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jueves 24 noviembre 2022
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Los especialistas advierten: los españoles duermen poco y mal

Los expertos en sueño piensan que en España se duerme mal y poco y que se prefiere tomar una pastilla que mudar algunos hábitos; una de las soluciones más buscadas es la melatonina que, si bien no tiene efectos secundarios relevantes, tomada mal y cuando no toca la transforman en un antídoto inútil.

«Sea como sea el porcentaje que tenga, lo que aconsejamos es que haya detrás un médico que decida de qué manera tomar melatonina, que intrínsecamente no es ni buena ni mala, mas si está mal indicada no va a valer para nada«, apunta a EFE Óscar Sans, responsable de la Unidad de Trastorno del Sueño del Centro de salud Sant Joan de Déu de Barna. «Se hace un consumo excesivo de melatonina por el hecho de que sabemos que daño no nos hará», apunta la organizadora de la Unidad Multidisciplinar del Sueño del Centro de salud Universitari Vall d’Hebron, Odile Romero, que añade: «Debes saber realmente bien en qué momento la debes señalar, a la hora que la debes señalar y la dosis y el tipo que debes señalar, y esto es lo que no se hace bien; la gente toma cualquier clase de melatonina».

Incremento del consumo

La melatonina es una hormona natural segregada por la glándula pineal del cerebro que regula el ciclo sueño-vigilia del sueño; de forma exógena, se puede dirigir de dos formas, una a través de suplementos de liberación veloz y que no pueden superar los uno con nueve mg.

En el mercado existen multitud de productos sin receta que asisten a la relajación y el sueño a base de diferentes sustancias; conforme datos facilitados a EFE por la asesora Iqvia, el más vendido es un medicamento de doxilamina, seguido de dos complementos que poseen melatonina. Uno de ellos prácticamente tresdobló su comercialización en dos mil veintiuno y en lo que llevamos de dos mil veintidos se ha aumentado ya un dieciocho por ciento con respecto al año precedente. Las ventas de esta clase de productos han ido en incremento progresivo en los últimos tiempos al pasar de los once con uno millones en dos mil veinte a los once con siete millones en dos mil veintiuno (un seis por ciento más) y de ahí a doce con uno millones este dos mil veintidos (un tres por ciento más).

Desde dos mg de melatonina, son fármacos de liberación diferida; demandan prescripción -si bien no están costeados por el Sistema Nacional de Salud (SNS)-, y están indicados para pequeños con trastorno del fantasma autista (TEA) o de déficit atencional e hiperactividad (TDAH) y para mayores de cincuenta y cinco años con una minoración de la secreción endógena.

La melatonina de liberación veloz podría considerarse, aclara Romero, para adelantar la fase de comienzo del sueño en quienes la tienen retrasada, mitigar el ‘jet lag’ o los turnos laborales. Mas, en todo caso, debería hacerse bajo control médico por el hecho de que a lo que a uno puede irle bien, a otro es posible que no tanto.

Abuso de suplementos

Últimamente, la Sociedad De España del Sueño (SES); la Asociación De España de Pediatría (AEP), la Sociedad De España de Pediatría Extrahospitalaria y de Atención Primaria (SEPEAP), la Asociación De España de Pediatría de Atención Primaria (AEPap) y la Sociedad De España de Medicina neurológica Pediátrica (SENEP), han alertado del «uso y el abuso» de preparados de melatonina en la población infantil.

«Muy frecuentemente -narra Sans, organizador del conjunto de trabajo de Pediatría de la SES-, y frente a la complejidad de empezar o sostener el sueño de los pequeños, se les da melatonina sin preguntar anteriormente a los profesionales sanitarios». Y melatonina «mal dada, a dosis equivocadas y cuando no toca puede no tener ningún efecto», y si bien los inconvenientes para la salud son poco relevantes, al final «lo que vamos a haber hecho es dar melatonina a nuestro hijo sin dársela«.

