La portavoz de Izquierda Unida destaca como puntos más importantes de su política municipal la protección a los más desfavorecidos, el desarrollo de más servicios públicos, el cuidado del medio ambiente y el fomento de la cultura y la educación. A pesar de los tiempos de crisis que vivimos, asegura que tenemos que ser solidarios y hacer un esfuerzo para destinar ciertos recursos a la cooperación con países del tercer mundo. De estos y otros muchos temas nos habla Esther Herguedas en esta entrevista concedida a TRIBUNA MUNICIPAL.
PREGUNTA. ¿Qué temas son los que le preocupan más
en estos momentos como oposición?
RESPUESTA. Nuestra preocupación fundamental es la crisis económica y la forma en
que ésta afecta a la ciudadanía de Murcia, especialmente a los sectores más
débiles y desprotegidos, a las personas que tras perder sus trabajos no
encuentran un soporte de políticas públicas que puedan paliar los efectos de la
recesión en las economías domésticas y, además, ven cómo ahora peligran sus viviendas
por no poder afrontar el pago de las hipotecas.
P.
¿Qué balance hace de la gestión de
gobierno en lo que va de legislatura?
R. El gobierno del PP ha seguido una línea continuista de su política de
años anteriores: privatización de los servicios públicos; mantenimiento de su
política urbanística que favorece la especulación y destruye el territorio;
poca inversión en políticas sociales y de cooperación al desarrollo y apuesta
por una cultura que prima el populismo sobre el avance de la ciudadanía en materia
cultural. No hay una apuesta por un modelo de movilidad sostenible y, eso sí,
mucha propaganda con un tinte "verde” para parecer que se es una cosa mientras
se hace lo contrario. No hay una respuesta activa ante la situación económica
sino un estado de hibernación.
P.
¿Cómo se lleva el alcalde con ustedes?
¿tiene en cuenta sus propuestas?
R. En lo personal el trato es correcto y cordial. Entiendo que no tiene
por qué ser de otro modo. En lo político no. De todas las iniciativas y
propuestas que esta concejala ha llevado al Pleno apenas se han tenido en
cuenta unas pocas en las que podíamos coincidir por razones de interés general
y hay un rechazo constante a cualquier propuesta que implique un cambio en la
línea política en materias tan importantes como presupuestos, fiscalidad
municipal, empleo, educación, cultura, urbanismo o medio ambiente.
P.
¿Cómo está afrontando el Ayuntamiento la
crisis?
R. En su organización interna con recortes presupuestarios
fundamentalmente en materia de inversiones, pero también con recortes en
personal pues además de los recortes salariales hay una reducción en la
contratación. Además, se recurre cada vez más a la externalización de servicios
y esto es nefasto tanto para las condiciones laborales de los trabajadores y
trabajadoras como para la calidad del servicio que se ofrece. En el ámbito
externo, es decir, qué hace el Ayuntamiento para paliar los efectos de la
crisis sobre la ciudadanía, lo cierto es que se hace poco al margen de lo que
habitualmente venían haciendo desde los servicios sociales que ahora están
saturados. No se han aprovechado los años de bonanza económica para crear una
red de servicios públicos que tan bien vendría en estos tiempos de crisis para
generar un "salario indirecto” en forma de guarderías, centros de día, centros
para jóvenes... Es más, ni siquiera se ha trabajado en materia de vivienda,
pues el Ayuntamiento ha renunciado a hacer vivienda pública en los terrenos que
le correspondían en los nuevos desarrollos para y ha preferido coger el dinero.
Es tremendo, pero en un municipio como Murcia, donde se han proyectado un
número de viviendas para una población que multiplica por tres las previsiones,
hay verdaderos problemas de acceso a la vivienda para la mayoría de población y
situaciones dramáticas de infravivienda y desahucios que afectan cada vez a más
personas.
P.
¿En qué temas está trabajando
prioritariamente IU desde la oposición? ¿Cuáles son sus alternativas?
