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domingo 20 junio 2021
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8 años más de ‘hipoteca’ eléctrica

Entre los múltiples y variados componentes de la factura de la luz resalta la deuda eléctrica, contraída por el Estado con las compañías que todos los años amortizan los usuarios por medio de la factura. Mas aún queda por abonar catorce.294 millones de euros, un trece con nueve por ciento menos que en dos mil diecinueve. Por consiguiente, de media, a cada usuario de los veintinueve millones de clientes del servicio que hay en España le toca abonar prácticamente quinientos euros (si bien la cantidad real que paga cada usuario depende de múltiples factores) de acá por año dos mil veintiocho, cuando se salde la deuda, conforme las estimaciones de la Comisión Nacional de los Mercados y de la Competencia (CNMC).

Esta ‘hipoteca eléctrica’ se produjo por la acumulación de déficits del sistema eléctrico a lo largo de más de una década. Lo que los usuarios pagaban con sus recibos de la luz no fue suficiente para cubrir los costos del sistema eléctrico desde el año dos mil. La deuda fue engordando hasta el año dos mil trece cuando llegó a sumar veintiocho y setecientos millones de euros. Entonces, se hizo una reforma en el campo eléctrico que supuso que, tras catorce años sucesivos de generación de déficit, dos mil catorce fuera el primer ejercicio en el que hubiera un superávit (quinientos cincuenta con tres millones de euros). Esta situación se repitió a lo largo de dos mil quince, dos mil dieciseis, dos mil diecisiete y dos mil dieciocho, aunque de año en año en menor cuantía.

En un primer instante, los usuarios debían esa cantidad a las compañías de electricidad, que fueron quienes aceptaron el desequilibrio en sus cuentas, mas más tarde se titularizó y se puso en los mercados financieros. De este modo, las eléctricas cedieron sus derechos de cobro a fondos de inversión y a los bancos que reciben ahora lo que se paga en el recibo.

Su lugar en la factura

De año en año, la factura de la luz incluye como costos regulados una parte de esa deuda. Específicamente, este año los usuarios deben hacer en frente de dos mil cuatrocientos sesenta y cuatro con cinco millones euros, a razón de unos ochenta y cinco euros por usuario, de los que trescientos cincuenta y 2 con seis millones de euros corresponden a intereses.

Los costos regulados suponen en suma cerca de unos diecisiete millones de euros por año. Aparte del déficit, se incluyen los costos de las redes de transporte (mil setecientos millones) y distribución (cinco mil doscientos millones), las primas por las renovables (RECORE) que ascienden a seis mil trescientos millones de euros y la remuneración concreta por la producción extrapeninsular (seiscientos cuarenta y uno millones de euros).

En 8 años se prevé que el componente del déficit desaparezca, si bien ya antes se supone que lo van a hacer los seis mil trescientos millones (un monto decreciente conforme las renovables alcancen el final de su vida útil) que se pagan en el recibo de las primas a las renovables. Una cantidad que el Gobierno pretende primero reducir en menos de mil millones, al destinar la mayoría de los dividendos de CO2 de nucleares y también hidroeléctricas a este término, y después quitar en un plazo de 5 años con la creación de un fondo a fin de que todas y cada una de las energéticas, petroleras, gasistas y eléctricas, hagan en frente de esa cantidad.

Las nuevas tarifas

Los ingresos del sistema eléctrico están primordialmente formados por los peajes y los cargos que vienen a cubrir esos costos regulados. Los peajes y los cargos tienen un coste regulado que altera tanto el término de potencia como el de energía de la factura. De este modo, Gobierno y CNMC han cambiado este coste al establecer diferencias conforme la hora del día en lo que es conocido como las nuevas tarifas que entraron en acción el martes pasado.

Son los nuevos periodos horarios que distinguen en el caso de la energía entre ‘punta’, ‘llano’ y ‘valle’. En el periodo ‘punta’ (entre las diez y las catorce.00 horas y las dieciocho y veintidos horas) el costo de los peajes y los cargos es más alto; en el tramo ‘llano’ (entre las ocho y las diez horas, las catorce.00 y las dieciocho horas y entre las veintidos y cero horas) el costo es intermedio, y en la tarifa ‘valle’, entre la medianoche y las 8 de la mañana y a lo largo de todo el fin de semana y festivos, este costo es más bajo. Afín a lo que sucede en el caso de la potencia, con 2 periodos, uno ‘punta’ (de ocho horas a veinticuatro horas entre semanas) y otro ‘valle’ (entre las cero horas y las siete horas entre semana y el fin de semana).

El desequilibrio está de vuelta

En dos mil diecinueve, el sistema eléctrico registró nuevamente un déficit de quinientos veintisiete con siete millones de euros y en dos mil veinte se ubicará en exactamente la misma línea. Esta diferencia no engrosará la deuda, sino se absorberá con una parte del superávit amontonado en los años de bonanza eléctrica (de dos mil catorce a dos mil dieciocho) merced a una ‘hucha’ que asciende a mil millones de euros.

El superávit amontonado verdaderamente es de mil seiscientos ochenta y siete con cinco millones de euros, mas hay que quitar de esta cuantía los seiscientos cincuenta millones de euros usados en procesos y también inversiones renovables. La ley del campo eléctrico prohíbe destinar los excedentes amontonados a cubrir el déficit que se genere de año en año y solo deja emplearlo para amortizar la deuda. Mas, el Gobierno alteró esta ley en el mes de junio de dos mil veinte para destinar el remanente a esos déficits.

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