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Si es verdad que el euro se encuentra
en peligro de supervivencia como dicen sin excepción todos los analistas.
Si
es verdad que el euro puede desaparecer
y arrastrar en su caída incluso a la Union Europea.
Si
es verdad y no tenemos derecho a dudarlo que como la propia señora Merkel pone todo su empeño consiste en "salvar el
Euro" para salvar a Europa.
Si
es verdad todo eso....
No
puede ser verdad que la moneda europea continúe cotizando hoy a más de 1'35
dólares por cada euro.
Y
no puede ser verdad a pesar de que la Reserva Federal no pare de darle a la manivela de fabricar
billetes verdes para financiar el déficit USA. No puede ser verdad pese a
que sea igualmente cierto que los
americanos ante la manipulación China del yuan para mantener la agresividad de
las exportaciones chinas, hayan respondido con la misma estrategia, de dejar
hundirse el dólar, para facilitar las exportaciones americanas, en lugar de
poner aranceles proteccionistas a las importaciones desde China. Medidas todas
con las cuales el dólar baja y correlativamente, el euro sube por eso de que
las bofetadas se las pegan unos a otros en nuestra cara.
Y
no puede ser verdad por más que las restricciones monetarias antiinflacionarias
impuestas por Alemania a toda la zona euro alientan la revalorización de esta
moneda, se encuentran inspiradas por miedo atávico de los alemanes a la hiperinflación
que padecieron durante la Republica de Weimar y que les condujo al hambre.
Y
no puede ser verdad aunque lo sea
igualmente que con un petróleo caro, a Europa, importadora neta de crudos, le
interesa comprarla con euros caros dólares baratos, para abonar en dólares sus
importaciones petrolíferas al ser en dólares como se sustancian las operaciones
de compraventa de crudos en los mercados mundiales.
Aunque
sea verdad...... todo lo que hasta aquí se ha dicho, y mil otras razones que
podrían esgrimirse para justificar una ecuación de cambio entre el dólar y el
euro como la actual, hay que concluir que, a pesar de todas estas razones, el
diferencial sostenido durante el último año de los tipos de cambio euro y
dólar, se diga lo que se diga, resulta absurdo.
La
cotización de una moneda, y en esto no hay discrepancias doctrinales, marca la
temperatura y la salud de una economía.
El
marco alemán siempre fue una moneda
fuerte y robusta porque la economía alemana siempre ha sido fuerte y robusta.
Salvo precisamente aquel periodo de entre guerras en el que la miopía de
Francia, denunciadas por Lord Keynes, llevo al Tratado de Versalles a succionar
cualquier riqueza creada en Alemania para cobrarse las indemnizaciones por haber provocado la Primera Guerra
Mundial, aun a costa del hambre de los alemanes, lo que provocó la surgencia de
Hitler, del nazismo y de la revancha.
Hoy,
el euro, se comporta - o es percibido por los mercados que es lo que importa-
como si fuera el marco alemán y no como la moneda de todos los europeos,
incluidos los "pigs". Como la actual economía alemana esta fuerte
pues para ellos no hay crisis, y crece más que antes de desencadenarse la
actual. Como genera más empleo de valor añadido que nunca. Como consigue seguir
exportando coches y tecnología carísimos
a pesar de que a cobrar estas exportaciones en una moneda igualmente carísima,
dado que los ricos chinos, cada vez más en número y en riqueza, no cesan de
comprar coches alemanes carísimos con los excedente de tesorería que les
proporciona exportar masivamente a Europa y a América con un yuan baratísimo.
Alemania,
en conclusión, ve que sus exportaciones no se resienten dado que el "made
in Germany" compensa el mayor precio de sus mercancías al estar figurado
en euros. Y además se financia en deuda más barata que nunca.
Mientras
tanto, a los europeos no alemanes, un euro tan caro, nos impide exportar a
Latinoamérica y a países de fuera de la zona euro. Prácticamente nuestro, mercado
exterior se ha reducido a la intrazona euro, y solo exportamos a Francia y a
Alemania. Con lo cual difícilmente genera nuestro sector exportador la
actividad que genere ingresos fiscales que compense nuestro desequilibrio, fiscal
y nuestro desequilibrio de la balanza exterior, pues sigue siendo más lo que
compramos del extranjero que lo que vendemos fuera de nuestras fronteras. Con
lo que la austeridad fiscal , mayores ingresos y menores gastos, que nos impone
Alemania, es contradictoria con las dificultades que su política monetaria tan restrictiva y
su euro, tan caro, nos imponen para hacer imposible que obtengamos ingresos con
los que pagara nuestras deudas. Y lo mismo que España los demás países
periféricos
Pero
no nos distraigamos. Que la restricción monetaria que Alemania nos impone a los
españoles y a otros europeos nos esté perjudicando no influye sobre la
cotización internacional del euro que es el tema sobre el que versa esta reflexión,
por lo que debemos volver al principio.
