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martes 28 septiembre 2021
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Un medicamento utilizado para tratar la tenia podría ser efectivo contra la covid-diecinueve

Un conjunto de fármacos que se prescriben desde hace cierto tiempo para tratar la tenia ha inspirado un compuesto que muestra una doble eficiencia contra la covid-diecinueve en estudios de laboratorio, conforme una investigación efectuada por el Scripps Research Institute (USA) que aparece en la gaceta ‘ACS Infectious Disease’.

El compuesto, que es parte integrante de una clase de moléculas llamadas ‘salicilanilidas’, se diseñó en el laboratorio del directivo del Instituto Worm de Scripps Research, centrado en las infecciones parasitarias Kim Janda. «Se sabe desde hace diez o bien quince años que las salicilanilidas marchan contra determinados virus», afirma Janda. «No obstante, tienden a estar limitadas al intestino y pueden tener inconvenientes de toxicidad«, agrega. El compuesto de Janda supera los dos inconvenientes, en pruebas con ratones y células, actuando como antiviral y como fármaco antinflamatorio, con propiedades que presagian su empleo en forma de pastilla.

Las salicilanilidas se descubrieron por vez primera en Alemania en la década de mil novecientos cincuenta y se usaron para tratar las infecciones por vermes en el ganado. En nuestros días se emplean versiones que incluyen el medicamento niclosamida en animales y humanos para tratar la tenia. Asimismo se han estudiado sus propiedades anticancerígenas y antimicrobianas.

Propiedades antivirales

El compuesto de salicilanilida cambiado que creó Janda era uno de los cerca de sesenta que edificó hace unos años para otro proyecto. Cuando el virus SARS-CoV-dos se transformó en una pandemia mundial a inicios de dos mil veinte, a sabiendas de que podían tener propiedades antivirales, comenzó a examinar su vieja compilación, primero en células con cooperadores de Sorrento Therapeutics y la rama médica de la Universidad de Texas (U.S.A.), y después, tras ver resultados prometedores, trabajando con el inmunólogo de Scripps Research John Teijaro, que efectuó estudios con roedores.

De todos , resaltó un compuesto. Llamado sencillamente ‘nº 11’, se distingue de los fármacos comerciales contra la tenia en aspectos fundamentales, como su capacidad para traspasar el intestino y ser absorbido por el torrente sanguíneo, y sin la alarmante toxicidad. «La niclosamida está esencialmente limitada a la vía digestible, y eso tiene sentido, pues es ahí donde radican los parásitos», afirma Janda. «Por esa razón, la simple reutilización del medicamento para un tratamiento contra la covid sería contraproducente, puesto que se quiere algo que sea sencillamente biodisponible, mas que no tenga la toxicidad sistémica que tiene la niclosamida».

Alrededor del ochenta por ciento de la salicilanilida once pasó al torrente sanguíneo, en comparación con el diez por ciento del medicamento antiparasitario niclosamida, que ha entrado últimamente en los ensayos clínicos como tratamiento de la covid-diecinueve, asevera Janda.

Los ensayos probaron que, de las muchas salicilanilidas cambiadas que había construido en su laboratorio, la n.º once afectaba a las infecciones por coronavirus pandémicos de 2 formas. Primeramente, interfería en la manera en que el virus depositaba su material genético en las células inficionadas, un proceso llamado endocitosis. La endocitosis requiere que el virus forme un bulto de lípidos cerca de los genes virales. El bulto entra en la célula inficionada y se disuelve, de forma que la maquinaria de construcción de proteínas de la célula inficionada puede leerlo y generar nuevas copias virales. El n.º once, en cambio, semeja impedir la disolución del bulto.

«El mecanismo antiviral del compuesto es la clave», asevera Janda. «Bloquea el material viral a fin de que no salga del endosoma y se degrade», agrega, explicando que este proceso no deja que se fabriquen nuevas partículas virales con tanta sencillez. Además de esto, como actúa en las células y no en los picos virales, las preguntas sobre si funcionaría en las nuevas variaciones como delta y lambda «no son motivo de preocupación», razona. «Este mecanismo no depende de la proteína de la espiga del virus, con lo que estas nuevas variaciones que brotan no nos van a postergar a localizar nuevas moléculas, como ocurre con las vacunas o bien los anticuerpos», asevera Janda.

Además de esto, el N.º once asistió a aliviar la inflamación potencialmente tóxica en los animales de investigación, conforme Janda, lo que podría ser esencial para tratar la complejidad respiratoria aguda asociada a las infecciones por covid que ponen en riesgo la vida. En verdad, redujo los niveles de interleucina seis, una proteína de señalización que es un factor clave de la inflamación que acostumbra a aparecer en las fases avanzadas de la covid-diecinueve. Janda pone en valor su descubrimiento y recuerda que «se precisan urgentemente mejores fármacos contra el covid-diecinueve, en tanto que las nuevas variaciones enormemente infecciosas provocan nuevas oleadas de enfermedades y muertes en el mundo entero».

De esta manera, Janda recuerda que la salicilanilida n.º once se creó mucho ya antes de la pandemia. Tras combatir contra una desapacible infección bacteriana llamada ‘Clostridioides difficile’ hace unos diez años, vio una clara necesidad de opciones mejores de tratamiento. Las cepas multirresistentes de ‘C. difficile’ se han transformado en una de las primordiales causas de brotes de enfermedades diarreicas resistentes a los fármacos en las instituciones sanitarias de todo el planeta, y entre las personas que usan antibióticos.

Como directivo del Instituto Worm, centrado en las infecciones parasitarias, Janda estaba muy familiarizado con las salicilanilidas y conocía sus propiedades antimicrobianas. Su laboratorio creó una «biblioteca» de salicilanilidas cambiadas, ciertas cuales mostraron una enorme eficiencia contra ‘C. difficile’, y la compilación fue diplomada más tarde por la compañía farmacéutica Sorrento Therapeutics. Entre ellas estaba la salicilanilida once.

«Realmente, la salicilanilida once quedó apartada a un segundo plano en mi laboratorio contra C. difficile por el hecho de que no está tan limitada al intestino como nos agradaría», asevera Janda. «Mas la salicilanilida once tiene un montón de cosas verdaderamente positivas como potencial terapéutico para la covid», repite.

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