R. Trabajamos por una salida social a la crisis. En este último periodo
este es nuestro principal objetivo y en el ámbito municipal lo enfocamos tanto
a políticas específicas como al refuerzo de los servicios públicos. Otra línea
fuerte de nuestro trabajo es el medio ambiente y el desarrollo de un municipio
"ecológicamente sostenible”, y esto afecta a aspectos tan interesantes y
complejos como la movilidad y la planificación territorial. La cultura y la
educación, que nosotros concebimos como derechos universales, también son un
objetivo importante: apostamos por una cultura crítica, y por una educación
pública, integradora y laica. A pesar de que los tiempos son difíciles, no nos
olvidamos de la solidaridad y la cooperación con los países del tercer mundo. Y
como elemento común a todas estas políticas destacaré que apostamos por la
democracia radical en todos los ámbitos de la vida municipal, es decir, por la
participación ciudadana en la toma de decisiones estratégicas.
P. ¿Está su Ayuntamiento muy endeudado?
R. Sí, aunque en proporción al número de habitantes no es de los más
endeudados del país. El problema de la deuda para nosotros no es tanto la
cantidad, como la capacidad para asumirla, y en esto no soy optimista pues en
los últimos años, el urbanismo ha sido una de las principales fuentes de
ingresos municipales y ahora no se ingresa nada por este concepto y también se
está bajando en recaudación por los efectos de la crisis. Tampoco estamos en
contra del endeudamiento per se. Lo
importante es para qué nos endeudamos y lamentablemente en este municipio se ha
gastado mucho en fiestas, propaganda y algunas obras innecesarias, mientras se
ha invertido poco en escuelas, centros culturales, centros de mayores, centros
deportivos...
P.
¿Cómo llevan el tema de tasas e
impuestos? ¿Temen subidas?
R. Somos muy críticos con subidas como la que ha experimentado el recibo
del IBI en los últimos años así como con las tasas que se cobran por
determinados servicios como la expedición de documentos que nos parece que
sobrepasan en mucho el coste real del servicio y dificultan el Derecho de
información de la ciudadanía. Dadas las dificultades económicas por las que
atraviesa y seguirá atravesando este municipio ante la falta de alternativas
económicas nos tememos no sólo nuevas
subidas de impuestos, sino también que aparezcan impuestos nuevos que al ser
pocoprogresivos afectarán fundamentalmente a las familias trabajadoras.
P.
¿Cree que la construcción tienen un
excesivo peso en la economía y el desarrollo de su municipio?
R. Sí. En los últimos diez años la economía del municipio se ha hecho
depender de forma casi exclusiva de este sector. Por eso los efectos de la
crisis son aquí mayores. Desde nuestro grupo hemos estado advirtiendo desde
mucho tiempo atrás de los graves riesgos de esta dependencia y la necesidad de
un cambio de modelo productivo. Sin embargo, la ausencia de alternativas sigue
siendo la nota dominante. El equipo de Gobierno, del PP, todavía no ha
aprendido la lección y sigue pensando que la salida de la crisis tiene que
venir de la mano del ladrillo.

P.
¿Cuál sería la alternativa de IU a este
asunto?
R. Es cierto que las competencias municipales en materia de empleo son
pocas, pero desde los municipios sí que se puede trabajar por cambiar el modelo
productivo orientándolo hacia lo público, no hacia lo privado. Esto se traduce
en muchos ámbitos: por un lado, en un modelo de desarrollo territorial
coherente con el territorio entendiendo que este es fuente de vida, trabajo y
riqueza, y no un instrumento especulativo. El respeto por el medio ambiente y
el patrimonio como inversión cultural, social y también económica. La apuesta
por la educación, la formación y la cultura como elemento fundamental para el
progreso social. Servicios públicos suficientes para atender a la demanda y a
su vez crear empleo. El rechazo a la privatización de la gestión de los
servicios públicos que genera más gastos y empeora el servicio. Políticas de
austeridad que eliminen gastos superfluos. Una política fiscal realmente
redistributiva para que pague más quien más tiene y por supuesto un cambio de
modelo en la financiación municipal: los ayuntamientos no podemos seguir
pagando las facturas por ser la administración más cercana a los ciudadanos si
los recursos no se distribuyen de una manera más justa entre las tres
administraciones.
P. ¿Cómo
va el proyecto de AVE en Murcia?
R. En los últimos tiempos han aparecido dudas sobre su continuidad. Yo
creo que de una manera u otra las inversiones se van a ver afectadas por la
crisis pues además de la nueva línea férrea que implica un soterramiento de las
vías a su paso por una parte del municipio, hay que construir una nueva
estación. Respecto a esto nosotros hemos manifestado en el pleno nuestras dudas
sobre la financiación del proyecto, al tiempo que hemos criticado que el coste
de esta operación repercute en un aumento
excesivo de la edificabilidad de la zona de la nueva estación.
