Domingo, 05 de Febrero de 2012
Opinión
Firmas > Jesús Lobato de Blas
Consideraciones operísticas
 
Jesús Lobato de Blas
Catedrático E.U. de Derecho Mercantil por la Universidad de Cantabria. Doctor en Derecho por la Universidad de Navarra.
27 de Agosto de 2010
Comenta Imprimir
En este encantador verano santanderino, inaugurado con el Boris Godunov, que ofreció nuestro prestigioso Festival Internacional, creen algunos desinformados que todo el complejo asunto de la ópera tiene mucho que ver con los modelos de temporada y el lucimiento personal del espectador reciente. Y sí, pero no.  

La ópera tiene, efectivamente, concomitancias con muchas cosas, pero sorprendentemente se aprecian —y muy profundas— con el mundo nocturno y farandulero del espectáculo; lo cual equivale a considerar, e incluso a admitir sin más, que los operófilos clásicos —los llamados de pata negra, entre los que me encuentro desde hace más de 50 años— tenemos un algo de pendones, dicho sea, naturalmente, con las lógicas cautelas que, en todo caso y circunstancia, el buen gusto, impone. Y esto, aunque parezca algo fuerte, sí que es una verdad como un templo.  

El operófilo —no el melómano purista, naturalmente— es, por esencia, un vitalista, aspecto muy distinto de un simple vividor. El operófilo es un apasionado de la vida, que aprecia en todas sus manifestaciones, facetas y perspectivas la sublime belleza de la lírica, con sus miserias y sus grandezas, con su verdad y su bambolla, y también con su oro y con su oropel, que todo es necesario.

El operófilo de verdad disfruta con la misma concentrada y profunda fruición de un dramático y soberbio Rigoletto, como de un frívolo y sensual espectáculo de variedades —siempre que sea de calidad—, con todas sus encantadoras y sugerentes implicaciones sicalípticas. El buen operófilo —insisto, el de verdad— odia la mediocridad, la vulgaridad y el mal gusto; pero todo ello no desde una peculiar, cursi, y privada torre de marfilina, sino desde la primera fila de la vida, de la que, espectador apasionado, en ocasiones, se convierte en protagonista saltando al escenario mismo del drama cotidiano. El operófilo clásico, pues, —pendón y vitalista— es, necesariamente y aunque a veces pueda pasar desapercibido, un gran señor bradominiano, en el más ajustado sentido del término.  

Sentado lo cual, y en estas líneas de operística aclaración conceptual, basta citar como simples ejemplos de la esencia descrita algunas curiosas y poco conocidas pinceladas de las relaciones tradicionales entre la Ópera y el Folies-Bergère, ese ejemplo de la más elegante frivolidad —que los cursis de hoy llaman glamour—, indiscutible, intemporal y siempre añorado de todo voluptuoso mortal que se precie.  

Primera pincelada: En 1901, la bellísima Cléo de Mérode —una señora capaz de quitar el hipo a un batallón de jenízaros— era la primera bailarina del ballet Lorenza, de Rodolphe Darzens y Franco Alfano, que se representaba en el parisino Palais-Garnier. Y recuérdese que Franco Alfano fue un prestigioso e importante compositor de la escuela del verismo italiano, autor de óperas tales como Miranda y La Fonte di Enschir. Bueno, pues Cléo de Mérode, tras una relación, al parecer turbulenta, y desde luego muy comentada con el rey Leopoldo II de Bélgica —el famoso Cleopold—, alcanzó su consagración artística y su fama universal, no como figura de la danza clásica, que abandonó sin remordimiento alguno —porque a lo peor la aburría mortalmente—, sino como rutilante y sugestiva estrella de un Folies-Bergère esplendoroso. Resultado: Folies 1, Opera 0.  

Segunda pincelada: El 5 de Abril de 1946, Denise Duval actuó en la revista en dos actos C'est de la Folie que, naturalmente, se representó en el Folies-Bergèr con todo éxito. Denis Duval se convirtió poco después en una famosa soprano, debutando al año siguiente en la Opéra-Comique, nada más y nada menos, que con la Cio-Cio-San, de Madame Butterfly, continuando su carrera de éxitos hasta 1965, en que se retiró. Debemos recordar que Denis Duval —que en nada desmerecía en belleza a Cléo de Mérode, porque había que verla en los programas de la época— alcanzó la cumbre de su carrera vocal con el papel de Blanche, de la ópera Les Dialogues de Carmélites, de Francis Poulenc, con libreto de Georges Bernanos, sobre la novela de Gertrude von Le Fort. Y fue igualmente clamoroso su éxito en personaje de Elle de la ópera La Voix Humaine, del mismo compositor, con libreto de Jean Cocteau, que ella misma estrenó en París el 6 de Febrero de 1959, en la Opéra-Comique. Resultado: Opera 1, Folies 0.  

Tercera pincelada: Pocos saben que el austero y minucioso Pietro Mascagni, inolvidable compositor de Cavalleria Rusticana, compuso también la opereta Si, subtitulada La Regina delle Folies-Bergère, en cuyo libreto, de Carlo Lombardi y Franci, aparece una radiante Cléo de Mérode, la inolvidable bailarina del Folies. Esta opereta se estrenó en el Teatro Quirino, de Roma, el 13 de Diciembre de 1919; y posteriormente fue adaptada al alemán por Josco Schubert, reestrenándose en Viena —¡la Viena eterna!— en 1925, en el Théatre An Der Wien, con el título de Ja, Die Dame aus den Folies-Bergère. Resultado: Opera 0, Folies 0.  

Así pues, es preciso que esos desinformados que pretenden reducir el auténtico concepto de la ópera abandonen rápidamente su errática concepción y, con los datos que acabo de dar —ínfima muestra de un sugestivo océano de rutilantes e indescriptibles sensaciones—, consideren seriamente su paso al vivo, sugerente y pujante mundo de los impenitentes operófilos de verdad. Que así sea.
Danos tu opinión
Ya estoy registrado ¿No estás registrado?
Email:
Contraseña:
Olvide mi contraseña
Deja tu comentario, como anónimo
Código:
Introduce el código de la imagen:
Publicidad
Actualidad de los municipios

El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

Publicidad
Hemeroteca
 
 
 
Hay que apostar por las iniciativas que mejoren el nivel de vida de nuestros ciudadanos

M. Carmen Castellanos
Tribuna Municipal © 2012
Favoritos | Quiénes Somos | Contacto | Publicidad | Aviso Legal | Política de privacidad | Diseño Dfutura