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jueves 28 octubre 2021
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Llevar mascarilla, ¿por ti o bien por el resto?

La protección de la propia salud acostumbra a ser un motivo esencial para llevar de forma voluntaria una mascarilla a lo largo de la pandemia. No obstante, para los más jóvenes el deSeo de resguardar a el resto juega un papel definitivo en su resolución de llevar una mascarilla, conforme una investigación publicado en ‘PLOS ONE’ por un equipo interdisciplinar de economistas y científicos del comportamiento y la salud de Alemania y Suiza, basado en una encuesta efectuada a empleados de 2 centros de salud suizos.

Los resultados del estudio sugieren que las campañas de salud pública se favorecerían de estrategias de comunicación concretas, tanto en el contexto del empleo de mascarillas a lo largo de la pandemia de Covid-diecinueve como en el futuro.

Frente a la persistencia de la pandemia de Covid-diecinueve, los gobiernos de todo el planeta han recomendado o bien ordenado el empleo de mascarillas en espacios públicos, por lo menos provisionalmente. Si bien los descubrimientos científicos confirman que el empleo de mascarillas salva vidas a lo largo de la pandemia, el apoyo del público a esta medida, como la predisposición a utilizar mascarillas, difieren extensamente.

Para investigar qué motiva a las personas a llevar de manera voluntaria una mascarilla, los economistas y también estudiosos del comportamiento doctores Ankush Asri, Viola Asri, Baiba Renerte y el maestro Urs Fischbacher de la Universidad de Constanza, en Suiza, en cooperación con coautores del ámbito sanitario, efectuaron una encuesta entre ochocientos cuarenta empleados de 2 centros de salud suizos. Aparte de las preguntas sobre el comportamiento de empleo de la máscara, se solicitó a los participantes que autoevaluaran su comportamiento de peligro y su altruismo.

En las primeras fases de la pandemia, el personal sanitario era un conjunto conveniente para este estudio pues tenía buen acceso a las mascarillas, estaba habituado a llevarlas y estaba bien informado sobre el coronavirus. «La uniformidad de estos factores prácticos, que asimismo pueden influir en la resolución de llevar una mascarilla, nos dejó centrarnos en explorar otras posibles motivaciones entre los encuestados», explica la doctora Baiba Renerte.

La encuesta se hizo en el mes de junio y julio de dos mil veinte, una vez que la primera avalancha de infecciones de SARS-CoV-dos hubiese remitido en Suiza. Las zonas en las que se hallan los 2 centros de salud tuvieron tasas de infección diferentes a lo largo de la primera ola de la pandemia: una tuvo tasas de casos más altas y la otra más bajas.

Sin embargo, en el instante de la encuesta se habían establecido exactamente las mismas disposiciones en las dos regiones: En el trabajo, era obligatorio que el personal de los centros de salud llevase una mascarilla, al paso que el empleo de una mascarilla en los espacios públicos era en buena medida voluntario.

«Nuestras encuestas muestran que la autoprotección es, por norma general, una motivación esencial para llevar mascarillas», notifica el doctor Ankush Asri. Los resultados confirman, de hecho, que son más las personas que se describen a sí como reluctantes al peligro que llevan de manera voluntaria una mascarilla protectora que las que se describen a sí como personas que aceptan peligros. En las dos zonas, los resultados fueron exactamente los mismos, con independencia del grado de afectación de cada zona por la primera ola de la pandemia.

En un análisis más detallado de los datos de la encuesta, en el que se distinguió además de esto entre los empleados menores y mayores de cuarenta y cinco años, los estudiosos hallaron otra motivación esencial. Entre los menores de cuarenta y cinco años de la zona más perjudicada, existía una relación entre el altruismo autocalificado y el comportamiento de empleo de la máscara: Un mayor porcentaje de los empleados más jóvenes que se describían a sí mismos como altruistas afirmaron llevar de manera voluntaria máscaras, en comparación con los que se consideraban menos altruistas.

«Interpretamos esta relación de manera que la motivación central para llevar mascarillas en el caso de los empleados de mayor edad es eludir inficionarse, puesto que corren más peligro de padecer una infección grave. Los empleados más jóvenes, en cambio, pueden estar menos preocupados por inficionarse a sí mismos que por inficionar a alguien con mayor peligro», ofrece la doctora Viola Asri como posible explicación de la observación.

Las diferencias en las motivaciones entre conjuntos de población, como las que se midieron acá, podrían ser relevantes para las campañas de información destinadas a aconsejar comportamientos relacionados con la salud al público generalmente, así sea en el contexto de la pandemia de Covid-diecinueve o bien en otras situaciones. Por tanto, deberían tenerse en cuenta, cuando se conozcan, para conseguir el mayor impacto posible, concluyen los autores.

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