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jueves 28 octubre 2021
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Sánchez va a abrir el 40º Congreso del Partido Socialista rodeado de sus ministros y los barones

Quedan apenas un par de semanas a fin de que arranque el 40º Congreso Federal del Partido Socialista, en València. Las aguas bajan sosegadas y no se espera ningún sobresalto, ni en la tramitación de las enmiendas a la comunicación marco ni en las votaciones de los órganos. Pedro Sánchez tiene bajo control el partido, no hay oposición interna, no se cuestiona su liderazgo ni el proyecto. El foco del cónclave se ubicará, puesto que, en la recomposición de la ejecutiva, en la que se espera un recorte esencial y el lanzamiento de nuevos semblantes —combinado con el robustecimiento de la número 2, Adriana Lastra, y prácticamente de manera segura, del 3, Beatos Cerdán—, y en los mensajes que el partido proyecte.

Y Ferraz desea que este congreso asimismo hable mucho mediante sus fotografías. Ya se conocía una, la de Sánchez con sus precursores en el cargo de secretario general (los expresidentes Felipe González y José Luis Rodríguez Zapatero, aparte del exministro y exvicepresidente de la Comisión Europea Joaquín Almunia). Este miércoles se agregó otra, conforme adelantaron fuentes de la cúpula: la del jefe del Ejecutivo con sus ministros y sus barones. La bóveda, por consiguiente, persigue esa imagen de unidad interna, sostenida en múltiples patas: del Partido Socialista de el día de hoy con su poder en los territorios y en el Gobierno central, y del Partido Socialista de el día de hoy con el del pasado, destacando ese cordón umbilical con los precedentes gabinetes socialistas que hicieron «avanzar» España.

El 40º Congreso arranca el viernes quince de octubre en la Fira de València, a mediodía, con esta última fotografía. Sánchez y el núcleo duro de su dirección reunirán al consejo político federal —el viejo consejo territorial—, que integran todos y cada uno de los barones y presidentes autonómicos socialistas y que regula, desde dos mil diecisiete, el jefe de la Junta de Extremadura y secretario regional del partido, Guillermo Fernández Encalla. La novedad es que el presidente sumará a esa fotografía a sus ministros (los de su cuota, evidentemente), aun aquellos sin carnet, como la vicepresidenta primera, Nadia Calviño, o bien los titulares de Interior, Fernando Grande-Marlaska; Defensa, Margarita Robles, o bien Inclusión, José Luis Escrivá. Ejercitará de anfitrión el ‘president’ valenciano, Ximo Puig.

El consejo político federal ha sido citado en pocas ocasiones en estos últimos 4 años. Sánchez lo reunió por vez primera, tras el 39º Congreso Federal, el que lo entronizó tras las primarias que libró contra Susana Díaz y Patxi López, el once de noviembre de dos mil diecisiete, en la localidad madrileña de Alcalá de Henares. Cita anterior a la del máximo órgano de dirección del Partido Socialista Obrero Español, el comité federal. Ya no volvió a reunir a sus barones hasta tras el estallido de la pandemia. Primero, el dieciocho de mayo de dos mil veinte, en plena desescalada, y unos meses después, el once de septiembre. En los dos casos, de forma telemática. Asimismo fue virtual el comité federal del pasado enero, el que sirvió de espaldarazo a Salvador Illa como aspirante a las autonómicas catalanas.

Cierre de filas el tres de julio

El pasado tres de julio se reunió nuevamente exactamente el mismo órgano, por vez primera de forma presencial desde la crisis del covid, y se representó el respaldo total al nuevo líder andaluz y aspirante a la Junta, Juan Espadas, el relevo de Susana Díaz. No hubo cita anterior con los barones. A Sánchez no le hizo falta pasar por el consejo territorial para recabar de sus barones el apoyo a los indultos del ‘procés’. Las renuencias iniciales se fueron venciendo progresivamente, y en el comité federal del tres de julio, festejado con la ausencia, eso sí, de Guillermo Fernández Encalla (Extremadura), Javier Lambán (Aragón) y Emiliano García-Page (Castilla-La Mácula), se saldó con un cierre de filas con la estrategia del líder.

Sánchez va a abrir el 40º Congreso, puesto que, rodeado de sus barones y asimismo de su nuevo Ejecutivo, el que nació de la rehabilitación del pasado diez de julio. Ciertos secretarios regionales ya no proseguirán al frente del partido tras los cónclaves que proseguirán al federal. Con lo que esa fotografía va a ser una despedida para ciertos. No proseguirá, seguramente, Idoia Mendia que oficializó la semana pasada que deja las bridas del PSE, al frente del que le va a suceder Eneko Andueza, el presente portavoz en el Parlamento vasco.

