Martes, 22 de Mayo de 2012
Opinión
Firmas > Antonio Hernández Mancha
Paro en España: mentira y verdad
 
Antonio Hernández Mancha
Guareña  (Badajoz). Abogado del Estado. Fue presidente Nacional de Alianza Popular
30 de Noviembre de 2011
3 comentarios

Entre los cinco millones de parados, ni están todos los que son, ni son todos los que están. Este artículo va dedicado a los varios millones que cobran el paro sin estar parados, rechazan los empleos que se les ofrecen, y perjudicando a los otros.

En España "cobrar el paro" se ha convertido en una frase corriente que no requiere explicación. Hasta tal punto se tiene asumido que el Estado le paga un subsidio a todo el que está parado, que se confunde la situación de paro que se padece con el subsidio de paro que se disfruta. Así, es frecuente escuchar sin alarmarse paradojas como la de quien dice sin rubor "mi marido trabaja en el paro".

Por esta razón, es falso que en España tengamos cinco millones de parados aunque lo digan las estadísticas y lo estemos repitiendo a diario, sin ponernos colorados cuando, al mismo tiempo, comentamos el gran fracaso de la economía de los EEUU, que tiene un 9% de paro, lo que constituye bastante menos de la mitad del paro que teóricamente tenemos nosotros. Bien es verdad que este comentario suele ir seguido de "aquí no ha habido tiros ya gracias al paro, es decir, gracias al subsidio de paro y gracias a la economía sumergida".

El Estado de bienestar está muy bien, pero pagarle a la gente como regla por no trabajar, no es Estado de bienestar, sino fomento de la vagancia y de la economía sumergida.

Aunque sea políticamente incorrecto decirlo, debemos reconocer que en España nos hemos llegado a creer que la cultura del ocio consiste en que el Estado nos pague un sueldo por no trabajar. Esto ha funcionado durante un tiempo de bonanza, hasta que, con la crisis, los alemanes han decidido que con dinero alemán no vamos a seguir los españoles "cobrando el paro".

Que muchos españoles no quieren trabajar es incuestionable. Hemos ido abandonando los puestos de servicio doméstico, de camareros, de albañiles y de recogedores de tomates porque nadie nos obliga a aceptar el empleo que se nos ofrece. En todos esos oficios, donde antes había un español, ahora hay un ecuatoriano, un marroquí o un rumano, tanto hombre como mujer. Por el contrario, el Estado nos paga por continuar parados-es decir, por no hacer nada- un sueldo que nos garantiza al menos la subsistencia y que completamos con trabajos clandestinos que nos garantizan un poder adquisitivo como "parados" superior incluso al poder adquisitivo que tendríamos como "empleados".

De este modo es como se ha ido creando una legión de cinco millones de subsidiados a los que llamamos "parados", mientras que quienes van a los comedores de caridad son una mínima parte de esta "famélica legión". Cierto que hay muchos parados honrados, y estos cobran poco, ya que una parte de lo que debiera corresponderles se lo están llevando los que no deberían cobrarlo, en fraude de los demás.

Otra prueba de que los españoles hemos confundido Estado de bienestar con "sopa boba" es que, estadísticamente, somos el país europeo con mayor absentismo laboral; es decir, el país donde mayor número de personas y de gente que por la mañana, prefiere hacer sus cosas que ir a trabajar. A esto contribuye de manera eficaz la facilidad con la que los bastantes médicos del seguro le dan, bajo presión sindical, la baja por enfermedad a todo el que lo solicita sin constatar la gravedad del mal que dice aquejarle y si esta es realmente impeditiva de la aptitud para trabajar.

Es terrorífico que de los españoles que siguen teniendo trabajo fijo, un millón cada día falten al trabajo, y esto son datos no fantasías, que conocen también los alemanes.

Así es imposible salir adelante. Si necesitas un trabajador para cualquier eventualidad empresarial, doméstica o agraria, no viene nadie si le pides los papeles y le "amenazas" con darle de alta en la Seguridad Social. Clandestinos, los que quieras. Con papeles, ni uno. Por otro lado, en Madrid, un viernes por la noche a las diez si quieres comprar algo, tienes que ir necesariamente a la tienda de los chinos que es la única que se encuentra abierta a todas horas, porque para el chino no hay "paro" que valga -tampoco subsidio-sino que está toda la familia y a todas horas detrás del mostrador, y nosotros tan tranquilos.

¿Cómo vamos a poder competir con China?

Trabajando los chinos de la manera que trabajan aquí, en su país no hay "paro". El Partido Comunista Chino no le paga subsidio de desempleo al que se queda parado. A esto se le suma que tampoco tienen un Estado de bienestar social que retribuir con empinadas cotizaciones sociales como nosotros. Con todo lo cual, producen mucho y muy barato. Son productos cada vez con más calidad que luego nos venden en Occidente a través de esa enorme red comercial que constituyen las "tiendas de los chinos", en las que trabajan sin límites, sin horarios comerciales, y donde vamos a comprar los españoles parados con el dinero que nos ha regalado el Estado por no trabajar.

Por ello no debe extrañarnos que crezcan al 10% mientras nosotros nos estancamos o retrocedemos, mientras China tiene en su poder la mayor parte de la deuda de los EEUU de América y está a punto de convertirse en la primera potencia económica del mundo.

