¿Sería mejor buscar la inmunidad de conjunto para encararnos al coronavirus?

¿Sería mejor buscar la inmunidad de conjunto para encararnos al coronavirus?

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Un estudio efectuado por científicos de la Universidad de Georgia. concluye que buscar la inmunidad de conjunto para enfrentarse a la Covid-diecinueve es una estrategia de salud poco práctica.

La investigación, que termina de aparecer en Proceedings of the National Academy of Sciences está encabezado por Brett y Pejman Rohani en el Centro de Ecología de Enfermedades Infecciosas de la citada universidad del sur de EE. UU.

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En ella han investigado los enfoques de eliminación y mitigación para supervisar la propagación del SARS-CoV-dos, el virus que causa la COVID-diecinueve, y sus resultados pueden ser una ayuda para las personas que en las distintas zonas del planeta se encaran a la responsabilidad de tener que diseñar políticas de salud pública para frenar la pandemia.

Los estudiosos se han enfrentado a las 2 corrientes opuestas que se manejan como fórmulas preferentes para combatir la propagación de la enfermedad y eludir la saturación de la atención médica eludiendo al tiempo unas consecuencias sociales fundamentales.

Por un lado está la idea, puesta en práctica en los primordiales países del planeta, de frenar la transmisión a través de radicales medidas de distanciamiento asociadal, sin precisar llegar por fuerza al confinamiento, como asimismo ha ocurrido en ciertos países.

La otra estrategia, de la que muchos charlan y se manifiestan partidarios, vistas las consecuencias económicas, es la de conseguir frenar al virus dejando que se contagie una parte suficientemente grande de la población (un setenta por ciento , se calcula), con la meta de conseguir la inmunidad de conjunto o bien colectiva, como la llaman en el estudio.

El creador primordial de esta investigación, Toby Brett, comprende que “el término de inmunidad de conjunto es muy tentador, por el hecho de que si fuéramos capaces de conseguirlo significaría el fin de la amenaza de este coronavirus y su enfermedad, la Covid-19”.

Mas exactamente de ahí que, pues este enfoque tiene como propósito quitar la enfermedad, “sería preciso un ajuste incesante de las medidas de bloqueo para asegurar que en todos y cada instante haya suficientes personas inficionadas, mas no demasiadas, en tanto que si perdiéramos ese control nos encararíamos irremisiblemente a una saturación inmediata del sistema sanitario. Y eso es lo más semejante a pasear por una cuerda floja apenas visible»

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De ahí que, la investigación examina y busca determinar si los países podrían conseguir la inmunidad de conjunto sin sobrecargar el sistema sanitario (lo que dispararía las muertes) y de qué forma podrían hacerlo, como delimitar los sacrificios de control que serían precisos para conseguirlo.

Desarrollaron un modelo de transmisión de enfermedades estratificado por edades para simular el desarrollo de los contagios del SARS-CoV-dos en el R. Unido, con la propagación controlada por el autoaislamiento de individuos sintomáticos y múltiples niveles de distanciamiento social.

Sus simulaciones hallaron que, en ausencia de medidas de control, el R. Unido experimentaría hasta cuatrocientos diez muertes relacionadas con la COVID-diecinueve, y que nada menos que trescientos cincuenta de ellas afectarían a personas de sesenta años o bien más.

Descubrieron que al usar la estrategia de eliminación, se pronosticaron muchas menos muertes: sesenta y dos entre personas de sesenta años o bien más y cuarenta y tres entre personas menores de sesenta años.

Agregan en el estudio que si el compromiso de autoaislamiento es alto (definido como una reducción de por lo menos un setenta por ciento en la transmisión), la eliminación se puede conseguir en un par de meses, con independencia de las medidas de distanciamiento social, y potencialmente ya antes deberían cerrarse los institutos, el trabajo y los lugares de asamblea social.

Agregan, además de esto, que para llegar a lograr la inmunidad de conjunto sería preciso un incremento notable de la capacidad hospitalaria, como única fórmula para eludir el colapso y sus aciagas consecuencias. Pues para conseguir la inmunidad de conjunto con los recursos hospitalarios hoy día libres, el R. Unido precisaría ajustar los niveles de distanciamiento social en tiempo real para asegurar que el número de personas enfermas sea igual, mas jamás superior, a la capacidad del centro de salud.

Esto nos conduce a 2 conclusiones, y ninguna de ellas es conveniente a que un país busque la inmunidad de conjunto como estrategia de enfrentarse al coronavirus. Pues si el virus se extiende demasiado veloz nos encontraremos con los centros de salud sobresaturados, el triaje… mas si se extiende demasiado poco a poco, la epidemia se va a parar, mas no vamos a haber conseguido la inmunidad de conjunto.

En todo caso, Brett y Rohani apuntaron además de esto que aún se ignora mucho sobre la naturaleza, duración y eficiencia de la inmunidad COVID-diecinueve, y explicaron que su modelo trabaja con la premisa (supuesta) de que tiene una inmunidad perfecta y durable. “Porque si la inmunidad no es perfecta y hay una posibilidad significativa de reinfección, es poquísimo probable conseguir la inmunidad de conjunto por medio de una exposición generalizada”.

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