22.6 C
Madrid
sábado 31 julio 2021
Inicio Sociedad Los sicólogos piensan que eliminar el tapabocas combatirá la fatiga

Los sicólogos piensan que eliminar el tapabocas combatirá la fatiga

Ninguna acción es tomada y también interpretada de exactamente la misma forma por 2 personas diferentes. Esto, consideran los sicólogos, va a tener su demostración frente al fin de la obligación de las mascarillas al aire libre el próximo veintiseis de junio. Y no es cuestión de ver el vaso medio lleno o bien medio vacío, sino más bien de sentimientos tan extremos como la alegría excesiva «con la sensación de que esto ya ha terminado» o bien «el temor que puede provocar ansiedad al sentirse desamparado frente al riesgo».

«La primera sensación es que hay ilusión, mas no todo el planeta lo va a festejar con exactamente la misma alegría», explica la sicóloga clínica, Consuelo Tomás. La especialista recuerda que, al comienzo, cuando primero se aconsejó su empleo y después se hizo obligatorio, «hubo mucho desconcierto, mas por la situación de gravedad que habíamos vivido se admitió de forma mayoritaria».

«Hay bastantes personas que van a estimar prematura la resolución»

No obstante, ahora, «el escenario es completamente diferente». En este sentido está el avance de la vacunación, mas sobre todo, «un cansancio de las personas cara las limitaciones que se ve en ciertos trastornos sicológicos». Es la conocida «fatiga pandémica«. De este modo, conforme considera Tomás, el fin de la obligación de esta prenda en los espacios abiertos «produce ilusión y ayuda a calmar esta sensación de cansancio, puede representar un respiro».

Mas este reposo piensa que no va a ser compartido por todo el planeta. «Hay bastantes personas que van a estimar prematura la resolución, que tendrán temor a contagiarse y que van a tardar más en quitarse las mascarillas», asegura la especialista en salud mental. Sería algo afín al conocido como síndrome de la cabaña que padecieron ciertas personas al terminar la cuarentena por el miedo a salir a la calle.

Para Tomás, el peligro para estas personas es que terminen produciendo cuadros de ansiedad «frente a la sensación de estar conminados, de sentirse en riesgo». Por esta razón, señala que lo mejor es que «esas personas sientan que las resoluciones están avaladas por personal sanitario» o bien, al contrario, que «lo peor que podría acontecer es que haya discrepancia y desconcierto pues produciría más inseguridad».

Alén de la «ilusión» que se producirá o bien el «exceso de confianza» que podría relajar el cumplimiento del resto de medidas, la sicóloga clínica resalta que el fin de las mascarillas va a mejorar la socialización. «Ganará mucho la comunicación no verbal, mas asimismo la verbal», apunta Tomás quien señala que la niñez y la adolescencia van a ser los que más festejen el fin de esta medida por el hecho de que, además de esto, «son los que más se relacionan en exteriores».

«Los contagios son residuales»

Por la parte epidemiológica, el catedrático de Inmunoparasitología de la Universidad de Valencia, Rafael Toledo, se muestra conveniente a medida. «Se podría haber quitado ya antes», señala recordando que en ciertos países europeos la mascarilla no era obligatoria al aire libre «y los números han sido muy afines a los de España». «Los contagios en exteriores son casi residuales», incide mientras que apunta que no es exactamente lo mismo «ir andando por la calle donde solo te cruzas un segundo con una persona, que estar en un lugar rodeado de gente, un buen tiempo y sin moverse».

Dejar respuesta

Por favor introduce tu comentario.
Por favor introduce tu nombre aquí.