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jueves 24 noviembre 2022
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Pensilvania: clave del Senado y laboratorio para Trump

A un par de semanas de las trascendentales elecciones de mitad de orden en USA los ojos de todo el país se vuelven nuevamente cara Pensilvania. El estado bisagra apunta una vez más a ser definitivo, esta vez en la disputada riña por el Senado, la cámara que los demócratas controlan solo por el voto de la vicepresidenta, Kamala Harris y donde el ocho de noviembre se votan treinta y cinco de los cien escaños.

Mas Pensilvania es asimismo donde tiene singular atención puesta Donald Trump, que pretende contestar allá la estrategia de dos mil veinte de cuestionar y desafiar resultados desfavorables, utilizando esa nueva cruzada como “ensayo general” de una potencial carrera presidencial en dos mil veinticuatro. Y el estado cuyo apodo es “la piedra angular” está de nuevo en el centro de unas elecciones y, tal vez, en el epicentro de otro seísmo político.

La carrera al Senado

Las fallas de ese terremoto se han ido moviendo en los últimos meses. Hace no tanto John Fetterman, el vicegobernador que es aspirante demócrata al Senado, llevaba una cómoda ventaja de más de diez puntos sobre el doctor Mehmet Oz, un cardiólogo que fue popular figura mediática ya antes de dar el salto a política y conseguir, con el respaldo de Trump, la nominación republicana.

Con sus dos metros de estatura, tatuajes, perilla, su gusto por bermudas deportivas y sudaderas con capucha, Fetterman es un demócrata de imagen singular. Progresista mas con la experiencia de trece años como regidor de Braddock, una pequeña localidad cerca de Pittsburgh perjudicada por la desindustrialización y en mayoría de población negra y de reducidos ingresos, Fetterman conectaba con la clase trabajadora y con sus preocupaciones era visto como una buena opción de recobrar a votantes rurales de Trump en un estado que Biden ganó en dos mil veinte estado por solo un punto, apoyado en especial por los centros urbanos.

Mas Fetterman, que padeció un ictus en el mes de mayo inmediatamente antes de las primarias y arrastra secuelas con inconvenientes de entendimiento auditiva y de expresión, ha ido viendo como su contrincante acortaba las distancias. El campo republicano cuestionaba la capacidad del demócrata de estar física y cognitivamente recuperado y dispuesto para desempeñar el cargo. Mas además de esto el doctor Oz iba avanzado entre un electorado que, como a nivel nacional, da alas en esta recta final de campaña a los republicanos, que centran su mensaje en la inflación, la lucha contra el crimen o la inmigración, cuestiones en las que Oz acusa a Fetterman de sostener situaciones “extremistas” y “radicales”.

Así la riña ha llegado a ponerse al rojo, haciendo que la lucha por el escaño en Pensilvania, de donde se retira el miembro del Senado republicano moderado Pat Toomey, esté marcada al lado de las de Georgia, Nevada, Wisconsin, Arizona y Ohio como las que definirán el control de la Cámara Alta.

En esas circunstancias se llegaba este martes de noche a un discute entre Fetterman y Oz, un frente a frente donde los aspirantes han reproducido en persona los agrios ataques que llevan meses librando en anuncios y mensajes. Era un duelo que el demócrata se había resistido a librar frente a las cámaras y en el que se habían habilitado medidas singulares, como poner unas pantallas donde Fetterman podía leer por escrito transcripciones instantáneas de lo que afirmaban los moderadores y Oz. Y conforme ciertos demócratas, habría sido mejor hubiese seguido negándose a discutir (los republicanos llevaban meses pidiendo más de un discute y que alguno se celebrara ya antes del diecinueve de septiembre, cuando comenzó el voto adelantado en Pensilvania).

Si bien como ha hecho en sus rigurosamente controlados y limitados actos públicos el aspirante ha insistido en que está en el camino de la restauración y dispuesto para servir, como han atestiguado sus médicos, a lo largo de la hora del discute han quedado en patentiza sus inconvenientes de expresión, con serias contrariedades para articular su alegato o hallar palabras. Esos apuros han sido singularmente significativos cuando ha abordado sus situaciones políticas sobre el ‘fracking’ y ha titubado y dado una contestación inconexa a una pregunta sobre declaraciones del pasado donde rechazaba la técnica de extracción hidráulica, que es esencial para la economía de Pensilvania y que ahora apoya.

La actuación de Fetterman, que jamás ha sido un enorme comunicador mas además de esto se medía a un hombre que tuvo a lo largo de trece años su programa de TV y se maneja con soltura extrema frente a las cámaras, ha sido incómoda. Ha llegado a ser definida en Axios de “dolorosa”. Y que en el discute, como hasta el momento, el demócrata no haya querido comprometerse a hacer públicos los informes médicos completos sobre su estado no va a asistirle.

De qué manera reaccionarán los votantes está por ver, mas el encuentro asimismo ha servido para rememorar dos propuestas políticas muy, muy diferentes. Fetterman, por poner un ejemplo, ha apoyado la subida del sueldo mínimo de los siete con veinticinco dólares americanos actuales en Pensilvania a 15; Oz, por su lado, ha protegido que “las fuerzas del mercado se han encargado ya de subirlo”. Y si bien en todo el país se ha estado diluyendo la movilización en rechazo a la resolución del Tribunal Supremo de derogar la protección constitucional al derecho al aborto que en verano dio un impulso a los demócratas, estos indudablemente van a tratar de explotar las palabras del Doctor Oz a lo largo del discute. Si bien desde el instante en que ganó las primarias ha moderado algo sus radicales posturas (llegó a decir que cualquier interrupción embarazo “sigue siendo asesinato”), este martes declaró que la resolución deben tomarla “mujeres, médicos y mandatarios políticos locales”.

La estrategia de Trump

Los sondeos ya antes del discute muestran a Fetterman solo dos puntos sobre Oz, en el margen de fallo de las encuestas. Y esa ajustada carrera no tiene en desequilibrio solo a los demócratas. El expresidente Trump ha estado sosteniendo asambleas en persona y llamadas con aliados, activistas y abogados en las que se preparan planes para desafiar los resultados electorales si Oz no gana con contundencia a Fetterman o si el recuento exactamente el mismo ocho de noviembre o después está ajustado.

La idea, conforme descubrió la gaceta ‘Rolling Stone’, es contestar el reto que ya efectuó en las presidenciales del dos mil veinte al recuento en Pensilvania y en feudos urbanos demócratas como Filadelfia. Y una fuente de la gaceta que ha hablado con Trump de ese potencial escenario ha dicho que el exmandatario ve ese reto a los resultados de las elecciones de mitad de orden como “un ensayo general” de su posible campaña presidencial en dos mil veinticuatro.

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