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jueves 24 noviembre 2022
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La población mundial alcanza los ocho mil millones de personas

La población mundial ha alcanzado este martes los ocho mil millones de personas, una cantidad que el secretario general de la ONU, António Guterres, califica como un «jalón histórico de cara al desarrollo de la humanidad» pese a que el ritmo de desarrollo anual es el más lento desde los años cincuenta y de que las desigualdades prosiguen incrementando.

El informe de Perspectivas de la Población Mundial de la ONU ubica a India como el país más poblado de cara a dos mil treinta por delante de China e señala que la población mundial podría llegar a los ocho mil quinientos millones para dos mil treinta, una cantidad que podría ascender a los nueve mil setecientos millones en dos mil cincuenta y a diez y cuatrocientos millones en dos mil ochenta.

«Este año se alcanza un jalón. (…) Esta es una ocasión para festejar la diversidad y reconocer nuestra humanidad común mientras que nos fascinamos con los avances en materia de salud, que han reducido drásticamente las tasas de mortalidad materna e infantil», ha aseverado Guterres.

Sin embargo, ha expresado que se trata de un recordatorio de «la responsabilidad compartida de cuidar el planeta» y de la necesidad de meditar sobre «los compromisos que no se han cumplido». En este sentido, ha recordado la relevancia de hacer en frente de crisis como la del coronavirus, la climática o los enfrentamientos armados: «el planeta está en riesgo».

Guterres ha instado a «reducir el gran abismo entre aquéllos que tienen mucho y quienes no tienen nada» puesto que «nos dirigimos a un planeta lleno de tensiones y falta de confianza, de crisis y enfrentamientos»

«Aún vivimos en un planeta con desigualdad de género, donde se vulneran los derechos de las mujeres y se les niegan servicios básicos. Las dificultades a lo largo de los embarazos y partos prosiguen siendo la primordial causa de muerte de mujeres de edades comprendidas entre los quince y los diecinueve años», ha lamentado.

Por esta razón, ha protegido que aunque la cantidad es un «jalón numérico» es esencial «centrarse en la gente» y ha remarcado que las políticas centradas en reducir la natalidad «no van a tener un enorme impacto en el desarrollo poblacional a nivel del mundo».

Además de esto, ha instado a «reducir el gran abismo entre aquéllos que tienen mucho y quienes no tienen nada» puesto que «nos dirigimos a un planeta lleno de tensiones y falta de confianza, de crisis y enfrentamientos». «Los hechos charlan por sí solos. Una serie de millonarios controla tanta riqueza como la mitad más pobre del planeta. El 1 por ciento más pudiente del planeta se embolsa un quinto de la renta mundial y los habitantes de los países más ricos tienen una esperanza de vida de hasta treinta años mayor que los pobres», ha alertado.

En este sentido, ha hecho hincapié en el hecho de que «conforme el planeta se ha ido enriqueciendo y ha ido prosperando a lo largo de las últimas décadas, las diferencias asimismo han aumentado» y ha estipulado que se trata de «tendencias en un largo plazo» que incluyen la «aceleración de la crisis climática y la disparidad en la restauración en frente de la pandemia».

«Mientras que las emisiones y las temperaturas prosigan incrementando, nos dirigimos de manera directa a la catástrofe climática. Las inundaciones, las tormentas y las sequías están devastando países que apenas han contribuido al calentamiento global. La guerra en Ucrania se aúna a las presentes crisis, (…) que afectan en mayor medida a las economías en desarrollo», ha puntualizado.

Causa y efecto

La ONU ha advertido que el desarrollo de la población es «una causa y a la vez una consecuencia del lento progreso en materia de desarrollo» y ha señalado que se ha producido un incremento de la población de más de sesenta y cinco años pese a que son cada vez más los países que registran un descenso de sus poblaciones.

Hoy en día, dos tercios de la población mundial vive en un país donde la tasa de natalidad es inferior a dos con uno nacimientos por mujer, una media que podría implicar un desarrollo nulo en un largo plazo. Se prevé que la población de sesenta y uno países o zonas reduzca en por lo menos un 1 por ciento entre dos mil veintidos y dos mil cincuenta debido a sus niveles bajos de natalidad y, en ciertos casos, a sus altas tasas de emigración.