Asimismo se va a ir el murciano Diego Conesa, al que relevará, muy seguramente, el exalcalde de Calasparra y actual encargado del Gobierno en la Zona, Pepe Vélez. la capital de España está ahora regido por una gestora que conduce la miembro del Congreso de los Diputados Isaura Fiel y el mando de la federación se lo disputarán Juan Lobezno y Javier Ayala. Galicia va a estar representada por su actual secretario, Gonzalo Caballero, que asimismo ventilará su liderazgo en unas primarias con Valentín González Formoso, presidente de la Diputación de A Coruña. Se va a despedir además el riojano Paco Ocón, a quien reemplazará la presidente de la comunidad desde dos mil diecinueve, Concha Andreu. Y el ceutí Manuel Hernández va a dejar paso a Juan Gutiérrez. El PSC forma parte asimismo del órgano: el ministro de Cultura y Deporte y aún primer secretario del partido hermano, Miquel Iceta, cederá las bridas en el mes de diciembre a Salvador Illa.

Ferraz, por consiguiente, busca enseñar músculo institucional en la apertura de su 40º Congreso. Tiene en sus manos el Gobierno central y la presidencia de 9 comunidades autónomas (Valencia, Castilla-La Mácula, Extremadura, Asturias, Aragón, La Rioja, Navarra, Baleares y Canarias), y vicepreside otras 2 (Cantabria, con Pablo Zuloaga, y País Vasco, con Idoia Mendia). Hay otro mensaje adicional: Ferraz pretende, con este cónclave, arrancar la carrera cara el ciclo electoral de dos mil veintitres, que va a tener el temtempié, no menor, de las autonómicas andaluzas, en las que el Partido Socialista tiene bastante difícil volver a la Junta, por la consolidación del popular Juanma Moreno. Su apuesta, el regidor de Sevilla, Juan Espadas, que derrotó a Díaz en primarias el pasado junio, es siendo consciente de que la batalla va a ser dura y sin garantía de éxito, con el riesgo de que el Partido Socialista Obrero Español pierda uno de sus primordiales graneros electorales, que le ha funcionado siempre y en todo momento, aun en los instantes más duros, en las generales.

Muy, muy diferente a los 3 últimos congresos

La inauguración oficial del congreso va a ser el sábado dieciseis de octubre. La mañana va a estar protagonizada por la intervención de González y Zapatero, a los que Sánchez, como notificó EL PERIÓDICO, llamó personalmente para invitarles al cónclave. Después, cerraron detalles con los dos Cerdán y Lastra, respectivamente. Almunia asimismo intervendrá, si bien en otro foro de discusión. Tras los alegatos de los 2 expresidentes, la ejecutiva saliente va a dar cuenta de su administración, que tendrá que ser votada por el millar de encargados en el plenario. Para la tarde se deja la discusión de enmiendas en comisión. Solo aquellas que superen el veinte por ciento de los votos van a pasar a plenario. En el cónclave de dos mil diecisiete, el que se festejó en la mitad de una gran tensión por el recuerdo fresco de la muy, muy dura guerra entre Sánchez y Díaz, solo subsistió una enmienda hasta el final, y fue tumbada por la dirección. Ni tan siquiera llegó al plenario la propuesta tradicional de Juventudes sobre la república, en tanto que se transaccionó anteriormente.

Este próximo lunes, cuatro de octubre, deben estar en Ferraz todas y cada una de las enmiendas remitidas por los territorios. La comunicación podría aceptar muchas de ellas, mas las que rechace son las que deberán debatirse en el 40º Congreso, primero en comisión y solo si superan el veinte por ciento de los votos, en plenario. Lo previsible es que no se incorporen grandes novedades al texto y que el discute quede controlado por la dirección. El último día de la semana, los encargados votarán los órganos de dirección —tampoco se aguardan contratiempos— y va a cerrar el cónclave el secretario general y presidente del Gobierno. «La sorpresa es que no va a haber sorpresas«, resumen en el equipo del líder.

Y es que este congreso va a ser muy, muy diferente a los 3 precedentes. El de dos mil diecisiete estuvo dominado por la batalla de Sánchez y Díaz previa; el excepcional de dos mil catorce, por la pelea que el el día de hoy presidente ganó a Eduardo Madina y José Antonio Pérez Tapias. Y el de dos mil doce, el 38º Congreso, en Sevilla, vivió la riña entre Carme Chacón y Alfredo Pérez Rubalcaba —ambos fallecidos—, que por último se hizo con el poder. Para localizar un último cónclave apacible hay que viajar hasta dos mil ocho, con Zapatero todavía en el Gobierno, y el que supuso el lanzamiento de Leire Pajín como figura emergente. Asimismo lo fue el de dos mil cuatro, el 36º, recién llegado el político leonés a la Moncloa. El 35º Congreso, se festejó en el mes de julio de dos mil, 4 meses tras la renuncia de Almunia tras el trastazo de las generales en las que José María Aznar conquistó su mayoría absoluta y en las que el Partido Socialista asistió a las urnas en alianza con IU en ciertas circunscripciones en el Senado. Zapatero ganó por 9 votos a su directo contrincante, José Bono, y a las otras 2 aspirantes, Matilde Fernández y Rosa Díez.

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