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jueves 24 noviembre 2022
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Alén del aceite de oliva: ¿Existen opciones alternativas más asequibles y verdaderamente saludables?

El aceite de oliva virgen extra es el máximo exponente de la dieta mediterránea. Es una fuente inacabable de beneficios para nuestra salud: reduce el colesterol, controla la hipertensión arterial y previene la diabetes.

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En verdad, una investigación de la Universidad de Córdoba (UCO), resalta que el aceite de oliva da protección contra múltiples enfermedades. «Reduce sensiblemente los niveles de fibrinógeno, uno de los primordiales marcadores asociados al peligro cardiovascular”.

Asimismo reduce «los niveles de β2-glicoproteína I, una proteína relacionada con las dificultades trombóticas en pacientes autoinmunes, y de la Clusterina, una proteína cuyos niveles se hallan aumentados en distintos estados patológicos como la aterosclerosis y forman un marcador en el desarrollo de la enfermedad de alzhéimer en humanos».


Profesionales trabajan con el aceite en un súper.


El doctor Pablo Suárez, dietista y miembro de la Sociedad De España de Endocrinología y Alimentación (SEEN), explica que se trata del comestible “más saludable, rico en antioxidantes, omega-nueve, ácidos grasos monoinsaturados, con un perfil de grasa perfecto”. De ahí que, preguntado por opciones alternativas saludables al aceite de oliva virgen extra, sea tan tajante:

  • “Como el aceite de oliva virgen extra no hay nada. Ninguno tendrá su rango de calidad, de estabilidad a elevadas temperaturas y exactamente los mismos niveles de antioxidantes”.

Asimismo coincide la nutricionista-dietista Desy Montero (@desymontero_nutricionista):

  • “Por sus cualidades nutricionales, por la temperatura a la que se puede emplear y por su utilidad, es el mejor producto y el más recomendado”.

La Fundación De España de Alimentación insiste a este portal que «recientemente, está de tendencia buscar nuevas fuentes de grasas para cocinar y aliñar nuestros platos, mas no cabe ninguna duda que en España no hay un posible substituto del aceite de oliva virgen que sea capaz de mejorarlo desde determinado punto de vista nutricional, económico, sustentable y palatable».

Hay que tomar en consideración que el aceite de oliva es muy calorífico (una sola cucharada contiene ciento treinta y cinco calorías).

Por este motivo, la cantidad recomendada diaria “dependerá de la persona” y de su estado físico y la actividad que realice día tras día. No va a ser exactamente la misma recomendación para quien tiene como propósito perder grasa, que para una persona que se halla en un peso perfecto y con unos niveles de grasa admisibles.

Una investigación publicado en el Journal of The American College of Cardiology, elaborado por los estudiosos de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard, apunta que un mayor consumo de aceite de oliva está asociado a una menor mortalidad por enfermedades cardiovasculares. Mas, ¿qué cantidad es la aconsejable?

Los estudiosos explican que la cantidad ideal es unos siete gramos de aceite de oliva virgen extra, lo que viene a ser una media cucharada sopera.

Nos hallamos frente a un producto delicatessen y que está a puntito de superar el récord de costo registrado en dos mil quince. La guerra de Ucrania y la sequía han provocado que el costo del aceite de oliva no pare de acrecentar. Los especialistas calculan que cuesta un cincuenta y seis por ciento más que hace un año.

Por fortuna, como remarcan los especialistas, hay opciones, que no están no al mismo nivel, al aceite de oliva. No tienen exactamente las mismas propiedades nutritivas que han llevado a llamarlo “oro líquido”, mas pueden asistirnos a dar un respiro a nuestros bolsillos y ahorrar en la cesta de compra.

Aceite de girasol: el otro ‘rey’ de la cocina de España

Si bien existe la creencia popular que este aceite es el más aconsejado para freír, no es cierto. En verdad, lo más conveniente (y teniendo presente que hay que eludir el consumo de comestibles fritos) es freír con aceite de oliva virgen extra. Y esto se debe, destaca Montero, “a la elevadas temperaturas que puede soportar”.

Por cada cien gramos de aceite de girasol, aporta ochocientos noventa y nueve kcal, noventa y nueve con noventa gramos de grasa, cero mg de sodio, cero gramos de hidratos de carbono, cero gramos de fibra, sin azúcares ni proteínas.

