Martes, 22 de Mayo de 2012
Opinión
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“Autonomías, lenguas y deuda”
 
Antonio Hernández Mancha
Guareña  (Badajoz). Abogado del Estado. Fue presidente Nacional de Alianza Popular
21 de Enero de 2011
2 comentarios

El 19 de Enero de 2011, la prensa nacional anunciaba como una gran noticia de convivencia entre los españoles el estreno en el Senado de una gran conquista: la traducción simultánea de los idiomas regionales.

El efecto sobre la crisis de la deuda pública en los mercados internacionales puede ser demoledor.

En un mundo global no existen anécdotas. Recuerdo que el día que fue ordenada por el Banco de España la intervención de la caja cordobesa Cajasur – una anécdota en el contexto financiero español- me contaba un amigo norteamericano que trabaja en la bolsa de Nueva York, que la noticia cayó como una bomba en Wall Street por el miedo que genera cualquier pequeño movimiento en las fichas de dominó sobre el sistema financiero español, de ahí al europeo, y del europeo al mundial. A este efecto allí prefieren llamarle, el "efecto mariposa”, pero eso es lo de menos.

Solía decir mi padre, que después de la guerra, en Cáceres, un modesto político que había conseguido alcanzar cierta notoriedad y algún cargo de libre designación, más por sus méritos de guerra que por prosapia intelectual, que cuando leyó su cese en el diario "Extremadura” por alguna zacatúa que había debido cometer, comentó orgulloso en el casino mientras se ponía de pie y dejaba caer el periódico con arrogante displicencia sobre la mesa del julepe: "Ya va siendo hora de que nos vayan conociendo”.

Algo parecido deben sentir los adalides del separatismo idiomático catalán, vasco o gallego, cuando comprueben el efecto que la traducción simultánea al español en nuestro Senado, producirá sin duda en los mercados mundiales.

¡Ya va siendo hora de que nos vayan conociendo!

Lo malo es que nuestro problema no es de idioma, que el español es ansiosamente aprendido por todos los estudiantes del mundo salvo, como es lógico, por los estudiantes de Cataluña, Galicia y País Vasco español, sino de deuda. Y más concretamente de deuda pública.

El razonamiento es el siguiente:

Si el Estado español, en plena crisis económica, a lo que dedica el corto pupilaje de sus menguantes recursos fiscales es a aplicar traducción simultánea entre las lenguas regionales española y el idioma español mientras recorta las pensiones de sus ancianos y el sueldo de sus funcionarios, es que, como decía Astérix : "los españoles están locos”.

No se trata de la cuantía sino del gesto.

Alguien decía que, de nadie se puede afirmar que está completamente loco, hasta que no empiece a tirar su dinero a la calle. Y algo muy parecido es esto es lo que estamos haciendo los españoles justo en el momento que somos el foco de atención de todos los observadores mundiales de Fondo Monetario, del ECOFIN, de Banco Europeo, de China, de Merkel, de Sarkozy y de Obama, para ver si nos intervienen o nos siguen dando limosna.

Y como lleguen a la conclusión de que "los españoles están locos”, ni fondo de rescate, ni ayudas implícitas, ni Cristo que lo fundó; nos echan de la zona euro y otra vez a ser la reserva espiritual de Occidente.

En tiempos de bonanza, nuestros agricultores tiraban semillas de girasol sin recoger la cosecha pues de lo que se trataba era de recoger las subvenciones de la Unión Europea para seguir viviendo del cuento. Había, al menos, algo de disimulo.

Pero ahora con la crisis el cuento se acaba y la vida sigue. Ya nadie nos quiere consentir bromas ni con el "cheque bebé”, ni con el "papeles para todos”, ni mucho menos, lo digan o no lo digan, con la traducción simultánea en el Senado. En este punto se hace preciso exigir a las "Comunidades Históricas” un patriótico sentido de la responsabilidad por su propio bien. Me explico.

