, sin capacidad de poner en marcha ningún proyecto
que sea atractivo y que concite el consenso ciudadano. Gestiona con mucho temor
a equivocarse, a que la ciudadanía proteste, en definitiva tiene miedo a no
hacer bien las cosas. Y esto está atenazando su gestión.
Es muy débil, a pesar
de tener la mayoría en el pleno. Está más preocupado por sus problemas internos
de credibilidad e imagen, que por resolver los
de los ciudadanos. Es más, si no llega
a ser por las fortísimas inversiones que han provenido del Plan E, más
de 100 millones de euros, probablemente la ciudad habría tenido sensación de
parálisis.
P. ¿Qué destacaría del desarrollo de Bilbao en
los últimos años, tanto en urbanismo como en viviendas, cambio de una ciudad
industrial a una ciudad en la que el sector servicios se impone y el turismo cuenta más, etc.?
R. Bilbao
ha tenido un pasado industrial muy fuerte, fue una ciudad puntera en este campo
pero en los últimos años se ha apostado por el ladrillo y no por las
actividades económicas productivas. Este es el aspecto que falta esencialmente
en el desarrollo de la ciudad. Zonas importantes de nuestra Villa que tenían un
destino industrial, y donde se podían haber creado polos económicos, se han convertido
en zonas residenciales. Ha sido una apuesta por el ladrillo, que ha provocado
al final una situación grave para las arcas del Ayuntamiento.
Dicho esto, lo que parece claro es que la
transformación urbana del área de la ría ha sido un autentico éxito. Tal vez,
porque esta regeneración ha sido responsabilidad no sólo de un partido, ni de
una única institución, sino que ha sido fruto del esfuerzo combinado que se ha
hecho es Ría 2000.
Quizá lo que ahora falta es que esta transformación
tenga la visualización en todas las zonas de la ciudad, incluidos algunos
barrios que no han tenido ese nivel de desarrollo.
P. ¿Cree que las inversiones totales y la
creación de empleo en los últimos años han sido suficientes? Háblenos de ellos con los datos que tengan.
R. Bilbao
ha tenido un nivel de capacidad financiera enorme. Han sido años de bonanza
económica. Pero no se han gastado de forma eficiente. Por ejemplo, no se ha
primado la creación de empleo.
Prueba de
ello es que en el primer plan de empleo, en el que tuvimos un aporte de 62,5
millones del Gobierno Central para hacer obras en Bilbao, la queja unánime no
fueron los proyectos elegidos, ni los compromisos adquiridos para cumplir, sino
el déficit de contratación de trabajadores. Otras ciudades con menos de la
mitad de dinero, conseguían las mismas contrataciones o más que la ciudad de
Bilbao.
P. ¿Cree que han sido suficientes las
inversiones y lo que se ha desarrollado en cuanto a Educación, Cultura,
Deporte, políticas de igualdad, medioambiente, etc.?
R. Tendría que responder por cada una
de las materias, y por tanto sería muy larga la respuesta. En cualquier caso
tengo que decir que salvo en el apartado especifico de cultura, en el que
reconozco que ha existido una gestión razonable, por lo menos hasta la fecha
(por ejemplo en la programación del Teatro Arriaga), en el resto de las áreas,
especialmente en medio ambiente, no ha habido una sensibilidad especial.
Un
sólo ejemplo: El Consejo Verde de la ciudad prácticamente no se ha reunido
nunca. Asuntos de envergadura, tales como el de Zorrozaurre o como los aspectos
ambientales referentes a la recuperación de la ría, no se han tratado nunca con
los ciudadanos, los grupos ecologistas o las personas directamente afectadas.
Bilbao no es una ciudad que ha ya apostado por la sostenibilidad de una forma
seria. Se han cumplido los parámetros mínimos que exigía la ley y punto, pero
no ha habido una apuesta decidida como han hecho otras ciudades de nuestro
entorno.
P. El
impulso a los barrios ha sido una de las preocupaciones de los ciudadanos, ¿es
hoy Bilbao una ciudad con mayor integración entre todos ellos? ¿Cómo cree que
ha llevado este tema el Ayuntamiento y en concreto, el equipo de gobierno?
