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Cada vez que nuestros
gobernantes, particularmente la consejera de Agricultura y Ganadería, Silvia
Clemente, y el ministro de Agricultura, Miguel Arias Cañete, desempolven la Ley de Desarrollo Sostenible
del Medio Rural, con la que nos obsequiaron los dos gobiernos de Zapatero, los
agricultores y ganaderos tendremos motivos para pensar que nos están metiendo
la mano en el bolsillo. No es razonable que cuando se lanzan mensajes de
recorte tras recorte, cuando la
Junta alarga los plazos para retrasar meses las ayudas
comprometidas en 2011, cuando se van a reducir y suprimir muchas líneas de
ayudas en 2012 que estaban previstas en el Plan Integral Agrario para el
Desarrollo Rural de Castilla y León, y cuando en el nuevo Ministerio lo primero
que hicieron fue aplicar una nueva poda de 400 millones de euros; se anuncie la
puesta en marcha de proyectos al amparo de la Ley antes mencionada por importe de 325 millones
de euros para los próximos años. Porque destinar dinero para este tipo de
proyectos está muy bien cuando hay para todo, como está muy bien lo que se
gasta en los programas de desarrollo rural de los Leader y Proder, pero cuando
no hay para todo, toca priorizar y no despilfarrar con proyectos municipales
que no tienen actividad productiva alguna y que en la mayoría de los casos
sirven tan solo para pagar favores políticos a los amigos y colocar a los más
próximos.
Es evidente que la riada de
millones que al parecer se trajo el martes día 24 la consejera de su reunión en
Madrid con Arias Cañete no existen. Tajantemente esos millones son falsos, es
decir, no figuran en la caja del ministerio. Pero dicho esto, es probable que
los saquen de algún sitio porque este tipo de gasto sí interesa a los
políticos, sí le sirve para cortar cintas aunque sea inaugurando farolas que
después no alumbrarán porque no habrá para pagar la factura eléctrica. Sacarán
dinero para ofrecer a las comunidades autónomas, que a su vez lo ofrecerán a
los ayuntamientos, y que previamente nos lo habrán quitado a los agricultores y
ganaderos. Por eso, si estos proyectos salen adelante, será una mala noticia
para el campo, pues ese dinero habrá dejado de ir a los profesionales para compensar
sus pérdidas de renta, o lo que es más importante, habrá dejado de ir a los
profesionales para modernizar sus explotaciones, para apoyar a los jóvenes que
se incorporan o habrá dejado de ir a la obra pública de modernización de los
regadíos. Esto que se inventó el PSOE y que ahora parece que va a ser un
juguetito en manos del PP, es un nuevo Plan E en toda regla, es un marco legal
para sacar el dinero del ministerio de Agricultura y de la consejería de
Agricultura, el poco que todavía les queda, y financiar a las entidades locales
alimentando proyectos faraónicos una veces, innecesarios otras, e improductivos
casi siempre.
La ley estrella del PSOE para el campo siempre se vendió como un texto
legislativo de carácter horizontal que involucraba a prácticamente todos los
ministerios y que tendría como finalidad última mejorar las condiciones de vida
en el medio rural, y en particular de los agricultores y ganaderos. Pues bien,
toca preguntar dónde está la financiación que aportan otros ministerios del Gobierno
de la nación y otras consejerías del la Junta, y la respuesta es en ningún sitio, lo que
denota la nula voluntad política de cumplir con los nobles objetivos que
figuran en el preámbulo de la misma. Esta Ley es un fraude y los que se empeñen
en aplicarla sacando para ello el dinero del bolsillo de los agricultores, se
convertirán en un fraude electoral.
José Antonio Turrado, secretario general de ASAJA de Castilla y León |