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sábado 31 julio 2021
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Un par de años y 4 meses por hurtar treinta y seis y doscientos euros a la anciana a la que hacía los recados en Cantabria

La Audiencia Provincial de Cantabria ha condenado a un par de años y 4 meses de cárcel a una mujer por apropiarse de treinta y seis y doscientos euros que extrajo de la cuenta bancaria de la anciana a la que hacía los recados. En una sentencia difundida este jueves y contra la que cabe recurso de apelación frente a la Sala de lo Penal del Tribunal Superior de Justicia de Cantabria, el tribunal considera a la acusada autora de un delito continuado de apropiación incorrecta por efectuar hasta 13 extracciones de dinero «sin el conocimiento ni permiso» de la titular de la cuenta.

Aparte de la pena de cárcel, le impone el pago de una indemnización en término de responsabilidad civil que asciende a treinta y seis y doscientos euros, el importe de lo apropiado inapropiadamente.

No obstante, la Audiencia no puede extender este delito al periodo precedente, en el que la acusada todavía no estaba autorizada en la cuenta de la anciana, puesto que, conforme explicó la empleada del banco en el juicio, misma llamaba a la anciana toda vez que la implicada iba a sacar dinero para revisar que la titular deseaba efectuar la extracción.

Aprovechó la amistad con la anciana

Conforme el relato de hechos de la sentencia, la condenada, «aprovechándose de la amistad» que tenía con la anciana «derivada de que a lo largo de años era la responsable de darle la medicación, hacerle recados y la administración del banco» y «con pretensión de conseguir un beneficio económico ilegal y figurando como autorizada en la cuenta corriente», efectuó entre febrero de dos mil dieciocho y enero de dos mil diecinueve diferentes extracciones de cantidades, «sin el conocimiento ni permiso» de la titular.

Los reintegros eran mensuales, salvo en el mes de junio, cuando se efectuaron 2, y fluctuaban entre los mil euros que sacó en un par de ocasiones, hasta los cinco mil euros que extrajo en una ocasión. La cantidad asciende a treinta y seis y doscientos euros.

La resolución judicial apunta que «no consta que de antemano» a la data en que la acusada se transformó en autorizada de la cuenta extrajera otras cantidades «sin conocimiento, permiso ni autorización expresa» de la anciana, y tampoco que «hiciese propias cantidades extraídas por la acusada que le entregaba la empleada del banco en un sobre».

El tribunal ha tenido en cuenta, entre otras muchas pruebas, la declaración de esta mujer, que llevaba veinte años trabajando en la entidad y conocía desde ese momento a la anciana; declaración que «ha resultado definitiva para acotar provisionalmente la comisión del delito de apropiación incorrecta». La empleada manifestó en la vista que de antemano a que la titular de la cuenta autorizase a la procesada, se ocupaba de llamar a la anciana para confirmar la operación.

«Cuando recibía la cartilla con el documento nacional de identidad y el papel de la anciana señalando la cantidad a sacar, la llamaba personalmente para confirmar dicha operación, con lo que hay que comprender que dicha confirmación por la titular de la cuenta excluye, por aplicación del principio ‘in dubio pro reo’, que podamos declarar demostrado que la acusada extrajera, ya antes de la citada autorización de la nueva cuenta, las cantidades ciertamente retiradas de la cuenta», explica la sentencia.

El hermano descubrió «salidas extrañas» de la cuenta

Asimismo se ha considerado la testifical del hermano de la anciana, quien en una ocasión preguntó a la mujer cuánto pagaba a la acusada y esta jamás le respondió, y otra vez en que le afirmó que debía hacer testamento la acusada le llamó diciendo que dejase apacible a su hermana. Asimismo manifestó que un día asistió al banco y allá estaba la cartilla de su hermana, en la que había unas «salidas extrañas», y narró que «no gasta dinero» y que «de las cosas del banco no sabe nada pues todo lo llevaba su marido» antes que este muriera. En exactamente el mismo sentido, la médica forense confirmó al tribunal que la anciana «presentaba un deterioro cognitivo, no tenía valor del dinero y no conocía la equivalencia euros-pesetas«.

Declaración no contundente

En frente de todas y cada una estas pruebas testificales, el tribunal apunta que la declaración de la acusada «no resulta en lo más mínimo contundente» en tanto narra que sacaba dinero múltiples veces por mes mientras que reconocía que la anciana apenas gastaba unos doscientos euros por mes. Asimismo aseguró que por entonces «tenía muchos gastos», entre otros muchos, de caldera, elevador o bien unas obras en el inmueble. No obstante, la sala ha podido revisar que semejantes gastos «no solo no se han acreditado, sino se ha aportado certificación» de la administración de fincas de la residencia de la anciana en el que se notifica que no hay elevador y que tampoco existía pacto para efectuar ningún género de obra en el inmueble.

Por todo ello, el tribunal considera a la acusada autora de un delito continuado de apropiación incorrecta por los reintegros efectuados entre febrero de dos mil dieciocho y enero de dos mil diecinueve, data en la que se dio de baja la cuenta al conocer el hermano de la anciana las «extrañas salidas» de dinero.

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