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jueves 24 noviembre 2022
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El Gobierno coge aire si bien en el Ibex se asienta que va a haber cambio de ciclo electoral

En el año y poco que quedan para las elecciones generales, en los cuarteles del Partido Socialista Obrero Español y del PP se van a suceder instantes de desánimo y de alegría, va a ser un recorrido con incesantes avatares en los que no va a faltar ni inseguridad ni descontrol. El Gobierno ya se asomó al abismo de meditar que podía perder la Moncloa ya antes del verano, cuando la suma de múltiples circunstancias situó a los populares en sus mejores marcas. La profunda depresión por la mayor parte absoluta en Andalucía, el revulsivo que el nuevo liderazgo de Alberto Núñez Feijóo supuso en el centro derecha y el levanta de los costos puso a los socialistas, explican en el partido, en su peor instante.

Ese hundimiento provocó una reacción en múltiples frentes: cambios en la bóveda del partido, impulso a la operación para desmontar a Feijóo como «buen gestor» y líder moderado y, sobre todo, la adopción de medidas para mitigar los efectos sociales de la alta inflación. En Moncloa llevan semanas sosteniendo que todo esto ha dado resultado y que empieza a verse en las encuestas. «Vamos mejor», mantienen. Mas esta mejora no ha variado ni un ápice la idea del planeta empresarial de cambio de ciclo electoral y un próximo gobierno de Feijóo.

El último sondeo del CIS apuntó a una hegemonía del Partido Socialista Obrero Español con un treinta y dos con siete por ciento de los votos frente al veintiocho con siete por ciento del PP. Una estimación contra el resto de estudios, que prosiguen dando por delante a los populares. En Moncloa insisten en que la distancia se ha acortado, una aseveración on line con los datos que este martes publicó El Reservado, que pone a los socialistas a solo tres con dos puntos de Feijóo.

Esto, aseguran, es fruto de dos circunstancias. Por una parte, el enorme apoyo ciudadanos a medidas como la bonificación de la gasolina, la bajada del IVA de la luz y del gas y la gratuidad del abono de Cercanías. Y por otro, que ahora, tras la campaña que Gobierno y Partido Socialista han hecho contra el líder de la oposición, los españoles le conocen mejor y «no es lo que pensaban». «El noventa y nueve por ciento del efecto Feijóo -aseguran en Ferraz- era desconocimiento».

En la bóveda socialista mantienen que no se puede llegar a la Moncloa «haciéndote el fallecido», con «cierta insolvencia en materia económica» y «sin conocimientos de política internacional». Y tras los enfrentamientos en el Senado entre Pedro Sánchez y el líder del PP, de los que el Gobierno ha salido enormemente satisfecho por el hecho de que enfrente, aseguran, «no tienen proyecto ni solvencia». A ello suman su «repercusión» en Europa, tanto para lograr los fondos Next Generation para abrir el discute de la intervención en el mercado energético.

Sí alcanzan a reconocer que perdieron el relato del discute fiscal, sobre todo por el hecho de que el presidente valenciano, Ximo Puig, propuso una rebaja del IRPF afín a la planteada semanas ya antes por el andaluz, Juanma Moreno, mas piensan que esto se ha visto superado por la renuncia de Liz Truss, alabada por el PP cuando anunció el bulto de reducción de ingresos y incremento del gasto que le forzó a renunciar después.

Apoyo a las medidas del Gobierno

En Moncloa no desvelan los datos de sus encuestas que no, necesariamente, deben coincidir con los del CIS. «Lo relevante es la tendencia», arguyen, y que reduce la diferencia con el PP. Mas sí sacan pecho del apoyo mayoritario que sus medidas tienen entre los ciudadanos. Este alborozo que, cada vez con menos prevención, empieza a extenderse por las filas socialistas, no cuenta en cambio con un refrendo en el planeta empresarial.

Ya antes del verano, con el repuesto de Pablo Casado por Feijóo y la concluyentes victoria del PP en Andalucía, en ciertas firmas del IBEX y en muchas otras compañías, incluyendo las primordiales consultoras del país, se instaló la idea de que España abría un nuevo ciclo electoral y el líder popular sería el próximo jefe del Ejecutivo. Esta sensación no ha alterado, conforme confirman diferentes fuentes económicas. Esta semana el presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, se refería en público a Feijóo como «un tío muy responsable, realmente serio y muy capaz».

Fuentes de la patronal apuntan a que la impresión de que regirá en dos mil veinticuatro se sostiene íntegra, basándose en los permanentes contactos con líderes empresariales. Sí reconocen que la carga social de los Presupuestos ha podido provocar un «reforzamiento» de Sánchez.

Feijóo, en el discute empresarial

Una charla entre empresarios sobre este discute, de la que fue testigo EL PERIÓDICO DE ESPAÑA, del conjunto Prensa Ibérica, patentiza hasta qué punto se especula con el advenimiento del líder popular. La presidente de una asociación de mujeres directivas lo daba prácticamente por hecho como la única «solución» a los inconvenientes del país; un empresario de mucha solera coincidía en que regirá mas lamentaba que debería tomar «duras resoluciones», que le van a hacer «percibir críticas cada día»; una especialista en asesoría de comunicación, nada comprensiva con el Gobierno de alianza, consideraba que «le faltaba empatía», y, finalmente, un asesor con muchos vínculos con empresarios, confirmaba que está muy extendido que Feijóo va a ser el próximo inquilino de la Moncloa si bien aceptaba que eso cambiaba si en vez de jefes se habla con empleados. En la base, explicaba, ha calado que han tomado medidas que «asisten» a la gente a soportar los altos costes.

Esto es una muestra del diverso ecosistema empresarial, al que aún no semeja afectar el cambio de tendencia que empiezan a advertir ciertas encuestas y defiende Ferraz. Si bien hay ámbitos, sobre todo ciertas compañías del Ibex y de la CEOE, en los que asimismo concurre el malestar con el Ejecutivo por el giro a la izquierda en el alegato de Sánchez y las críticas a «los poderosos» y a «ciertos intereses de tipo económico». Esta «demonización» piensan que produce falta de confianza a los inversores. El Gobierno se ampara en que todos y cada uno de los cauces con los empresarios continúan abiertos y pretende llegar a nuevos pactos con ellos. Mas su primordial satisfacción en estos instantes es que sus ayudas son bien recibidas por los ciudadanos.

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