Cuando los mercados estaban cerrados o eran compartimentos estancos, China no nos hacía competencia directa a los occidentales, pero hoy, con la globalización, ellos -que no tienen plomo en los bolsillos, como nosotros- corren mucho más deprisa y mucha más distancia que nosotros. El Estado Chino, pese a ser comunista, no gasta en proteger a sus obreros ni en defensas medioambientales contra el cambio climático como nosotros.

Si a ello se le suma que allí pierden poco tiempo en debates parlamentarios entre demócratas y republicanos, como en Norteamérica, o entre alemanes, griegos, holandeses y españoles, como en Europa, pues el partido comunista chino se encarga de imponer "ipso facto” en todo su inmenso territorio las decisiones que, buenas o malas, se adoptan en Pekín. La rapidez con que aplican su medicina hace mucho más eficaz el remedio, y no como aquí donde 17 parlamentos tienen que ratificar, previo debate, cualquier determinación por simple que sea.

Está claro, por tanto, que la crisis actual la padecemos con mayor gravedad los países de Europa y EEUU, porque nos hemos dotado de un sistema de cobertura social tan ambicioso que nos impide competir en un mercado abierto con quienes, como los BRICS, no tienen la hipoteca de un "Medi care", "Medi caid", ni-mucho menos- una cobertura social y sanitaria universal, completa y gratuita a cargo del Estado como ocurre con el modelo social europeo.

Para defender tanto y tan bien a los obreros como se los defiende en Europa hay que ser muy capitalista y muy rico para poder sufragar el enorme coste de estos servicios sociales. Por eso ningún paraíso proletario, socialista o comunista, ha conseguido nunca -ni en Rusia, ni en China, ni en Cuba- nada parecido al modelo europeo del que tan orgullosos no encontramos los que somos de derechas. Por esto, también es falso el debate actual de la campaña electoral sobre si los recortes son socialistas o populares. No es problema de la ideología del pagador, es problema de caja, y cuando no hay, no hay. Entonces hay que recortar, y recortarán si no tienen dinero los populares, como ya recortaron, porque se lo habían gastado antes en tonterías, los socialistas.

Si a la hora de competir en los mercados estas cargas constituyen un lastre, no cabe duda de que, mientras China y los países emergentes vayan poniendo en marcha un sistema de protección social parecido al nuestro, cosa que necesariamente afrontarán con el tiempo a medida que el avance social, que allí también se irá produciendo lo exija. Serán China y los demás emergentes los culpables de que no tengamos los europeos otra solución para mantener nuestro sistema de coberturas que aplicar o el recorte, o el copago de los sistemas públicos de cobertura social. De lo contrario, Europa entrará en quiebra y el Estado de bienestar que tenemos, no es que se deteriore o disminuya, es que se mostrará inviable económicamente y directamente desaparecerá.

De ahí que la moraleja sea la siguiente: si queremos seguir teniendo Estado de bienestar con educación, sanidad y pensiones, no puede seguir habiendo cinco millones de parados. Alemania puede porque exporta tecnología, y no tiene el paro que nosotros, pero España está claro que en las actuales condiciones no se lo puede permitir.


3 Comentarios 1
Anónimo | 15/12/2011 09:53:18 #3
Vuelvo a un tópico: La crisis no es el problema. El problema es el sistema-capitalista. Los mercados nos llevan corriendo al precipicio una y otra vez (al proximo imperio, el chino, tambien le pasará y 800 millones de chinos se rebelarán contra sus mandatarios). En mi opinion, el reto que tenemos para el siglo XXI es "el desarrollo sostenible, el "aprender a vivir con menos"..a ver quien es el primero a que está dispuesto. La ambición humana es contranatura, y el que lo tienop todo, quiere más. El hombre es el peor enemigo del hombre.
Anónimo | 30/11/2011 18:06:32 #2
A ESTE LO QUISIERA YO VER CON DOS HIJOS Y 460 € AL MES. QUE DIRIJA SU "CLARÍSIMA MIRADA" A ESOS LADRONES BANQUEROS O MIEMBROS DE "CASITAS REALES" QUE HAN HECHO, NO UNA CASA SINO SU CHIRINGUITO PARTICULAR, O ESOS BROKERS DE WALL STREET, QUE BIEN SE MERECEN ESTAR CASTIGADOS CONTRA LA PARED UNA BUENA TEMPORADA.
Anónimo | 30/11/2011 13:52:01 #1
Lo preocupante, es que es cierto lo que escribes aunque no sea políticamente correcto; pero es bueno ir por derecho y no obviando la realidad con eufemismos. Conozco directamente las dos realidades que describes. Andrés
1
Danos tu opinión
Ya estoy registrado ¿No estás registrado?
Email:
Contraseña:
Olvide mi contraseña
Deja tu comentario, como anónimo
Código:
Introduce el código de la imagen:
Publicidad
Actualidad de los municipios

El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

Publicidad
Hemeroteca
 
 
 
Ajuste municipal desde el rigor, ya

Álvaro Aparicio Mourelo
Tribuna Municipal © 2012
Favoritos | Quiénes Somos | Contacto | Publicidad | Aviso Legal | Política de privacidad | Diseño Dfutura