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domingo 20 junio 2021
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Rato lamenta ir a juicio sin ser acusado de los delitos por los que fue detenido en dos mil quince

El exvicepresidente del Gobierno bien Rodrigo Rato ha lamentado este viernes tener que sentarse sobre el banquillo por la investigación sobre el origen de su fortuna, pese a que no se le acusa de ninguno de los delitos que motivaron su detención en el mes de abril de dos mil quince.

El exministro, que se ha alejado hasta los juzgados madrileños de la plaza de Castilla para recoger el auto de apertura de juicio oral, ha asegurado que los delitos fiscales que se le atribuyen hacen referencia a trabajos profesionales realizados por medio de sociedades, una práctica frecuente en profesiones liberales, y que en otros casos, como expresidentes del Gobierno o bien exministros del presente Ejecutivo, jamás han sido llevados por la vía penal.

El caso empezó en la primavera de dos mil quince, a instancias de la ONIF, Oficina Antifraude dependiente de Hacienda, que alertó a la Fiscalía de la villa de Madrid de irregularidades en el patrimonio del expresidente de Bankia y dio sitio a un proceso que empezó con la detención de Rato.

Conforme han informado a Efe fuentes jurídicas, una de las defensas ha recurrido el importe de las fianzas impuestas al no comprender los criterios en los que se había basado el juez para cuantificarlas, a lo que el titular del juzgado ha argumentado que fueron fijadas dependiendo del escrito de acusación de la Fiscalía Anticorrupción.

Una explicación que no ha persuadido a esta defensa, que ha anunciado un recurso de apelación frente a la Audiencia Provincial de la capital española.

Exactamente las mismas fuentes aseguran que el periodo para abonar la fianza, que de entrada cumplía el lunes próximo, deberá postergarse a la espera de que la sala tome una resolución.

En su auto de apertura de juicio oral, el juez impuso más de doscientos veinte millones de euros de fianza al conjunto de los acusados, que contaban para esto con un plazo de un día para asegurar futuras responsabilidades; de no hacerlo, el juzgado dictará el embargo de sus recursos.

La más elevada recae, exactamente, sobre Rato, al que se piden sesenta y cinco con uno millones de euros.

El caso empezó en la primavera de dos mil quince, a instancias de la ONIF, Oficina Antifraude dependiente de Hacienda, que alertó a la Fiscalía de la capital española de irregularidades en el patrimonio del expresidente de Bankia y dio sitio a un proceso que empezó con la detención de Rato.

La demanda de Antifraude se generaba apenas veinticuatro horas una vez que el catorce de abril trascendiese que el exvicepresidente era investigado por la unidad de inteligencia financiera, el Sepblac, dependiente del Ministerio de Economía, por un posible delito de blanqueo tras acogerse en dos mil doce a la amnistía fiscal a la que se adhirieron treinta impositores.

6 años tras aquella demanda inicial, el caso se ha saldado con veinta acusados, personas físicas y jurídicas entre aquéllas que se hallan no solo Rato sino más bien asimismo alguno de sus allegados, como el que fuera su «mano derecha» en Bankia, José Manuel Fernández Norniella, su cuñado Santiago Alarcó, o bien el letrado Domingo Plazas.

Asimismo sus supuestos testaferros, Miguel Ángel Montero y Alberto Portuondo, y su secretaria personal, Teresa Arellano.

La Audiencia de la capital española va a ser el órgano encargado de juzgar al exministro por once delitos fiscales, blanqueo y corrupción entre particulares, este último a causa de los contratos de publicidad que Bankia adjudicó a las agencias Zenith y Publicis, aparentemente, a cambio de mordidas.

No de esta forma de la falsedad continuada y también insolvencia punible de la que le acusaba Anticorrupción en su escrito, y es que -arguyó el juez en su auto- en ningún instante ni las pesquisas ni la propia causa se han centrado en semejantes infracciones.

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