Los un par de años que Jair Bolsonaro lleva en el Gobierno de Brasil han provocado récords de deforestación. En dos mil veinte desaparecieron ocho mil cuatrocientos veintiseis quilómetros cuadrados de bosque y en dos mil diecinueve fueron nueve mil ciento setenta y ocho (prácticamente exactamente la misma superficie de Asturias)

La deforestación destrozó el equivalente a más de 2 campos de futbol por minuto en la Amazonía brasileira en dos mil veinte, otro año asolador para un recurso considerado vital para frenar el cambio climático, conforme datos oficiales del Gobierno que terminan de difundirse.

La agencia espacial brasileira INPE identificó ocho mil cuatrocientos veintiseis quilómetros cuadrados de selva amazónica perdidos por la deforestación en dos mil veinte, usando su programa de monitoreo DETER, que examina imágenes de satélite para rastrear la destrucción mensualmente. Ese fue el segundo año más asolador para las selvas brasileiras desde el momento en que se lanzó el programa en dos mil quince.

La deforestación avanza sin control. Fuente: rainforest.com

La cantidad de bosque destruido solo fue mayor en dos mil diecinueve, cuando la cantidad fue de nueve mil ciento setenta y ocho quilómetros cuadrados. Los ambientalistas resaltaron que esta situación coincide con los primeros un par de años en el cargo del presidente de extrema derecha Jair Bolsonaro, quien recortó fondos para programas ambientales y presionó para abrir tierras amazónicas protegidas a la agroindustria y la minería.

«Los un par de años de la administración Bolsonaro han sido los peores un par de años de deforestación registrados en el programa DETER», afirmó Marcio Astrini del Observatorio Climático Brasileiro, una alianza de conjuntos ambientalistas. «Eso no es una coincidencia. Es el resultado de las políticas de destrucción ambiental del gobierno actual», afirmó en un comunicado.

Camiones transportando árboles talados. Foto: Mongobay

La agencia espacial brasileira asimismo opera otro programa de monitoreo basado en satélites conocido como PRODES que examina la deforestación una vez por año con mayor detalle. Ese análisis, publicado en el mes de noviembre, fue todavía más alarmante: descubrió que la deforestación aumentó un nueve con cinco por ciento anual en los doce meses hasta agosto de dos mil veinte, destrozando once y ochenta y ocho quilómetros cuadrados de la Amazonía brasileira, un área más grande que Jamaica.

La destrucción en Brasil, el mayor exportador mundial de carne de res y soja, es impulsada eminentemente por labradores, ganaderos y especuladores de tierras que excavan árboles y los queman para dar paso a cultivos y pastos. Eso asimismo ha provocado un incremento de incendios forestales destructores.

El número de incendios en la Amazonía brasileira aumentó un dieciseis por ciento el año pasado, a un total de más de ciento tres mil. Los incendios asimismo devastaron los humedales del Pantanal al sur, un paraíso de biodiversidad que vio como un cuarto de su superficie se incendió el año pasado.

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