R. No me extraña que sea uno de los
temas que más preocupe a los ciudadanos, porque ha sido uno de los mayores
fracasos del actual equipo de gobierno. No veo normal que con la inmensa
cantidad de dinero que ha tenido el alcalde y las aportaciones que ha tendido
del Plan E y las ayudas que ha tendido para hacer grandes proyectos, haya
todavía barrios donde no hay una rampa, una escalera o ascensor, y se condene a
miles de ciudadanos prácticamente a quedarse en sus casas.
Pero no
sólo no se ha hecho una apuesta por la movilidad, tampoco se ha hecho una
apuesta por el comercio de proximidad. Hay barrios como el de Zurbarambarri, en
los que no hay ni una panadería. No tiene sentido.
Todo ello
sin olvidar mejorar la seguridad. Muchos de nuestros barrios no tiene una comisaría
cercana, no hay una patrulla cercana.

P. ¿Cómo
está viviendo, como le afecta a Bilbao, la crisis? ¿Cuál es la situación
financiera de su Ayuntamiento?
R. Afortunadamente, desde un punto de
vista estrictamente financiero se encuentra en una situación saneada. Con una
deuda pública relativamente baja, y por tanto controlable, que nos dota de
capacidad de endeudamiento y con una arcas capaces de poder ser utilizadas para
combatir la crisis.
Pero
aunque la crisis nos ha afectado menos que a otros, estamos notando un descenso
de las licencias de contratación de las actividades económicas, y por tanto de
los impuestos indirectos que se generan, y un importante cierre de comercios,
que se concentran en algunas zonas donde pensábamos que nunca iba a haber
problemas, como por ejemplo, el casco antiguo.
Si a esto le añadimos que
venimos de una época en la que el comercio minorista ha sufrido mucho, la
crisis ha ahondado en este proceso de desertización comercial importante en
algunas zonas de la ciudad.
Por eso,
la situación relativamente buena de nuestras arcas nos debe llevar a trabajar
para poner freno a este tipo de cosas.
P. ¿Qué alternativas proponen como
oposición para afrontar la crisis y crear más empleo?
R. Bilbao tiene que hacer una apuesta
seria muy importante por retomar la dimensión internacional que un día tuvo y
ha perdido. Es una ciudad que pude ser polo de atracción como lo fue en el pasado para a las
actividades económicas relacionadas con la industria. Hoy en día hablaríamos de
industrias relacionadas con la innovación o la investigación. También debemos
actuar como polo tractor para una población que vive en nuestro entorno y cuya
distancia se reducirá en los próximos años con la llegada del tren de alta
velocidad.
Todo ello
sin desatender la capacidad de atractivo turístico que tenemos debido a nuestra
transformación. Eso sí, para poder cuidar a los visitantes tenemos que tener
una oferta más diversificada. Bilbao no puede cerrar a las 7 de la tarde. Tiene
que trabajar como una gran ciudad que acoja a esas personas y que atienda a
todas sus necesidades.
P. ¿Qué inversiones cree que
quedan por hacer?
R. Ya he mencionado la alta velocidad
como clave en el desarrollo. Por lo que ahora tenemos que pensar en hacer una
gran estación para acoger su llegada a Bilbao. Su construcción no solo nos
permitirá albergar el tren de alta velocidad, sino que nos va a permitir
también hacer una segunda fase de regeneración urbana. Tenemos en la ciudad una
zona degradada, como es la zona de Bilbao La Vieja-San Francisco-Zabala, y esto
nos va a permitir su integración en el Ensanche, y acabar con esa especie de
gueto existente en este momento.
La segunda
gran inversión a realizar es el Metro. Bilbao tiene que terminar su red de
metro, la que le conecte de Norte a Sur, y esa es una gran apuesta del PSE-EE.
Que todos los vecinos de la ciudad puedan beneficiarse de este medio de
transporte. También es indispensable la conexión con el aeropuerto vía metro,
como tienen otras grandes ciudades.