Diferente es el caso de pequeños con TEA o TDAH, que no obedece a «un capricho de los progenitores», si bien están forzados a encarar los altos costos del fármaco, de ahí que estas sociedades hayan pedido que pase a financiarse por el sistema público.

Los pequeños duermen poco, no mal

¿A qué señales han de estar atentos para saber si verdaderamente sus hijos tienen inconvenientes de sueño? Por servirnos de un ejemplo, que tarde más de una hora en dormirse si se ha recostado a una hora conveniente o a los despertares nocturnos. Y asimismo a síntomas diurnos como irritabilidad o mal humor al despertar, minoración del nivel de energía a lo largo del día o que los fines de semana se despierte después aun habiéndose recostado a exactamente la misma hora la noche precedente.

Sans considera que, más que dormir mal -si bien en el confinamiento por la pandemia sí apreciaron un pico-, los pequeños españoles duermen mucho menos de lo que deberían, sobre todo los adolescentes, en los que confluye la «tormenta perfecta», ya que son los últimos en irse a dormir mas son los primeros en empezar las clases.

A eso hay que sumar un mal uso de la tecnología y de las pantallas, cuya luz hace que se inhiba la secreción de melatonina interna, haciendo que se retrase aún considerablemente más la fase de comienzo del sueño que ya de por sí tienen retrasada biológicamente.

Preferimos las pastillas

Todo ello se puede aplicar a los adultos: conforme la SES, entre un veintiocho por ciento y un cuarenta y ocho por ciento de la población tiene inconvenientes para dormir en algún instante, que se transforman en un insomnio crónico -aquel que dura más de tres meses- para el diez por ciento , unos cuatro,7 millones de ciudadanos.

«Los españoles no valoramos lo bastante el sueño: hemos comenzado a hacerlo con el ejercicio y tener una vida sana, mas no le damos demasiada relevancia a dormir bien» en una sociedad donde cenar o quedar a horas tardías aun a sabiendas de que se debe madrugar es muy frecuente, arguye Romero, que integra el conjunto de trabajo de insomnio de la SES.

Mudar determinados hábitos contribuiría a progresar la calidad del sueño, y tampoco tienen por qué ser radicales, sino más bien más relacionados con la construcción de buenas rutinas.

El primer tratamiento para el insomnio es la terapia cognitivo ideal, mas «precisas una participación activa del paciente y que cumpla la normativa»; no obstante, la mayor parte de las veces «no están prestos a proseguirla por el hecho de que es más simple tomarse una pastilla que, además de esto, genera un efecto calmante más agradable, por lo que se terminan medicalizando considerablemente más de lo preciso».

Conforme con la información proporcionada por Iqvia, entre dos mil veinte y dos mil veintidos, las ventas de tranquilizantes han aumentado un cuatro por ciento -de cincuenta y nueve con dos millones a sesenta y uno con cuatro millones-. Los 3 medicamentos líderes en este periodo pertenecen al conjunto de las benzodiazepinas.

La mala fama de dormir

Hace unas semanas el Partido Socialista llevó este tema al Congreso a través de una PNL que insta al Gobierno a «examinar y plantear soluciones a las necesidades formativas de los expertos en ciencias de la salud con relación a los trastornos del sueño y desarrollar los contenidos formativos precisos para permitir la prevención y una atención integral, multidisciplinar y adaptada de este problema médico».

«Cada vez tenemos más patentiza de que dormir menos de 5 horas puede acrecentar a medio y a largo plazo el peligro de padecer enfermedades y, no obstante, sacrificamos horas de sueño de forma voluntaria» pues, aparte de los horarios tardíos, en nuestra cultura «no está bien visto dormir mucho», lamenta el neurofisiólogo clínico.

Su compañera de especialidad coincide: «Es un problema médico pública». «Aún se cree que dormir es perder el tiempo. Falta mucho camino por recorrer», censura.

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