La multinacional se prepara para llevar a cabo una reestructuración sin precedentes.
En el orden del día de la junta general de accionistas
celebrada en el día de ayer, no figuraba el asunto más polémico y controvertido
que rodea la actualidad de la compañía desde hace unas semanas: el despido de
6.000 empleados en España.
Sí se habló de una profunda reestructuración regional, que romperá el
modelo centralizado en el que había multitud de direcciones regionales para
pasar a tener 5 grandes direcciones territoriales: Centro, Este, Sur, norte y
Cataluña. Estas entidades tendrán plenos poderes ejecutivos, incluida la
gestión de la cuenta de resultados.
Según ha podido saber TRIBUNA MUNICIPAL de fuentes de toda
solvencia, este cambio tiene en vilo a los trabajadores ya que con esta pérdida
de poder central, se le impondrá a muchos trabajadores cambiar de provincia por
imperativos de estructura, por lo que los que no acepten serán despedidos. De
esta manera, es una incógnita el número aproximado de empleados que
realmente serán despedidos. El presidente de la compañía, César Alierta,
justificó los despidos alegando que si no se hubiese hecho el ERE de los años
90 Telefónica estaría quebrada.
La empresa afronta así las nuevas condiciones de
mercado de las telecomunicaciones, donde es un líder indiscutible al mismo
tiempo que es la empresa peor valorada por lo usuarios año tras año, algo que
parece no preocuparle a su presidente, que ha conseguido que la junta apruebe
el reparto de 450 millones en acciones a 1.900 directivos, según la empresa
para motivarles y que no se vayan a la competencia. |