Bolsonaro defiende en la Organización de la Naciones Unidas que la Amazona no es «patrimonio de la humanidad»

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El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, ha sostenido este martes, en su intervención en la 74ª Reunión General de Naciones Unidas, que la Amazonía no es «patrimonio de la humanidad», sino más bien de los países que engloba, defendiendo el derecho del gigante sudamericano a explotar tanto la selva tropical como otras reservas naturales, incluyendo las tierras indígenas.

«Es un fallo decir que la Amazonía es patrimonio de la humanidad y es un fallo, como testimonian los científicos, decir que nuestro bosques son el pulmón del planeta», ha dicho, atribuyendo estas aseveraciones a un «espíritu colonialista» y reafirmando la soberanía de Brasil sobre la selva amazónica.

Bolsonaro ha denunciado que «ciertos países, en vez de asistir, han seguido las patrañas de la prensa (…) cuestionando lo más sagrado: la soberanía». «Uno de ellos, en la última cima del G-siete, se atrevió a sugerir la imposición de sanciones contra Brasil sin ni tan siquiera escucharnos», ha recordado en referencia a Francia.

Al respecto, ha dado las merced a «quienes no admitieron hacer esta absurda propuesta. «Se lo agradezco singularmente al presidente Donald Trump, que resumió bien el espíritu que debe predominar entre los estados miembros de la ONU: respeto a la libertad y soberanía de cada uno de ellos«, ha valorado.

En frente de estos «ataques» y «patrañas», Bolsonaro ha asegurado que su Gobierno «está ceremoniosamente comprometido con la preservación del medioambiente y el desarrollo sustentable». Prueba de ello, ha apuntado, es que la Amazonía brasileira, con una extensión afín a la de Europa Occidental, prosigue «virtualmente virgen».

De esta forma, ha atribuido los recientes incendios, que han consumido millones de hectáreas de la Amazonía, a «un tiempo seco y vientos favorecidos por incendios tanto espontáneos como provocados», al paso que ha recordado que «las poblaciones indígenas y locales asimismo utilizan el fuego como una parte de su cultura».

Con todo, Bolsonaro ha protegido el derecho de Brasil a explotar sus tierras, señalando que en la actualidad solo el ocho por ciento se emplea para la producción de comestible, al paso que países como Alemania o bien Francia dedican más del cincuenta por ciento de su superficie a la agricultura.

Concretamente, se ha referido a las reservas indígenas. El líder ultraderechista ha precisado que el catorce por ciento del suelo brasileiro se considera territorio indígena y ha considerado que sostenerlo baldío solo contribuye a acrecentar la pobreza y marginación de sus habitantes.

«Desafortunadamente, ciertas personas, tanto dentro como fuera de Brasil, con el apoyo de las organización sin ánimo de lucro, insisten en tratar y sostener a nuestros pueblos indígenas como cavernícolas. Mas Brasil ahora tiene un presidente que se preocupa de quienes estaban antes que los portugueses llegasen», ha proclamado.

En esta línea, ha rechazado «los intentos de instrumentalizar las cuestiones medioambientales o bien las políticas indígenas en favor de los intereses de tipo político y económicos extranjeros, singularmente los disfrazados de buenas pretensiones». Cualquier iniciativa que busque asistir a la preservación de la Amazonía «debe tratarse con pleno respeto a la soberanía brasileira», ha reclamado.

«Al filo del socialismoPor otro lado, ha advertido de que el Foro de discusión de la ciudad de Sao Paulo es «una organización delincuente creada en mil novecientos noventa por Fidel Castro, Luiz Inacio Lula da Silva y Hugo Chávez para extender y también incorporar el socialismo en Latinoamérica». «Prosigue actual y hay que derrotarlo», ha urgido.

Brasil, ha contado, «estuvo al filo del socialismo, lo que le situó en un estado de extendida corrupción, recesión económica, alta delincuencia y también muy frecuentes ataques contra la familia y los valores religiosos».

Bolsonaro ha puesto como un ejemplo el pacto con Cuba por el que la isla mandaba médicos al país vecino a cambio de dinero. «Genuino trabajo esclavo, con el apoyo de agencias de Derechos Humanos de Brasil y de la Organización de la Naciones Unidas», pues el régimen ‘castrista’ se quedaba con el setenta y cinco por ciento del sueldo mensual, ha denunciado. «Es de esta manera como Brasil ha dejado de respaldar la dictadura cubana, dejando de mandar a La Habana trescientos millones de dólares americanos de año en año», ha señalado.

A su modo de ver, este programa intergubernamental formaba una parte de la estrategia de Cuba de «establecer dictaduras» por toda la zona. «Los agentes del régimen cubano asimismo fueron mandados a la Venezuela de Hugho Chávez y el día de hoy unos sesenta controlan y también interfieren en todos y cada área de la sociedad local, singularmente en defensa y también inteligencia», ha indicado.

El resultado, ha lamentado, es que «Venezuela, antaño una pujante democracia, el día de hoy padece la atrocidad del socialismo». «El socialismo está marchando en Venezuela y todo el planeta es pobre y no tiene libertad», ha declarado. Bolsonaro ha ratificado que Brasil proseguirá trabajando con otros países, entre aquéllos que ha citado a E.U., para «restituye la democracia» en la nación caribeña y «asegurar que ningún país sudamericano experimente este deplorable régimen».

Las palabras de Bolsonaro han tenido una veloz contestación por boca del ministro de Exteriores cubano, Bruno Rodríguez, que ha calificado de «calumnias» la descripción que el presidente brasileiro ha hecho de «la colaboración médica internacional». «Desvaría y extraña los tiempos de la dictadura militar. Debería encargarse de la corrupción en su sistema de justicia, gobierno y familia. Es el líder del aumento de la desigualdad en Brasil», ha reaccionado en Twitter.

«Un nuevo Brasil»

También, el inquilino del Palacio de Planalto ha encomiado «el nuevo Brasil, uno que reaparece del abismo del socialismo», de «una ideología que no ha buscado la verdad, sino más bien el poder absoluto», basado en «los valores de su pueblo».

Bolsonaro ha lamentado que en los últimos tiempos «la ideología ha dominado la cultura, la educación y la comunicación» hasta el punto de que «ha invadido nuestros hogares y también intentado desmontar la célula madre de cualquier sociedad sana: la familia» y «ha intentado destruir la inocencia de nuestros hijos corrompiendo la identidad más elemental: la biológica». Además de esto, «ha invadido el ánima humana para separarla de Dios», ha apostillado.

Brasil ha logrado «recobrarse y reaparecer», «restaurando la confianza en sí, en términos políticos y económicos» y «reafirmando su compromiso con los más altos estándares de Derechos Humanos, con la promoción de la democracia y la libertad». Particularmente, ha encomiado el rol de su ministro de Justicia, Sergio Morisco, como juez de la causa ‘Lava Jato’. Los corruptos han sido castigados merced a «su patriotismo, constancia y osadía», ha jaleado.

En frente de la «corrección política», ha llamado a la Organización de la Naciones Unidas a combatir «este entorno ideológico que mina los principios básicos de la dignidad humana«. «No estamos acá para desgastar nuestras nacionalidades y también ignorar la soberanía representando a un ‘interés global’ abstracto. Esto no es la Organización del Interés Global, es la Organizaciones de Naciones Unidas y de este modo debe proseguir», ha reivindicado.

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