Consejos prácticos para eludir el dolor de espalda que provocan las mochilas del cole

Consejos prácticos para eludir el dolor de espalda que provocan las mochilas del cole

En el año dos mil trece el Instituto Profesional de Fisioterapeutas de la Comunidad de la capital de España (CPFCM) efectuó una investigación que descubrió que las mochilas de los escolares de seis a ocho años pesaban un setenta por ciento más de lo recomendado por los especialistas. Cuando el peso no debe superar el diez por ciento del peso anatómico del pequeño para eludir lesiones.

La consecuencia de este sobrepeso es que y tambiénl veintiocho por ciento de los pequeños referían dolor de espalda y el tres por ciento fue diagnosticado de una lesión en la zona cervical o bien en la zona lumbar.

Desde ese momento ahora no han alterado demasiado las cosas, si bien hay una mayor concienciación en los progenitores y en los profesores. Mas el peso de la mochila sigue siendo excesivo en demasiados casos, y la forma de llevarla prosigue abriendo paso a creencias diferentes.

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Con todo, en el momento en que tenemos claro lo esencial que es no meter cosas de más en la mochila, conoceremos la contestación de los médicos especialistas a ciertos temas específicos.

Mochila ¿De qué forma de grande?

Lo primero es insistir de nuevo en que para eludir el peligro de esta clase de dolores y lesiones de espalda lo más conveniente es que el pequeño no cargue con un peso superior a uno o bien 2 kilogramos en suma.

Mas otro tema fundamental es tomar en consideración el tamaño de la mochila, que ha de estar ceñido al tamaño del material que se transporta y, sobre todo, a la altura del menor. Fíjese bien, por el hecho de que es conveniente saber que la mochila jamás ha de ser más grande que la espalda del pequeño.

Con lo que no valen mochilas ‘crecederas’ a fin de que le sirvan a lo largo de múltiples años.

¿Colgada y atada?

A lo largo de no poco tiempo se puso de tendencia la pertinencia de las mochilas de ruedas, tipo trolley, a fin de que los pequeños pudieran arrastrar el peso de sus libros en lugar de cargárselo a la espalda.

Puesto que no.

Las mochilas más saludables son las que se llevan colgadas a la espalda. Mas es clave que sean mochilas con 2 cintas anchas, más una cinta de unión para la cintura que, a propósito, siempre y en toda circunstancia se debe llevar atada.

Y lógicamente, que siempre y en todo momento se lleve colgada de los 2 hombros y lo más pegada al cuerpo que resulte posible, toda . Lo que abre la puerta a una característica más en la que debemos fijarnos: la mochila ha de ser acolchada en la zona que está en contacto con la espalda.

¿De qué forma organizarla?

Los fisioterapeutas asimismo aconsejan organizar bien la mochila a fin de que el peso esté repartido y eludir llevar accesorios superfluos que solamente hacen es sobrecargar la espalda.

La forma de organizarla es poniendo las cosas más pesadas en la zona que va a ir más cerca de la espalda, y bien centradas. Y lo más ligero, en la parte que va cara afuera.

¡Ah! y si hay que llevar una carpetita grande, por servirnos de un ejemplo, lo mejor va a ser llevarla en la mano para no cargar de más.

¿De qué forma la levanto?

Lo mejor es no levantarla. No se trata de sacar músculo. En el momento de que el pequeño se ‘ponga’ la mochila, lo mejor es que no la coja desde el suelo, sino más bien desde un sitio más elevado a fin de que pueda colgársela con mayor comodidad.

Con lo que lo idóneo, tanto en casa como en el cole, va a ser habituarse a llenarla de cosas con ella puesta sobre la mesa, y cogerla desde ahí. Pues es muy aconsejable que nos ahorremos el ahínco de la levantada, en tanto que demasiadas veces lo hacemos tirando de la espalda en lugar de flexionando las rodillas.

Cuando nos la hemos puesto hay que regular adecuadamente la altura de las correas para ubicarla sobre los glúteos.

¿Una mochila de ruedas, jamás?

Las mochilas de ruedas sí que tienen una utilidad para los pequeños, si bien ha de ser ocasional y si es posible eludible. Mas sí son aconsejables para casos en los que el peso de la carga sobrepasa lo que habría de ser.

Y si hay que emplearla, debemos tener clarísimo que la mochila (de la misma manera que debe hacer con su maleta o bien con el carrito de compra) se empuja, no se arrastra. O sea, se lleva cara adelante, y no con el cuerpo girado.

Por último, si precisamos un ‘trolley’ debemos decantarse por mochilas con cuatro ruedas que se deslizan al lado del pequeño, en lugar de solo 2. Las mochilas de 2 ruedas son menos aconsejables puesto que fuerzan a una mayor extensión del hombro y rotación interna.

Y el asa del trolley debe poder ponerse a la altura del pequeño, a fin de que no incorporar más contrariedades.

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