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Entre Junio y
Diciembre de 2011 se han destruido 20.997 empleos en Castilla La Mancha. En el
mismo periodo, en Guadalajara se han destruido 2.179 puestos de trabajo. Doce
personas, doce familias, han perdido su trabajo cada día de estos 182
días. El crecimiento del paro en este
periodo duplica el que se produjo en el mismo periodo del año anterior. La
situación es dramática para miles de familias y empresas.
La crisis
económica española no la ha provocado el Gobierno regional, la han generado los
especuladores financieros, empezando en EEUU con las hipotecas basura y la
quiebra del cuarto banco inversor de aquél país –Lehman Brothers– en septiembre
de 2008. El paro, generado por la crisis, tampoco lo ha provocado el Gobierno
regional. Pero las políticas de recortes sociales y freno a la inversión
pública que ha puesto en marcha el Gobierno de Cospedal sí que destruyen empleo
de forma directa.
La mayor
destrucción de empleo en Guadalajara se ha producido en el sector servicios,
donde el paro ha crecido en 1.186 personas entre junio y diciembre. Tiene que
ver con la reducción de personas trabajando en la educación pública y en los
servicios sociales, así como en servicios relacionados con la sanidad. El
segundo sector que más empleo ha destruido es el de la construcción: 465
parados más. Tiene que ver con la paralización de las obras del Hospital, de
centros educativos y sanitarios. Y la previsión no es mejor: Castilla-La Mancha
es la región española que más ha disminuido la licitación pública en el segundo
semestre de 2010.
El Ministro de
Economía, Luis de Guindos, ha dicho que el Estado de Bienestar está en peligro
por el paro. No es así. El Estado de Bienestar está en peligro por los
especuladores financieros, los mismos que han causado la crisis económica y el
paro.
No tenemos que
dejarnos confundir con el lenguaje, hay que llamar a las cosas por su nombre.
Como diría Castellio: desmontar los servicios sociales y la sanidad pública no
es "luchar contra la crisis y el paro”, es desmontar los servicios sociales y
la sanidad pública. Y es evidente que los recortes destruyen puestos de trabajo
y aumentan el paro.
La alternativa a
esta política es mantener los servicios públicos y la inversión pública;
mejorar los ingresos públicos con una lucha decidida contra el fraude fiscal
(7% del PIB, equivalente al déficit); aumentar los ingresos públicos con una
reforma fiscal justa que grave más a las grandes fortunas y al capital
especulativo; reforzar las instituciones europeas para acometer medidas de
control de los mercados y evitar los ataques a la deuda de nuestros países, y
seguir trabajando para mejorar la eficiencia en el funcionamiento de la
economía y de los servicios públicos a todos los niveles.
Fernando Lamata,
diputado
regional del PSOE por Guadalajara |