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jueves 24 noviembre 2022
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El último baile por malagueñas de Elías Bendodo

Si jugamos con el título de aquella serie sobre el epílogo triunfante de Michael Jordan, el último baile por malagueñas de Elías Bendodo ha encontrado su escenario en un congreso político de los de ya antes. De los habituales, si pasamos por alto las salvedades de la pandemia. Bajo esa tregua que el calendario le otorga al fin de semana y en la siempre y en todo momento alegre Marbella, el PP de Málaga ha ubicado las coordenadas espacio-temporales en las que sentir la onda expansiva del nuevo partido gallego-andaluz que reventó -a nivel nacional- tras el combate entre Pablo Casado e Isabel Díaz Ayuso. Del ‘efecto dominó’ de aquel movimiento de tierra ‘amiga’ procede, sin ir más allá, el ascenso que Patricia Navarro acepta en este cónclave para substituir en la presidencia provincial al flamante organizador general de la madrileña calle Génova.

Si se echan las cuentas por una parte, han trascurrido catorce años desde el momento en que, en el otoño de dos mil ocho, Bendodo adelantase por el carril del centro-derecha al hasta ese momento líder orgánico de los populares malagueños, Joaquín Ramírez. Y, puestos a deslizar otro género de matemáticas, ha pasado justo medio año desde el momento en que Alberto Núñez Feijóo aprovechara la tarima del congreso nacional de Sevilla para recordarle a su ‘fichaje estrella’ que debía desprenderse de su responsabilidad como presidente provincial. Desde aquel día, la transición ha sido una realidad. La primordial gobernante de Bendodo ha estado ensayando para transformarse en la primera mujer que es escogida para capitanear el navío político por los afiliados del PP de Málaga, en sus cuarenta y cinco años de historia.

Conforme la dedicación de Bendodo se hace más exclusiva en el despacho de la villa de Madrid con La Moncloa en el punto de atención, el PP andaluz está completando la plan de actuación pactada con Feijóo. Y, en exactamente la misma semana, va a cubrir las plazas libres dejadas por el político malagueño como portavoz de la Junta de Andalucía, al nombrar al exalcalde almeriense Ramón Fernández Pacheco, y como líder orgánico en Málaga, con el medido impulso que se le ha venido dando a la asimismo encargada del Gobierno andaluz en exactamente la misma provincia, Patricia Navarro.

Es suficiente con querer el tumultuario entorno que se ha apoderado del Palacio de Congresos Adolfo Suárez de Marbella para revisar que este último trámite sucesorio ha sido desarrollado en grande, sin escatimar en dispendio organizativo. El cónclave del PP de Málaga ha sido pensado para reunir a más de dos.000 personas, si a los mil quinientos setenta y seis compromisarios del partido se le suma otro quinientos de convidados. Tampoco se ha quedado corta la capacitación al planear un desembarco de líderes regionales y nacionales del partido que contempla desde el presidente andaluz y nuevo barón nacional de referencia, Juanma Moreno, hasta la ‘número 2’ de Génova, Cuca Gamarra, o quien se considera la ‘mano derecha’ de Feijóo, el vicesecretario de Organización, Miguel Tellado. Solo se echa en falta en la programación al líder gallego, quien en pasados días no deseó perderse la última Junta Directiva Provincial encabezada por Elías Bendodo y asistió en Alhaurín el Grande al tradicional almuerzo de los huevos fritos, con el que el PP malagueño habitúa a estrenar el curso político.

En su puesta de largo, el cónclave marbellense asimismo cobija un canto a la moderación que tanto predica Moreno. Que la sede del congreso lleve el nombre de Adolfo Suárez deja de ser una casualidad, justo ahora que el PP ha doblado su apuesta por el centro. Y el equilibrio ha sido del mismo modo digerido por los miembros del Congreso hasta el punto de que ha quedado clarísimo el reparto de protagonismo: «El viernes es para Elías y el sábado, para Patricia«, viene a decir la consigna. Destaca que la primera jornada ha sido consagrada al último baile por malagueñas de Bendodo. O, mejor dicho, el penúltimo si se prosigue al pie de la nota un reciente ‘tuit’ suyo en el que mostraba la presencia de una foto del Caminito del Rey, su proyecto estelar como presidente de la Diputación, en su despacho de Génova, 13: «Esté donde esté, siempre y en todo momento en Málaga».

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