Entre estas cuatro paredes del estado español, los nacionalistas identitarios – algunos prefieren llamarles simplemente separatistas, -sienten la necesidad de afirmar en el ámbito autonómico, la prioridad del idioma regional en la docencia para recuperar el terreno perdido históricamente frente al castellano, y ahí queda la cosa. Lo de menos es que las empresas extranjeras huyan de Barcelona. Al fin y al cabo esa será una herencia que los separatistas catalanes de hoy dejen a los catalanes de mañana, mientras se benefician los de Valencia o los de Zaragoza, que no debemos de olvidar que también forman parte de la vieja Corona de Aragón, en la que dicen los catalanes apoyar su reivindicación nacionalista.

En el ámbito estatal sin embargo. Aunque persiguen la misma finalidad, lo hacen a través de un vector diferente: la cooficialidad de sus idiomas peculiares frente a la aplastante y excluyente presencia del español.

Absortos con sus planteamientos de la "Rebelión de la Provincias” frente al Estado central, no se dan cuenta que en el mundo actual los espectadores no ya los mismos. Y que las consecuencias de esa política pueden estar contraindicadas y, preterintencionalmente, como dicen los penalistas, producir efectos contrarios a los apetecidos.

Eso era antes, cuando vivíamos en la España autárquica. En aquella España, de espaldas al mundo, se llenaban los periódicos con la osadía de una homilía en catalán; con un encierro en los capuchinos de Montserrat; con el enésimo atentado; o con la noticia de que un exterrorista de ETA iba a misa y comulgaba sin confesarse.

Eso era el pasado. En el presente, el mundo entero audita a diario nuestra conducta. Hasta los más leves gestos están sometidos a escrutinio como se ha visto recientemente con las revelaciones de Wikileaks.

En este momento, propuestas como la de exigir la traducción simultánea entre idiomas españoles, no sólo no constituye una eficaz defensa de las regiones frente al Estado, sino que pueden convertirse en un mal amigo del Estado de las Autonomías. La Unión Monetaria, Alemania y Francia, nos han exigido un drástico recorte de gastos. El carácter imperativo de tal decisión lo demuestra que el propio presidente español se haya visto obligado a reconocer desde mayo pasado que no puede seguir aplicando su programa electoral. Y que toda la política con la que accedió a la presidencia debía ser sustituida por una política de recortes como la que ha puesto en práctica.

Después de obligarle - como ya comentaba mi artículo en esta Tribuna Municipal "España carece de libertad” - a subir a 67 años la edad de jubilación y a reformar el mercado laboral, el mal comportamiento de nuestras variables de deuda ha impuesto al estado español la necesidad de controlar el gasto de la Autonomías.

Este recorte no viene impuesto ni por los españolistas ni por el centralismo madrileño. Tampoco es una revancha de los populares. Ha sido Europa, y sólo Europa, la que ha dicho que nuestro estado autonómico es demasiado caro para que se financie con fondos europeos en términos de derroche y duplicidades.

No debemos olvidar que, si la aspiración última de nuestros nacionalistas más razonable fuera la forma federal del estado. Pues de la confederación no habla nadie, toda vez que los más extremistas, incluidos los de PNV y CIU, no se detienen ahí, sino que aspiran a la independencia total y absoluta. Estados federales que tiene mucho que decir acerca de nuestros designios, como Alemania y USA, escrutan detenidamente nuestros movimientos. Y ellos, que de Federalismo saben algo, y que por encima de la "identidad” de cada uno de los estado miembros, tienen un solo idioma común, contemplan con horror que los españoles en vez de aprovechar el idioma común que es gratis, dediquemos recursos presupuestarios a la traducción simultánea.

Y más, cuando se trata de financiar nuestro Estado con dinero de ellos.

Termino. Me decía ayer un amigo, Magistrado de nuestro Tribunal Supremo, y autor de diferentes libros sobre Constitucionalismo, que hace bastantes años en una Jornadas de Expertos sobre Federalismo, le comentaba un experto de Alemania en Madrid: el Estado de las Autonomías de ustedes se parece bastante al alemán. Lo que ocurre es que como podrán comprobar con el tiempo, resulta muy caro. Alemania, de momento, no tiene dinero para sufragarlo, mientras hace el esfuerzo de absorber la Alemania del Este.

Las reformas que han hecho en su Constitución los alemanes inspiradas en razones económicas, han ido en la dirección de defender la igualdad y la fuerza de todos los alemanes en los mercados mundiales. Y eso debe tener algo que ver con que este año Alemania haya batido su propio récord en la creación de empleo y en la exportación, a la par que crece a un ritmo superior al resto de los países de Europa.

