21.7 C
Madrid
martes 28 septiembre 2021
Inicio Salud ¿Qué ocurre en nuestro cerebro mientras que dormimos?

¿Qué ocurre en nuestro cerebro mientras que dormimos?

Desde la llegada de la pandemia de Covid-diecinueve el sueño ha alterado en el mundo entero, esencialmente de 2 formas. Para la mayoría de las personas esta pandemia ha supuesto un periodo en el que se han aumentado los capítulos de insomnio, su sueño es más agitado o bien fragmentado, y en el que hay más pesadillas.

«Esto no es sorprendente desde el momento en que bastantes personas presentan con esta pandemia más ansiedad por su porvenir, temor al contagio o bien desempleo, como depresión debido a la soledad y a las contrariedades económicas que debemos encarar en esta temporada», destaca Sidarta Ribeiro, un neurocientífico brasileiro, autor de más de cien artículos científicos y cinco libros, como maestro de Neurociencia y vicedirector del Instituto del Cerebro de la Universidad Federal de Río Grande del Norte (Brasil).

Exactamente, nos otorga esta entrevista por el hecho de que ha publicado últimamente ‘El oráculo de la noche’ (Discute), un manual en el que aborda la historia y la ciencia de los sueños. En ella, nos desvela que, al contrario, para aquellos suficientemente agraciados que tuvieron los medios materiales y sensibles para ponerse en cuarentena apropiadamente en casa, «para aquellos individuos privilegiados que se encararon bien a la nueva situación y experimentaron un feliz regreso al núcleo familiar y a las labores del hogar», este último año ha marcado una vuelta a un sueño «sano y salvo«, a unas siestas saludables por la tarde.

Con esto, Ribeiro explica que mientras que dormimos nuestro cerebro se recobra de la dura actividad del día, efectúa una limpieza de toxinas, restituye biomoléculas, genera hormonas y restaura las conexiones neuronales. «En consecuencia, los recuerdos se alteran de forma profunda con el sueño a fin de que se guarden para la posteridad, se borren claramente, o bien se mezclen para producir nuevas ideas. Hay 4 fases diferentes durante una noche de sueño, incluyendo el sueño de movimientos oculares veloces (REM), cuando el sueño alcanza un pico. El sueño REM domina la segunda mitad de la noche y es fundamental para el procesamiento sensible y la inventiva», sostiene este especialista.

Para bastantes personas en el mundo entero, los sueños no tienen función alguna, conforme advierte cuando, en su entender, muchos ni tan siquiera recuerdan sus sueños y mucho menos charlan de ellos con familiares, amigos o bien colegas. «No obstante, soñar es tan natural como respirar y comer, y de suma importancia para la flexibilidad cognitiva que subyace a la adaptación a los retos», advierte el neurocientífico brasileiro.

En lo que se refiere a de qué forma se configura un sueño, Ribeiro señala que pueden verse muy perjudicados por nuestra actitud hacia ellos: «En la cultura occidental, el sueño ha sido acorralado y degradado, y cuando los sueños se recuerdan, en general es como una experiencia involuntaria, algo pasivo que les sucede a los soñadores mas que no es ocasionado por ellos».

Al contrario, asevera que entre los pueblos que valoran y practican el arte de soñar, como las poblaciones originarias amerindias y australianas, los sueños son ocasiones activas y también intencionales para viajar, solucionar inconvenientes y aprender algo nuevo. «La configuración del sueño es una posibilidad toda vez que uno se duerme, mas se precisa mucha práctica para tomar el control total de los sueños, volverse lúcido dentro de ellos y crear escenarios y resultados», señala.

Preguntado sobre por qué razón soñamos lo que soñamos, Ribeiro reconoce que los sueños brotan del inconsciente, esto es, de la gran compilación de recuerdos que formamos, alteramos y transportamos a lo largo del tiempo.

«Aunque los sueños reflejan la activación eléctrica de neuronas implicadas en la codificación de recuerdos concretos, asimismo están influidos por la dopamina, un neurotransmisor que nos deja buscar estímulos gratificantes y eludir los aversivos, al unísono que un mecanismo clave para la producción de deSeos y de temores. En ocasiones, los sueños simulan deSeos o bien temores que se transforman en realidad, y cuando eso sucede, nos sentimos verdaderamente sorprendidos por ellos. En otras ocasiones, no obstante, los sueños semejan estruendosos y poco relevantes», reconoce el científico brasileiro.

En lo que se refiere a por qué razón solo de vez en cuando recordamos lo soñado, asevera que a lo largo del sueño REM, el neurotransmisor noradrenalina no se libera en el cerebro. «Como consecuencia, se vuelve realmente difícil retener los recuerdos. En el momento en que nos despertamos por la mañana no hay noradrenalina libre, las imágenes del último sueño son sutiles y desaparecen velozmente si nos movemos, empezamos una charla o bien examinamos el e mail. Si uno desea rememorar bien sus sueños es esencial entender la relevancia clave de generar un informe de sueños ya antes de separarse de la cama», destaca.

Por otra parte, resalta que, seguramente, comenzamos a soñar desde el instante en que somos embriones en la barriga de nuestras madres. «Desde este instante, así sea a lo largo del sueño o bien a lo largo de la vigilia, el sueño jamás se detiene verdaderamente. No obstante, de la misma manera que las estrellas siempre y en toda circunstancia están en el cielo mas no se pueden ver a lo largo del día debido al apabullante brillo del sol, es bastante difícil apreciar los sueños con los ojos bien abiertos», reconoce.

¿Qué ocurre con las pesadillas?

Ahora bien, preguntamos a Sidarta Ribeiro por las pesadillas, por qué razón ciertas personas las sufren, y cuál es verdaderamente su papel. Apunta acá que bastantes personas experimentan de noche una continuación de sus ansiedades y temores diarios. «Las pesadillas, de forma frecuente, reflejan sufrimiento sensible y la necesidad de amoldarse a amenazas reales, mas el contenido de los sueños acostumbra a ser metafórico y se requiere mucha introspección para interpretar apropiadamente el sueño», apunta.

Por su parte, apunta que la capacidad de mantener un sueño a lo largo de múltiples minutos seguramente empezó a evolucionar en los mamíferos hace doscientos veinte millones de años, como una forma de reactivar y de recombinar recuerdos, y de esta forma simular posibles futuros, o sea, escenarios potenciales de lo que está por venir.

«Este ‘oráculo probabilístico’, un intento neurobiológico de pronosticar el mañana’, basado en el el día de ayer, dio a nuestros ancestros mamíferos esenciales ventajas ecológicas. Considerablemente más últimamente, en algún punto temprano del estirpe humano, la capacidad de soñar se enriqueció con la capacidad de charlar y, por consiguiente, compartir sueños. La posibilidad de contar sueños dejó su propagación entre individuos y mejoró enormemente la capacidad de nuestros ancestros para unirse en torno al cumplimiento de visiones para superar retos», sigue el neurocientífico.

Con esto, sentencia que la pandemia Covid-diecinueve, la crisis climática y el incremento de la desigualdad social son retos que ponen en gran riesgo a todos en el planeta. «Más que jamás, precisamos soñar narrativas colectivas de protección y sanación si deseamos conseguir una buena restauración de este desastre planetario», concluye Ribeiro.

Dejar respuesta

Por favor introduce tu comentario.
Por favor introduce tu nombre aquí.