En una entrevista concedida a TRIBUNA MUNICIPAL, el portavoz leridano de ICV asegura que “hemos de apostar más por la industria, mejorando y potenciando los polígonos industriales de la ciudad. Por otra parte, hemos de apostar más decididamente por la economía agraria. No podemos olvidar que Lleida tiene un entorno agrario importante y que la ciudad está enclavada en una huerta inmensa de producción muy variada”. Nos ha confesado que sus prioridades son la educación, las políticas sociales, la sostenibilidad y la equidad de género.
PREGUNTA. ¿Qué temas son los que le preocupan más en estos
momentos como oposición?
RESPUESTA. En
este momento lo que más me preocupa es el número creciente de leridanos que se
encuentran en situación de necesidad: alimentos, vivienda, etc. Unos porque han
perdido su empleo con la crisis y otros porque, recién llegados, no lo
encuentran.
Me preocupa, además, ya en clave de funcionamiento político, que
el gobierno municipal no tenga una actuación transparente, tanto en sus
relaciones con la oposición como con los ciudadanos. En un sentido parecido
vale la pena mencionar la poca voluntad para estimular y acoger la
participación ciudadana que tiene el gobierno.
P. ¿Qué balance hace de la gestión de gobierno en lo que va de
legislatura?
R. El
gobierno municipal solamente ha sabido gestionar el cemento, llevando a cabo
diversas obras públicas, no como resultado de un programa de inversiones propio
sino gracias a los planes estatales de inversión local: FEIL y FEOSL. Es
evidente que la acción de gobierno ha incidido especialmente en aquellos
aspectos de la gestión más susceptibles de valoración pública.
Respecto de los asuntos sociales, educativos y culturales no ha
introducido ninguna novedad o mejora, y
su actuación ha sido más bien discreta, discretísima, limitándose al
mantenimiento de los principales servicios. En el centro histórico, sin
embargo, donde se ha llevado a cabo un Plan de Barrio, con la colaboración de
la Generalitat, las actuaciones se han limitado a las obras en plazas y calles,
pero nada se ha hecho para mejorar el tejido social del barrio o potenciar su
recuperación económica.
En cambio, como consecuencia de la modificación de la Ordenanza de
civismo que prohíbe ahora el ejercicio de la prostitución en las carreteras de
entrada y salida de la ciudad, ésta actividad se ha concentrado, entre otros
lugares, en este mismo centro histórico del que hablo.
P. ¿Cómo se lleva el alcalde con ustedes? ¿Tiene en cuenta sus
propuestas?
R. Las
relaciones personales son correctas, sin embargo, a consecuencia de la mayoría
absoluta de que dispone el gobierno, las propuestas de la oposición son
rechazadas sistemáticamente para luego, algunas de ellas, ser aprovechadas
subrepticiamente por el propio gobierno.
P. ¿Qué opina acerca de la sentencia dictada sobre el Estatuto de
Autonomía de Cataluña?
R. Que,
en nombre de una mal entendida unidad de España, desoye las legítimas
aspiraciones de Catalunya. Los jueces han tenido muy poco sentido de estado y,
presos de sus prejuicios, han desvirtuado lo que la voluntad popular,
refrendada por el Parlament de Catalunya y el Congreso de los diputados, habían
respaldado. Se abre ahora una crisis importante y muy difícil de resolver.
P. ¿Cómo está afrontando el Ayuntamiento la crisis?
R. La
principal actuación hasta ahora ha sido la reducción de sueldo de los
funcionarios. En su momento, y a instancias de la oposición, se aprobó un Plan
de austeridad cuyos resultados han sido mediocres. En palabras del propio
alcalde sólo ha permitido ahorrar trescientos mil euros.
En cambio, se continúa gastando dinero en actos suntuarios e
inauguraciones. Los impuestos, sin embargo, siguen subiendo para compensar la
reducción de ingresos provocada por la parada de la construcción.
P. ¿En qué temas está trabajando prioritariamente ICV desde la
oposición? ¿Cuáles son sus alternativas?
R. Nuestras
prioridades siempre son las mismas y nunca hacemos dejación de ellas.
Educación, políticas sociales, sostenibilidad, equidad de género son los temas
sobre los cuales insistimos ante el gobierno de la ciudad.
Al gasto público excesivo oponemos la contención y aún el ahorro,
para que pueda éste ser invertido según el orden estricto de las prioridades
que he enumerado. A la política de cemento oponemos la política de las
personas, a la política de prohibiciones oponemos una política de educación
pública…
P. ¿Está su Ayuntamiento muy endeudado?
R. Casi
al límite de lo prevé la ley, aunque este hecho no constituye una novedad. El
problema es que este endeudamiento no corresponde exclusivamente a gasto
realizado en lo que es prioritario sino en lo que no lo es. De ahí la necesidad
de una política más racional.
P. ¿Cómo llevan el tema de tasas e impuestos? ¿Temen subidas?
R. Creo
que el gobierno no se va a atrever a subir las tasas, a pesar de la necesidad
que hay de ingresos. En nuestra opinión así debe ser, con el añadido que los
impuestos han de ser estrictamente progresivos en función de la renta
disponible.
Dicho esto, en momentos de crisis no es el mejor momento de
aumentar impuestos, y mucho menos de forma indiscriminada y general, pero si de
optimizar el rendimiento de éstos, por una parte, y de hacerlos cada vez más
progresivos por otra. Este último aspecto es especialmente importante: hay que
tener en cuenta los niveles de renta y las circunstancias de los contribuyentes
y sus familias a la hora de calcular los impuestos que éstos deben satisfacer. 
