956 delegados votarán al nuevo secretario/a general del partido y discutirán sobre el nuevo modelo de partido.
Tras un 2011 negro en lo que a resultados electorales se refiere, el Partido
Socialista Obrero Español elegirá este
fin de semana un nuevo líder, que tendrá que afrontar la compleja tarea de
recomponer una formación prácticamente sin poder territorial y mermada a ojos
de la opinión pública tras su gestión de la crisis económica.
Dos exintegrantes de los gobiernos de José Luis Rodríguez Zapatero, el
veterano Alfredo Pérez Rubalcaba, de
60 años y la dirigente catalana Carme
Chacón, de 40 años, aspiran a tomar las riendas del PSOE y convertirse en
el nuevo secretario (o secretaria) general del partido en democracia, después
de Felipe González, Joaquín Almunia y Zapatero.
La decisión estará el sábado en manos de un total de 956 delegados con voz y voto - elegidos entre todos los militantes
socialistas en congresos regionales - que se reúnen en Sevilla en el XXXVIII
Congreso Federal, el máximo órgano del partido, bajo el lema "la respuesta
socialista".
Prueba del debate interno existente es que la ponencia marco, el documento
que se debatirá en el Congreso, y que trazará la línea política del PSOE en los
próximos años, ha recibido prácticamente el doble de enmiendas que el texto de
hace cuatro años y casi la mitad corresponden al capítulo sobre el modelo de partido.
"Hemos tenido 16.000 enmiendas.
Este congreso no solo ha despertado interés porque es un congreso de cambio de
secretario general y ejecutiva sino que también ha suscitado un gran debate de
fondo en todos nuestros militantes", dijo recientemente Marcelino Iglesias, secretario de
organización socialista, en una rueda de prensa presentando la cita de Sevilla.
Despojado prácticamente de todos sus feudos
territoriales en las elecciones autonómicas de mayo y con una sangría de cuatro
millones de votantes perdidos en las generales de noviembre, el PSOE tratará de renacer de sus cenizas,
pero algunos analistas consideran que se ha precipitado. |