P. ¿Qué
opina de la política de sostenibilidad del Ayuntamiento?
R. La política medioambiental del Ayuntamiento de Murcia es nefasta. El
Plan General que tiene como objetivo final el año 2025, prevé viviendas para
dos millones de personas cuando la población para esas fechas puede estar en
torno a los quinientos o seiscientos mil habitantes. Las políticas de
ordenación del territorio son el elemento fundamental de las políticas medio
ambientales de un municipio y en el de Murcia se ha optado por la política del
"todo urbanizable” y por el crecimiento en extensión. Esto, además de destruir nuestro patrimonio
natural- la huerta-, genera nuevas necesidades en forma de desplazamientos.
Como el transporte público es bastante deficitario, aumenta el número de coches
y con ello las dificultades para circular y la necesidad de construir nuevas
infraestructuras. Lo que más hemos visto crecer en este municipio en estos años
han sido las viviendas y las carreteras, no los árboles.
P. ¿Qué
introduciría en la Ley de Financiación de municipios?
R. Cambios en el sistema de financiación municipal. Esta es una promesa
incumplida por parte del gobierno de Zapatero que prometió su revisión.
Mientras tanto los ayuntamientos siguen asumiendo lo que tradicionalmente se
denomina "competencias impropias”. Nosotros somos una fuerza municipalista que
creemos que los ayuntamientos, en tanto que instituciones más cercanas a los
ciudadanos y que mejor conocen sus necesidades, gestionan mejor los recursos.
Pero para ello hace falta que esos recursos lleguen y de forma estable. Nuestro
modelo de financiación es el del equilibrio en la distribución de los recursos:
un tercio para el estado, otro para las comunidades autónomas y otro para los
ayuntamientos.
P. En
cuanto a las competencias municipales ligadas a lo anterior, ¿cuáles cree que
serían los asuntos en los que los ayuntamientos deberían intervenir más o
asumir a partir de ahora, y en cuáles no?
R. Una mayor autonomía financiera y una mayor capacidad de gestión de los
tributos nos permitiría trabajar de forma directa en las políticas de
transporte y movilidad, educación y todo lo que tenga que ver con servicios
sociales y atención a las situaciones de dependencia.
P. ¿Cree
que las inversiones totales y la creación de empleo en los últimos años han
sido suficientes?
R. Es que en las inversiones realizadas por el ayuntamiento de Murcia
también se han centrado en un solo sector, la construcción, y esto no ha
generado empleo estable.
P. ¿Hasta
qué punto consideran la emigración un problema o una ventaja? ¿cómo abordan
este asunto y cómo lo ven con perspectiva de futuro?
R. La inmigración es una oportunidad de crecimiento en lo cultural y en lo
económico. Este municipio ha necesitado y seguirá necesitando del trabajo
inmigrante. Si de repente todos los inmigrantes que viven entre nosotros
decidieran marcharse, nuestra economía se arruinaría. La cuestión es asumir
-sobre todo por parte de los poderes públicos, pero también por la ciudadanía-
que se pidieron trabajadores pero vinieron personas. Personas que en la mayor
parte de los casos han tenido que afrontar decisiones difíciles, dejando atrás
un modo de vida, su familia y hasta sus hijos; que incluso han arriesgado sus
vidas para llegar hasta aquí. Personas que trabajan entre nosotros, pagan sus
impuestos y cotizan a la Seguridad Social y, sin embargo, se ven privados de
muchos derechos, empezando por el del voto. Nosotros apostamos por la
integración real y a todos los niveles (que no por la absorción cultural) pero
para ello hay que realizar políticas positivas que contribuyan a eliminar las
desigualdades de partida. No hacerlo sólo contribuirá al aumento de las
actitudes xenófobas o racistas que pueden beneficiar electoralmente a la
derecha, pero para nada benefician al conjunto de la sociedad.
P. ¿Cree
que han sido suficientes las inversiones y lo que se ha desarrollado en cuanto
a Educación, Cultura, Deporte, políticas de igualdad, etc.?