Resalta por su contenido en vitamina liposoluble de tipo A y vitamina liposoluble E. Si bien sus propiedades nutricionales no alcanzan las ventajas del aceite de oliva virgen extra, si es verdad que el aceite de girasol contiene uno de los dos ácidos grasos que el cuerpo humano no puede sintetizar. Charlamos del omega-seis.

Aceite de colza: manchado por una intoxicación masiva en mil novecientos ochenta y uno

El aceite de colza, que asimismo se ‘camufla’ en el etiquetado como de nabina o de canola, se extrae de la semilla de colza, una planta de la familia de las brasicáceas, distribuidas por prácticamente todo el planeta, excepto la Antártida y zonas tropicales.

La causa de esta intoxicación no fue ninguno de los componentes del aceite de colza como tal, sino más bien una serie de contaminantes que aparecieron en él a consecuencia de su tratamiento y manipulación

En la actualidad, es el primordial aceite que se emplea en las cocinas alemanas. En España, el aceite de colza arrastra, desde hace más de cuarenta años, una mala fama provocada por una intoxicación alimenticia por el consumo adulterado de este producto. El origen de la intoxicación es que el aceite estaba desnaturalizado con dos por ciento de anilina mezclado con otros aceites que se vendía como aceite de oliva en mercadillos más bajos.


Hace cuarenta años la intoxicación por aceite de colza afectó a más de veinte personas hace cuarenta años. EFE


El primer caso fue detectado en la localidad madrileña de Torrejón de Ardoz en mil novecientos ochenta y uno. Este aceite, que estaba destinado a uso industrial, mas fue desviado para consumo humano, intoxicó a unas veinte personas.

Mas, como recuerda la Fundación De España de Alimentación (FEN), «la causa de esta intoxicación no fue ninguno de los componentes del aceite de colza como tal, sino más bien una serie de contaminantes que aparecieron en él  a consecuencia de su tratamiento y manipulación».

Con respecto a sus beneficios, «el aceite de colza bajo en erúcico (grasa monoinsaturada presente, entre otras muchas, en semillas de mostaza) es una de las grasas de origen vegetal con menor contenido en ácidos grasos sobresaturados. En el contenido vitamínico, podemos destacar la presencia de vitamina liposoluble de tipo E y como en el resto de aceites vegetales, el aceite de colza no contiene minerales».

Conforme explican, es desaconsejable su uso para freír comestibles, ya que desarrolla de forma rápida un fragancia desapacible.


Una plantación de colza con el perfil de la localidad de Madrigal en el fondo. ALBA VIGARAY


Sin embargo, Montero, aclara que se trata “de un producto factible”. “Tiene unas peculiaridades cuando ácidos grasos muy similares al aceite de oliva virgen extra, lo que lo transforma en un aceite saludable”.

Aceite de coco: ¿un buen ingrediente culinario?

El aceite de coco es un aceite vegetal que se ha transformado en el ingrediente de tendencia (y que asimismo se puede emplear como una parte de la rutina de belleza). Se extrae a través de el prensado de la pulpa o la carne de la fruta.

El aceite de coco aporta, por cada cien gramos, ochocientos noventa y nueve calorías. En su mayoría ácidos grasos sobresaturados (ochenta y cinco con dos por ciento ): láurico, mirístico y palmítico.

No obstante, como explica el doctor Suárez, sus beneficios «están en solfa por el hecho de que siempre y en todo momento se ha considerado una mala grasa (por su alto contenido en grasas sobresaturadas), mas el aceite de coco resalta por los triglicéridos de cadena media».


El aceite de coco asimismo se usa para tratamientos faciales y pilíferos Freepik


Una investigación dirigido por el doctor Nithya Neelakantan, y publicado en Journal of the American Heart Association: Cardiovascular and Cerebrovascular Disease, concluye que el aceite coco aumenta significativamente el colesterol LDL, que todos conocemos como «malo», en un ocho con seis por ciento , en comparación con otros aceites como el de colza.

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  • «No había patentiza contundente para apoyar el consumo de aceite de coco en vez de aceites vegetales no tropicales para la reducción del peligro de enfermedades cardiovasculares».

Sin embargo, Montero señala que “el aceite de coco tiene un perfil muy bueno”, mas su coste lo transforma en prácticamente un producto de gran lujo (en torno a cuatro con cinco euros cuatrocientos cincuenta mililitros). “Un último estudio destaca sus buenas propiedades al estar más cerca de las ventajas del aceite de oliva virgen extra”.

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