El campo del automvil presiona para sostener las ayudas al disel

El campo del automvil presiona para sostener las ayudas al disel

El Gobierno está valorando sostener las ayudas a la adquisición de automóviles, incluyendo los diésel, a consecuencia del impacto de la crisis en el ámbito del vehículo. El principio de «neutralidad tecnológica» semeja ganar peso en un corto plazo dentro del Ejecutivo como un golpe de realidad frente al serio impacto en las ventas que ha tenido en el campo el confinamiento y el estado de alarma de las últimas semanas. El secretario general de Industria, Raúl Blanco, llegó a abogar esta semana por la puesta en marcha de un plan estatal «potente» de ayudas a la adquisición de automóviles con esas premisas, lo que implicaría incluir a los diésel y gasolina, hasta el momento excluidos de los planes de incentivos en vigor, notificó Europa Press.

Las 4 grandes patronales del campo -Anfac, Sernauto, Faconauto y Ganvam– han elevado la presión sobre el Ejecutivo para acordar un plan de choque que incluya medidas de oferta, para fomentar la inversión, y de demanda. El presente plan de ayudas, el Moves, solo prevé ayudas a la adquisición de automóviles eléctricos o bien de gas y para infraestructuras de recarga eléctrica. Está previsto que el Gobierno traslade este sentimiento del campo este viernes en Bruselas, puesto que las medidas de apoyo al campo del vehículo han de ser ordenadas en el marco de la UE. En discusión está una moratoria en las regulaciones que afectan al ámbito (incluyendo los objetivos medioambientales), frente a la posibilidad de retrasos y también incumplimientos debido al cierre extendido de las fábricas y de la actividad normal de las autoridades de homologación.

El presidente de Anfac, José Vicente de los Jóvenes, destacó esta semana la relevancia de articular un plan de incentivos para apresurar la renovación del parque móvil y asistir de este modo a reducir las emisiones, y defendió que por cada euro invertido en el motor, este devuelve entre uno con cinco y uno con ocho euros, pues al vender más se colecta y se genera más, lo que deja sacar a trabajadores de los erte.

José López-Tafall, directivo general de Anfac, destacó en un encuentro organizado por los fabricantes de automóviles eléctricos Aelec la necesidad de regular y hacer compatible la descarbonización de la economía con los intereses del campo de automoción: «La industria de la automoción va a ser la protagonista del esmero de descarbonización de esta década y tenemos que trabajar con el conjunto de la sociedad para asistir a cumplir los objetivos de reducción de emisiones de CO2 y contaminantes. Mas la salida de esta crisis debe ser compatible y fortalecer estos objetivos de reducción de emisiones con la necesidad de resguardar nuestros trabajos y eludir agudizar la crisis económica». En todo caso, fortalecer la venta de automóviles en stock, incluyendo los diésel no deberían inutilizar la transformación «cara la nueva movilidad del futuro, electrizada y conectada», agregó López-Tafall.

Conforme la asesora Deloitte, «la restauración del campo automovilístico va a venir sobre todo marcada por las ofertas de los fabricantes y la menor tendencia del consumidor al transporte público». Un aumento de las ofertas debería conducir a una reducción del stock de automóviles sin vender.

Los concesionarios españoles han perdido noventa y dos millones de euros en los un par de meses completos de confinamiento solo por la devaluación de su stock de automóviles, conforme datos de Autobiz recogidos por Sumauto, especialista en portales verticales de automoción, que reúne a Autocasión y AutoScout24, que mueven 6 de cada diez turismos de ocasión del campo profesional en este país. No obstante, España no es el único país que ha sufrido las consecuencias del cierre de los concesionarios físicos a lo largo del estado de alarma, puesto que la paralización completa de actividad a lo largo de sesenta días en los 7 primordiales mercados europeos (Alemania, R. Unido, Francia, Italia, Países Bajos, Bélgica y España) supone unas pérdidas estimadas de hasta mil millones de euros en sus valores residuales.

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