Vertebración del territorio.
Fijar población. Reparación histórica. Apuesta por el futuro. La hora del
suroccidente. ¿Cuántas veces habremos oído estas frases?
El Ministerio de Fomento rescinde
el contrato para la construcción de la segunda calzada del tramo de autovía
entre Salas y La Espina. Todas
esas grandilocuentes palabras se van al garete. Son algo vacío en boca de
quienes las pronunciaron.
Pero no pasa nada pues Asturias
esquiva los recortes de Fomento. Somos los vecinos de esta comarca quienes nos
llevamos, una vez más, el golpe.
Vista la repercusión que ha tenido la
desgraciada medida, todo el mundo se da por satisfecho. Claro, podría haber
sido peor. Otras comunidades autónomas tienen más recortes. Aceptémoslo. Es necesario
reducir el déficit público. No hay otra salida. Resignémonos.
Pues no, no me resigno. No admito
el determinismo económico. No acepto que los recortes de la inversión pública
sean la única medida posible para salir de la crisis, todo lo contrario: la
falta de inversión pública nos conducirá a una recuperación mucho más lenta.
No nos engañemos, la obra está
parada. El contrato se deja sin efecto sine
die. Pero eso sí, se aspira a recuperar su ejecución en un futuro. Parece
una broma de mal gusto.
Otros no se dan por vencidos o se sienten
decepcionados. Todo ello conmovedor. Paños calientes. Nadie se atreve a
levantar la voz. ¿Dónde quedamos los ciudadanos?
Los retrasos en la ejecución de
los tramos no tienen nombre, como tampoco lo tienen la cantidad de disculpas
que se nos han dado.
Y en todos estos años, y decepción tras decepción, nadie
levanta la voz. Los Alcaldes: silencio o hablan con la boca pequeña. Los
diputados ¿dónde dicen que están? Los ciudadanos esperamos, confiamos,
esperamos, aguantamos y también callamos.
¿Alguien me puede explicar que va
a pasar con las obras ejecutadas de ese segundo carril inacabado? Todo el
dinero que está invertido ¿simplemente lo enterramos ahí? Era, es nuestro
dinero.
No solo están dilapidando esas inversiones, también tiran por el suelo
nuestras ilusiones.
El efecto que ha producido en nosotros es de abandono. Los
pensamientos y sentimientos de los ciudadanos, de los empresarios, del conjunto
de los vecinos del suroccidente son de desilusión, burla, desengaño, frustración,
desencanto, chasco, engaño. Sí, todas estas cosas a la vez, que aunque
sinónimas, pueden aproximarse a lo que sentimos.
M. Santiago Pérez Fernández , secretario de Acción
Sindical de la Unión Comarcal
de UGT del suroccidente