Natalio Grueso, condenado a 8 aos de crcel por el ‘caso Niemeyer’

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El exdirector del Centro Niemeyer, Natalio Grueso, ha sido condenado a 8 años de cárcel por las irregularidades que se le imputan en su etapa al frente del centro cultural. El tribunal ha concluido, a la vista de las pruebas y sesiones orales del juicio llevadas a cabo el año pasado, que es autor de un delito continuado de malversación de caudales públicos en concurso con otro continuado en falsedad en documento mercantil.

La Sección Tercera de la Audiencia Provincial, que juzgó el caso, atribuye al agente de viajes José María Vigil un delito de estafa en concurso con otro continuado de falsedad en reportaje mercantil, por los que le impone una condena de 7 años y medio de prisión.

El exsecretario de la Fundación del Niemeyer, José Luis Rebollo, cometió un delito continuado societario, considera el tribunal, que lo condena a un par de años de cárcel.

Quedan exculpados la exmujer de Grueso, Judit Pereiro bien (se le procesó como presunta cómplice de malversación) y el exjefe de producción del Niemeyer, Marc Martí, al que se le retiró la acusación en la última sesión del juicio. La sentencia no es firme y contra ella cabe recurso frente al Tribunal Supremo.

La sentencia, de trescientos cincuenta y cinco páginas, ha sido notificada a la primera hora de este martes.

El juicio del ‘caso Niemeyer’ quedó visto para sentencia en el mes de septiembre de dos mil diecinueve. El fiscal Alejandro Cabaleiro y la acusación particular, al cargo de la Fundación del Niemeyer, sostuvieron la solicitud de once años de prisión para el exdirector del Niemeyer, Natalio Grueso, al ver demostrado que cometió un delito continuado de malversación en documento mercantil y societario, este último con relación a otro de insolvencia punible.

Asimismo sostuvieron la acusación para el resto de los acusados: el agente de viajes José María Vigil (ocho años); la exmujer de Grueso, Judit Pereiro (un par de años y 6 meses) y el exsecretario de la Fundación del Niemeyer, José Luis Rebollo (un par de años y 3 meses). Las defensas solicitaron la absolución.

El tribunal concluye que Grueso «produjo gastos extraños a los fines de la Fundación Niemeyer a lo largo de todo el tiempo que duró su relación laboral, disponiendo de sus fondos en beneficio propio, de sus familiares, amigos y terceros de su ambiente, tal y como si de su propiedad fuesen, en menoscabo de la Fundación Niemeyer».

De esta forma, «sirviéndose de la cooperación del asimismo acusado José María Vigil, con el que sostenía amistad desde hacía años, ordenaba y autorizaba el gasto que suponía la contratación de desplazamientos por vía aérea y terrestre, y estancias hoteleras en favor de familiares y allegados de su ambiente y con el objetivo de conseguir que las facturas y demás documentos acreditativos del gasto no reflejaran la genuina realidad del servicio prestado, la auténtica identidad de las personas que gozaron del mismo, la adecuada data en la que fue prestado o bien sus costos globales», recoge la sentencia.

Los dos, siempre y en todo momento conforme el documento, «se concertaron para crear, unas veces facturas absolutamente falsas y, otras, con perturbación substancial de sus conceptos con indicación de viajes a nombre de trabajadores de la Fundación Niemeyer que aquellos no habían efectuado, lo que dejaba que unas no se reflejaran en las cuentas anuales, y otras se reflejaran como conceptos falsos».

El tribunal asimismo ve demostrado que Natalio Grueso alteró la realidad contable y financiera de la Fundación Niemeyer «con la participación activa desde el año dos mil nueve de José Luis Rebollo». Se produjo «una ficción de normalidad en su coyuntura económica y de eficiencia de administración que no se acomodaba a la realidad, ni reflejaba la auténtica dimensión de la crisis por la que atravesaba la Fundación Niemeyer». Conforme la sentencia, el letrado «participó en forma proactiva en la proyección distorsionada de la Fundación, que no se correspondía con la realidad».

El delito de insolvencia punible que las acusaciones imputaban al gestor cultural no está probado, a juicio de la Sección Tercera, que exculpa a Grueso de esta acusación.

Sobre la supuesta implicación de Judit Pereiro en las irregularidades, el tribunal no ve prueba alguna que la confirme, a pesar de que «consiguió evidentes beneficios que se concretan en el disfrute de los viajes».

El fallo incluye el pago de multas y también indemnizaciones por la parte de los condenados y asimismo inhabilitaciones. El tribunal impone a Grueso «la inhabilitación absoluta para contratar con las administraciones públicas o bien entidades del campo público a lo largo de 8 años», multa de veinte euros al día a lo largo de 12 meses, exactamente la misma sanción económica que se ordena para José María Vigil y José Luis Rebollo.

El gestor cultural y el agente de viajes deben indemnizar a la Fundación del Niemeyer en la cantidad de setenta y 8 y ochocientos diecinueve euros en que se valoran los daños y perjuicios ocasionados a la entidad. José María Vigil va a deber abonar treinta y 6 y cuatrocientos cincuenta y dos más. En los dos casos, la responsabilidad civil subsidiaria recae sobre Viajes El Corte Inglés, empresa para la que trabajaba Vigil.

El Centro Cultural Niemeyer contrajo una esencial deuda con distribuidores y administraciones públicas a lo largo de los años en que el complejo cultural estaba dirigido por Natalio Grueso, deuda que se ha reducido a poco más de un millón de euros.

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