La tercera
inversión sería la mejora de las conexiones del ferrocarril de cercanías y de
las comunicaciones con el puerto
exterior del Abra.
P. ¿Cuál
cree que es para los Ayuntamientos la
alternativa al ladrillo?
R. Buscar una alternativa al ladrillo
debe ser algo más global, que implique a todas las instituciones. Dicho esto,
una ciudad no puede vivir solo del ladrillo. Porque sino al final generas
grandes espacios dormitorios con enormes movilidades imposibles de gestionar.
Pero si la pregunta se refiere al punto de vista financiero, es decir el cobro
de licencias con las que se financian los ayuntamientos, esto tendría que ver
con la financiación municipal. Y esto es precisamente lo que estamos abordando
ahora con la nueva Ley Municipal de Euskadi, que por cierto, es la única
comunidad que no tiene una ley propia de este tipo.
P. ¿Qué
plan o reforma de la financiación de las Haciendas Locales sería el adecuado a
su juicio?
R. A mi juicio deberíamos buscar un
equilibrio entre competencia y financiación.
Pero yo me conformaría en esta primera fase con que las competencias
impropias sean financiadas. Buscar una fórmula de solución de la deuda
histórica que tenemos los ayuntamientos y establecer un sistema en virtud del
cual, competencia que un ayuntamiento asume, competencia que tiene que venir
financiada.
Porque estoy seguro que cuando el ayuntamiento pueda obtener
financiación por algo que desarrollan, la administración ya se encargará de que
no siga asumiendo esa competencia impropia. Lo ideal sería que tuviéramos un
sistema en el que supiéramos que tenemos que hacer y cómo se reparte el
conjunto de la recaudación, pero esto es
muy difícil, y más en Euskadi donde tenemos un sistema económico propio.
P. ¿Qué opina del papel de los municipios en
estos momentos en el conjunto del Estado? ¿Tienen que tener más autonomía,
ganar peso como lo han hecho anteriormente las Comunidades?
R. Lo primero que hay que recordar es
que los ayuntamientos no son una institución creada por la democracia, sino que
son anteriores a las comunidades autónomas e incluso al Gobierno Central. El
estado moderno surge en tiempos de los Reyes Católicos y las comunidades
autónomas son fruto de la Constitución de 1979. Hay que reconocer por tanto la
mayoría de edad de los ayuntamientos.
En segundo
lugar tendríamos que reflexionar sobre la dimensión municipal. Y no me refiero
a anexiones, sino que nos encontramos
con ayuntamientos muy diferentes en cuanto a número de habitantes, y por tanto
muy diferentes en su capacidad de gestionar. Esto nos debe llevar a sistemas de
cooperación y colaboración entre municipios. No es necesario que todos los
ayuntamientos tengan todos los servicios íntegros, sería muy difícil de
conseguir para los cerca de 8.000 municipios existentes en España. Podríamos ir
a sistemas de colaboración y cooperación como hacen otros países.
Y en
tercer lugar, los ayuntamientos tienen que tener representación en
instituciones centrales del Estado. No tiene sentido que en el Senado haya
presencia de las comunidades, y no haya
de los Ayuntamientos. Porque también son parte del Estado.
P. ¿Quiere añadir algún tema?
R. Me gustaría no olvidar dos asuntos.
Uno. La Ría.
Tenemos que abordar una segunda fase de regeneración y dotarla de
actividad. Creemos que en ella se pueden
establecer oficinas o lugares de ocio, de esparcimiento, y prepararla para el
disfrute de los ciudadanos, algo muy común en otras ciudades. Que la gente pueda navegar por ella. Incluso
creemos en la posibilidad de establecer sistemas que puedan generar energía.
El segundo
aspecto es el de la participación ciudadana. La gobernanza de las grandes
ciudades en este siglo XXI exige que haya una participación real de los
ciudadanos. El actual Gobierno Local y especialmente el alcalde no creen en
esto.
Los socialistas creemos en una forma de gobernar
distinta. Los ciudadanos son el centro de la política municipal. |
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