Más de la mitad del incremento de la población mundial previsto hasta dos mil cincuenta se concentrará en 8 países: Egipto, Etiopía, India, Filipinas, Nigeria, Pakistán, República Democrática del Congo y Tanzania. Sin embargo, se prevé que sean los países del África subsahariana los que contribuyan con más de la mitad del desarrollo de la población mundial previsto para dos mil cincuenta.

Situación en países pobres

Los países con una mayor tasa de natalidad tienden a ser aquellos con menor renta por cabeza, tal como apunta el documento del Departamento de Temas Económicos y Sociales de Naciones Unidas (DESA), que ha incidido en que el incremento de la población se ha concentrado en los países más pobres, de los que la mayor parte se ubican en África subsahariana.

«Pese a que el desarrollo poblacional engrandece el impacto medioambiental del desarrollo económico, el incremento de los ingresos por cabeza es el primordial impulsor de patrones de producción y consumo insostenibles», señala el texto, que apunta que son los países con mayores rentas los que emiten más gases de efecto invernadero, y no los que cuentan con mayor índice de población.

«La relación entre el desarrollo de la población y el desarrollo sustentable es compleja y multidimensional», ha sostenido Liu Zhenmin, subsecretario general de Temas Económicos y Sociales de la ONU. «El veloz desarrollo de la población hace más bastante difícil la exterminación de la pobreza, la lucha contra el apetito y la desnutrición, como la expansión de la cobertura de los sistemas de salud y educación», ha continuado.

En la mayor parte de los países del África subsahariana, como en ciertas zonas de Asia, Latinoamérica y el Caribe, la proporción de población en edad de trabajar ha aumentado debido a las recientes reducciones de la natalidad

Por otro lado, ha insistido, el alcance de los Objetivos de Desarrollo Sustentable, singularmente los relacionados con la sanidad, la educación y la igualdad de género, «dejará reducir los niveles de natalidad y revertir el desarrollo de la población mundial».

Sin embargo, en la mayor parte de los países del África subsahariana, como en ciertas zonas de Asia, Latinoamérica y el Caribe, la proporción de población en edad de trabajar (entre veinticinco y sesenta y cuatro años) ha aumentado debido a las recientes reducciones de la natalidad.

Esto, conforme el informe de la ONU, ofrece una ocasión «para conseguir un desarrollo económico por cabeza acelerado», aunque los países con poblaciones que están avejentando deben tomar medidas para «acomodar los programas públicos al número creciente de personas mayores, incluyendo el establecimiento de sistemas universales de atención médica y de cuidado en un largo plazo y mejorando la sostenibilidad de los sistemas de seguridad social y pensiones».

Esperanza de vida

La esperanza de vida alcanzó los setenta y dos con ocho años en dos mil diecinueve, una mejora de prácticamente 9 años desde mil novecientos noventa. Se proyecta que las reducciones futuras de la mortalidad se van a traducir en una longevidad mundial promedio de cerca de setenta y siete con dos años de media para dos mil cincuenta.

No obstante, la ONU solicita no perder de vista las grandes desigualdades entre países y zonas del mundo: en dos mil veintiuno, la esperanza de vida de los países menos desarrollados era siete años menor que el promedio mundial.

La pandemia de coronavirus ha perjudicado a estos indicadores. En dos mil veintiuno, la esperanza de vida mundial cayó a los setenta y uno años de media. A su vez, la COVID-diecinueve ha reducido la natalidad y la movilidad humana, como la migración internacional.

Guterres, por su lado, ha instado a la comunidad internacional a «trabajar de forma conjunta para conseguir la igualdad y solidaridad para asegurar que el planeta reemplaza las necesidades de las futuras generaciones» y ha pedido «resguardar los Derechos Humanos y la capacidad de todos y cada uno de los individuos de tomar resoluciones informadas sobre la resolución de tener hijos no», ha protegido.

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