R. No. En primer ciclo de educación infantil no se ha construido ni un
solo centro público. Es más, se ha destruido físicamente el espacio de uno como
consecuencia de la presión especulativa desplazando hace tres años a los niños
a barracones y ahí siguen sin que de momento se ofrezca otra alternativa. En un
municipio de más de cuatrocientos mil habitantes, se ofertan poco más de
quinientas plazas públicas de 0 a 3 años. Tan sólo se han creado algunos
centros de conciliación de gestión privada. En educación Primaria y Secundaria,
muchos centros están tan saturados que han tenido que prescindir de espacios
comunes o de aulas materia para convertirlas en aulas y en algunos los niños
han pasado en barracones varios años. Mientras esto sucede se ha fomentado una
política para favorecer la enseñanza privada destinando el suelo público para
la construcción de centros privados. En materia deportiva ha sucedido lo mismo.
Los últimos centros deportivos que se han creado lo han hecho en suelo
municipal, pero la gestión es privada y los precios, salvo para algunas
actividades, también son privados. Además, gozan de importantes subvenciones
con lo que al final son mucho más caros que si fueran públicos por completo. La
política cultural deja mucho que desear: no hay objetivos estratégicos, ni
participación ciudadana, pocas infraestructuras, la protección del patrimonio
brilla por su ausencia, el único teatro de la ciudad cerrado por tres
temporadas...En cuanto a las políticas de igualdad, se sostienen los servicios
básicos de asistencia y atención en situaciones de emergencia, pero llevamos un
gran retraso pues acabamos de aprobar el primer plan de igualdad del municipio.
Veremos cómo se desarrolla pues parte con una financiación insuficiente. En
cuanto a los centros de la mujer, que podrían ser instrumentos fundamentales
para trabajar estas políticas, se orientan más hacia actividades de ocio y
tiempo libre y que mantienen a las mujeres en su papel tradicional que a
contribuir al cambio social.
P. ¿Quiere
añadir algún tema?
R. Sí, desde el punto de vista municipal también nos preocupa el uso del
espacio público en Murcia. Los diseños urbanos son cada vez más deshumanizados:
jardines sin zonas verdes pero con grandes masas de hormigón; falta de árboles
en los jardines pero también en las calles; ausencia de bancos de manera que en
algunos sitios, si uno quiere sentarse, tiene que pagar para hacerlo en una
terraza; la ocupación del espacio público con chirimbolos inútiles, las aceras
estrechas y la política de aparcamientos subterráneos sobre cuya superficie no
crece la hierba.
Murcia es un municipio particular formado por el casco urbano y las
pedanías. En estos núcleos vive una gran parte de la población. Las diferencias
entre la ciudad y las pedanías en cuanto a servicios y diseño urbano son muy
grandes, lo que afecta al disfrute de los derechos ciudadanos.
Aunque lo he comentado en las preguntas tal vez convenga profundizar
más en el tema de las políticas de movilidad que es una de las asignaturas
pendientes del municipio. En Murcia hay una red de autobuses urbanos
insuficiente, cara y mal planificada. A ello se suma la densidad del tráfico y
la inexistencia de plataformas exclusivas para el transporte público. El PP es
consciente de las debilidades del sistema y ha anunciado cambios pero apenas ha
hecho nada ya que se encuentra con una dificultad añadida por la falta de
competencias en materia de transporte pues incluso en el ámbito municipal
depende de la Comunidad Autónoma.
Izquierda Unida considera que la política de movilidad del PP consiste
en un mero lavado de imagen porque no está dispuesto a afrontar los cambios
necesarios para revertir el modelo. Apostar por el transporte público
implicaría también restricciones al vehículo privado y por limitar el tráfico,
por aumentar el espacio para los peatones y ciclistas. Por eso hemos criticado
que se pretenda hacer un tranvía cuya primera prioridad es llegar a los nuevos
desarrollos urbanísticos y a los centros comerciales alejados de la ciudad mientras se desatiende
otros recorridos, así como que la implantación de la bicicleta se realice
fundamentalmente con vías compartidas por coches y ciclistas o quitando el
espacio a los peatones, que no se apueste por la bici pública, que no se creen
plataformas exclusivas para el transporte público y que el servicio de autobús
dependa de una empresa privada con una fuerte subvención municipal.
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