P. ¿Cree que la Construcción tienen un excesivo peso en la
economía y el desarrollo de su municipio?
R. Ciertamente.
Esta es la causa principal de la caída en picado de los ingresos municipales.
Tenemos que apostar por una economía más industrial y a la vez, mucho más
agrícola. En nuestro caso lo último debería ser fácil puesto que Lleida dispone
de una amplia huerta a su alrededor.
P. ¿Cuál sería la alternativa de ICV a este asunto?
R. Como
he dicho, hemos de apostar más por la industria, mejorando y potenciando los
polígonos industriales de la
ciudad. Por otra parte, hemos de apostar más decididamente
por la economía agraria. No podemos olvidar que Lleida tiene un entorno agrario
importante y que la ciudad está enclavada en una huerta inmensa de producción
muy variada.
P. ¿Qué opina de la política de sostenibilidad del Ayuntamiento?
R. Es
muy floja. El gobierno no cree realmente en la sostenibilidad fuera del aspecto
mediático. La Agencia de la Energía de Lleida, creada durante el gobierno
anterior, bajo los auspicios de ICV, y que forma parte de la Concejalía de
Sostenibilitat i Medi Ambient, actualmente no tiene apenas presupuesto y sus
iniciativas son simbólicas.
Únicamente se han llevado a cabo actuaciones sostenibilidad
obligadas por los proyectos que se han presentado para poder acogerse a los
Fondos Estatales de Inversión Local últimos, que lo preveían expresamente.
P. ¿Qué introduciría en la Ley de Financiación de municipios?
R. Sencillamente,
las correcciones necesarias para que estos se encuentren mucho mejor
financiados, teniendo en cuenta los servicios que, por necesidades de
proximidad, acaban ofreciendo a los ciudadanos, servicios sobre los cuales no
tienen competencias ni presupuesto.
Actualmente las transferencias del Estado a los Ayuntamientos
están congeladas desde hace 30 años. Parece imposible que sea así, y todavía va
a empeorar. Por lo tanto, es urgente y necesaria una reforma total del sistema.
P. En cuanto a las competencias municipales ligadas a lo anterior,
¿cuáles cree que serían los asuntos en los que los ayuntamientos deberían
intervenir más o asumir a partir de ahora, y en cuáles
no?
R. Educación.
En educación los ayuntamientos deberían tener muchas más competencias y
financiación. Deberían tener relaciones bilaterales con los departamentos
correspondientes a fin de programar juntos tanto la construcción de centros
educativos como el mapa educativo en general. Como ya he dicho antes, y no voy a
repetir, los servicios sociales, a la par que la educación, deben ser las
prioridades de los ayuntamientos.
P. ¿Cree que las inversiones totales y la creación de empleo en
los últimos años han sido suficientes?
R. No.
No se ha pensado en las personas realmente. En realidad se ha invertido
solamente en edificios, construcciones, puentes, etc. Pero las infraestructuras
no lo son todo. Creo que ha habido un desequilibrio muy grande en inversiones:
casi todo a infraestructuras y casi nada a promoción del empleo y formación
profesional. Se ha dado una dejadez muy propia del liberalismo económico, un
"laissez-faire” de resonancias muy de derecha.
P. ¿Hasta qué punto consideran la emigración un problema o una
ventaja? ¿Cómo abordan este asunto y cómo lo ven con perspectiva de futuro?
R. La
emigración no es un problema. Una vez librados de los prejuicios debemos
admitir que los inmigrantes son una riqueza para el país, desde el punto de
vista económico y también cultural. Debemos facilitar la integración de los
inmigrantes y la intervención para que tenga éxito debe hacerse tanto con ellos
mismos como con la sociedad de acogida.
P. ¿Qué opina de la prohibición del velo integral?
R. Que
es innecesaria, contraproducente y populista. No hay apenas casos, va a
ocasionar un aumento de la xenofobia, va a radicalizar posturas en el colectivo
musulmán, el cual, por otra parte, a pesar que no tiene una opinión mayoritaria
idéntica sobre este tema, verá la medida
como una agresión indiscriminada y poco matizada al colectivo entero.
Todo ello nos va a crear, a unos y a otros, muchos problemas de
convivencia, favoreciendo, además, el auge de los partidos radicales xenófobos.
P. ¿Cree que han sido suficientes las inversiones y lo que se ha
desarrollado en cuanto a Educación, Cultura, Deporte, políticas de igualdad,
etc.?
R. No.
Éstas deberían ser las prioridades reales de los gobiernos.
P. ¿Quiere añadir algún tema?
R. Sí.
Creo que los ayuntamientos deberían poder en sus agendas políticas la gestión
ciudadana del tiempo. Es cierto que poco podemos hacer para regular los
calendarios y horarios laborales y los
días festivos, puesto que no son de nuestra competencia, aunque nos incumban e
interesen.
Pero no es menos cierto que hay muchas políticas, de transporte,
de usos de los edificios municipales, de servicios, que pueden favorecer la
conciliación de la vida familiar y la laboral. Si mejoramos el transporte público,
pongamos por caso, haciéndolo más eficiente, más puntual y fiable, sin duda
ahorramos tiempo a nuestros ciudadanos… lo mismo cabe decir de los trámites
administrativos.
En suma, el aumento de la eficiencia de los
ayuntamientos mejora y aumenta el tiempo de vida –el tiempo realmente
disponible para sí mismos− de los ciudadanos. |