En estos mismos términos debe plantearse el futuro de nuestras Autonomías: no de dar pasos atrás avocando para el Estado competencias ya transferidas. Sino exigiendo y consiguiendo, que las Autonomías no sigan siendo un foco de derroche. Y para esto, el Senado puede ser un eficaz instrumento.

Pero por favor, sin traducción simultánea
2 Comentarios 1
Anónimo | 17/02/2011 22:06:46 #2
Demagogico y deliberante esel artículo que responde "anónimo". No señor, usted no se ha enterado aun de lo que es el Estado de las Autonomías. Son los nacionalismos perifericos los que deben de aprender a cohabitar con el Castellano, 3ª lengua más habalada del mundo despues del chino y el ingles caballero. Pero ustedes se empeñan en dar prioridad al reconociento de lenguas locales a pesar del enorme e innecesario gasto que suponen. No caballero, yo como español no tengo ningun interes en aprender ni vasco ni catalan, lenguas habladas por apenas 3 o 4 millones de personas y mal habladas en su mayoría, porque para encontrar un vasco o un catalan que hablen perfectamente su lengua hay que buscar y mucho, y si no que se lo pregunten a Anasagasti, taliban del separatismo, y "no sabe hablar euskera"...Yo prefiero seguir hablando castellano y en mis ratos libres aprender ingles o aleman...bastante más productivo que hablar la lengua de un pueblo de resentidos, con un eneorme complejo de vitimismo provinciano...
Anónimo | 22/01/2011 03:54:36 #1
Demagógico, y beligerante, planteo el suyo sobre el tema… Pero bueno, al fin y al cabo… hay muchos que ven lo que quieren (o sólo lo que les interesa ver). Por orden; 1) Todos, y cada uno de, los atisbos de convivencia entre los españoles son… “una gran noticia de convivencia entre los españoles”. No me negará usted lo contrario…, verdad?. 2) Pongo en duda la resiliencia de todo el sistema financiero mundial por el hecho de que el coste de la traducción simultánea de los idiomas “regionales” en las españas sea motivo suficiente para desencadenar el efecto mariposa. Cree usted, de verdad, que este efecto a que hace referencia puede hacer estragos en la deuda pública de los mercados internacionales?. Pero... si el estado español, ya, (hace tiempo que) está en quiebra, y los mercados internacionales... siguen... y siguen... y seguirán!. 3) En épocas de “bonaza” cuando los agricultores tiraban las semillas en aras de la correspondientes subvenciones, hacia donde miraba el aparato-controlador del estado? (si es que alguna vez ha mirado donde debía, y… si… es que existe, claro) 4) El tiempo del “patriótico sentido de la responsabilidad” ya ha pasado… Ahora toca… “que cada palo aguante su vela” 4.1) Se ha olvidado (se ha “olvidado?) de que los nacionalismos identitarios “eso que algunos prefieren llamarles simplemente separatistas (sic)”, son… cuatro…, no tres?. A saber (por orden alfabético): castellano (de Castilla); català (de Catalunya); euskera (de Euskadi); y gallego (de Galicia). 5) El castellano (me refiero al idioma oficial, no al individuo) actualmente, y afortunadamente, ya ni aplasta ni excluye. Tiene (no tiene más remedio) que aprender a cohabitar (que palabra más fea y sugerente a la vez, no?) 6) Escribe usted con mucho ahínco sobre el pasado… Mmmm, malo…, malo… 7) El “Estado” es, en la actualidad: el estado de las autonomías. Un estado que lo componen 17 nacionalidades. Lo otro podría llegar a interpretarse… con carácter “retroactivo”? 8) No se engañe… No sea chico malo… pretendiendo engañarnos… La España de la pandereta y el botijo no tiene (ni ha tenido nunca) futuro alguno en este loco, y competitivo, mundo. 9) En eso del derroche, si, estoy de acuerdo con usted. Pero… o “jugamos” todos (a la contención –y sin trampas-) o… rompemos la baraja. 10) Míreselo por el lado positivo…, aunque sea para sólo una vez, hombre!. Con la traducción simultánea… podrá aprender idiomas. Un saludo...
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