Si
la cotización de una moneda, decíamos, marca el estado de salud de una
Economía. Está claro que la economía de la zona euro, cuya misma existencia
está en riesgo, no justifica la alta cotización del euro. Y que al éxito
indudable de la economía alemana hay que deducirle el fracaso del resto de las
economías de la zona pues hecha abstracción de los países germánicos, Benelux y
Finlandia, ni siquiera Francia se
encuentra fuera de dificultades y hasta ve peligrar la cotización triple a de
su deuda.
De
tal molaridad él con gran claridad lo que va a ocurrir en el futuro: en el
momento en que las cuantas de Alemania consoliden con las del resto de la Eurozona, lo que antes o después debe ocurrir. Con lo
que la actual "burbuja del euro" reventará, como reventaron las
hipotecas "subprime” porque tenían asignada una cotización que resultaba
primero sospechosa y luego, decididamente falsa; como reventó la "solidez
del mejor sistema bancario del mundo" cuando se vio que los activos
inmobiliarios de la banca española tenían asignados en libros, con la anuencia
del Banco de España, unos valores que ni de broma se acompasaban a los
verdaderos valores que son los del mercado. Y como reventó la "estabilidad
y control" de las cuantas griegas al enterarnos de que llevaban diez años
falseando los datos que mandaban a Bruselas. Y como reventará la mentira
española, que solamente los españoles hemos decidido creernos, -no así el
Director de la OCDE Ángel Guría,- de que tenemos cinco millones de parados,
cuando en realidad solamente tenemos, y ya es muchísimo, la mitad de esos cinco
millones.
Por
eso el euro bajará hasta equilibrar su cotización con la del dólar tan pronto
como se apaguen los faroles que siguen iluminando el patio de la Eurozona. Y
eso ocurrirá tan pronto como Alemania llegue a la conclusión de que, por fin,
los díscolos del sur y de la periferia, hemos acatado la disciplina de guerra
de la economía prusiana.
Si
para conseguirlo hay antes hay que quitar a desobedientes como Berlusconi, o a
inconstantes como Papandreu, se les quita como hemos visto ayer y punto.
Pero
llegara un momento que estas restricciones actuales impuestas "Manu
militari" por Alemania produzcan un resultado equilibrados de las cuantas
de la Eurozona. Ya habremos dicho hasta aquí llego el agua del derroche de las
Autonomías. Como ya hemos dicho " hasta aquí llegó el agua" de las
políticas socialistas derrochadoras en España. Habremos reducido el número de
empleados públicos hoy en crecimiento, desbocado. Ya habremos acometido la
reforma laboral que quiere Alemania. Es decir la reforma laboral de verdad y no
la de mentira que quieren nuestros sindicatos. Ya habremos establecido un
Supervisor o Controlador alemán de la Banca, tras la capitalización recientemente
impuesta, que pondrá freno al "free riding" actual en el que nadie
sabe hasta qué punto los beneficios superiores que obtiene nuestra banca en
Brasil compensa lo que pierde aquí o en Escocia, y si el saldo global es
positivo, o si no está tan claro ese beneficio.
Llegados
a ese punto de reformas estructurales en todos los países miembros será la
propia Alemania la que detecte la necesidad de una cierta recuperación
expansiva de la Eurozona, porque ya la reducida demanda de consumo estará afectando
incluso a su propia industria y a su mercado intraeuropeo. Esa reactivación
tras el actual saneamiento contará con los más variados instrumentos y
herramientas.
Llámense
eurobonos; Llámense euro-vales; llámese masiva emisión de euros cuando las
cuantas publicas de los países deficitarios hayan aplicado por fin
presupuestaríamos al y presupuestaria que nos impone a Alemania a griego,
españoles, italianos.....y deje de temer Alemania a esa obsesión gótica, a ese Nosferatu de la
inflación, para conseguir alguna reactivación en la zona euro no alemana....
Ese
será el momento en que Alemania, por su propio, interés y por el interés de
Europa, comenzara a "mutualizar" su superávit con nuestro déficits. Y
a "consolidar" las cuantas de la zona euro
Yo
calculo que, dados los diferenciales o "spreads" de los diferentes
países de la Eurozona con respecto al bono alemán, todo esto este periodo de
saneamiento y reformas, previo a una nueva expansión del crédito y de la liquidez monetaria, no puede exceder
de un año a partir de ahora, porque de dilatarse, podría morir el enfermo en la
mesa de operaciones. Razón por la cual concluyo que en el segundo semestre de
2012 deberá terminar el actual "periodo, de contención" ya en el
primer trimestre de 2013 comenzará una tímida pero constante " fase
expansiva".
Estoy seguro que
a principio del 2013 cambiaré los dólares que estoy comprando ahora
baratos por euros, y haré un gran negocio. |